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Explosión demográfica hispana
en la Iglesia Católica de Broward


Cursillistas del condado Broward se reúnen semanalmente en la iglesia St. Bartholomew, en Miramar.  (Fotos: BTT)

Brenda Tirado Torres
La Voz Católica

FT. LAUDERDALE – El astronómico aumento en la cifra de hispanos en Broward registrado en el Censo 2000, pero dado a conocer recientemente, ha significado también un incremento enorme en la feligresía de ese condado. Y de acuerdo con sacerdotes y laicos de la Arquidiócesis de Miami, todavía queda mucho por hacer en la Pastoral Hispana de Broward.

Los hispanos en Broward cuentan con una presencia cada vez mayor. Al comparar las cifras de los censos del 1990 y 2000, la población hispana del condado muestra un aumento de 151 por ciento, comprendiendo casi el 17 por ciento de su población total.

“Se ha dicho que en algunas parroquias de Broward ha habido cierta resistencia a establecer programas en español y el argumento es que hay muchas nacionalidades distintas. Dicen que si hay personas que también hablan otros idiomas por qué se va a dar privilegio a un grupo sobre otro”, manifestó Juan José Rodríguez, profesor del Instituto Pastoral del Sureste (SEPI).


Johnny Ramírez, de Hollywood, acompaña con percusión latina algunos temas musicales durante la Misa en St. Boniface.

“¿Qué puedo decirte? Pues, qué bueno sería poder ayudar a todo el mundo”, reaccionó    Rodríguez, responsable de la Pastoral Juvenil en el SEPI. “Pero si una parte muy considerable de los que están en Broward habla español y se le puede dar servicios en su idioma, después del documento ‘Unidad en la Diversidad’, aquel argumento cae por su propio peso”.

El documento al que hizo referencia fue publicado por la Conferencia de Obispos Católicos de EU en noviembre de 2000. El mismo concluye que “para vivir nuestro catolicismo, la Iglesia en los Estados Unidos debe caminar en solidaridad con los recién llegados a nuestro país. La Iglesia del siglo XXI debe ser, como siempre lo ha sido, una Iglesia de muchas culturas, idiomas y tradiciones, a la vez que una sola, como Dios —Padre, Hijo y Espíritu Santo— es unidad en la diversidad”.

Los obispos estadounidenses admitieron en el documento que en los últimos años los inmigrantes han enfrentado prejucios en la misma Iglesia y que en muchas ocasiones “su deseo de rendir culto a Dios en su propio idioma, de acuerdo a sus tradiciones, no ha sido satisfecho”. Añaden que algunos han sido rechazados por sus párrocos o encuentran oposición entre miembros de la comunidad parroquial cuando solicitan tener acceso a las facilidades de la parroquia y la celebración de la Misa en su idioma.


El padre Gabriel Vigués, párroco de
St. Elizabeth of Hungary, en Pompano Beach.

Datos del Censo 2000 indican que en Broward residen entre 270,423 y 271,652 hispanos, lo que convierte al español en el segundo idioma más hablado en el condado.

“La Iglesia es Madre, y como tal debe tener sus brazos abiertos para acoger a todos, sin distinción de origen”, afirmó el padre Antonio Silió, párroco de St. Boniface, en Pembroke Pines.

“¿Cómo se va a decir que esta área no es hispana?”, dijo el sacerdote. “Aquí no se hubiesen abierto comercios hispanos si no existiera el mercado para garantizar ganancias”.


Jóvenes hispanos asisten como ujieres durante la Misa en St. Boniface.

El padre Silió añadió que “muchas de las personas que llegan hasta aquí provienen de otras áreas, porque no hay Misas en español en sus parroquias o, si las hay, no pueden asistir por diversas razones”.

De hecho, en Pembroke Pines hay otras dos parroquias en las que se celebra una sola Misa en español durante el fin de semana. Esto a pesar de que la cantidad de hispanos en el área aumentó considerablemente cuando muchos de los afectados por el huracán Andrew se trasladaron a dicha ciudad tras recibir el dinero de las compañías aseguradoras.

En las ciudades vecinas de Miramar y Hollywood, donde también existe gran concentración hispana, hay tres iglesias católicas en las que se celebra una Misa en español y una en la que se celebran dos Misas para hispanos cada fin de semana. En St. Boniface los hispanos cuentan con una Misa el sábado y dos los domingos.

Los hispanos participan desde muy jóvenes en la celebración eucarística; una adolescente encabeza la procesión durante la Misa hispana del Miércoles de Ceniza en St. Boniface.

 

Pero los residentes que hablan español no se encuentran sólo al sur de Broward. En el área de Pompano Beach, al norte del condado, se ha concentrado una gran cantidad de suramericanos, según el padre Gabriel Vigués, párroco de St. Elizabeth of Hungary. La misma muestra poblacional se puede observar en la iglesia San Isidro, una de las parroquias vecinas.

“Aquí en Broward hay de todo; cuanto país latinoamericano existe está bien representado en el condado. De hecho, en esta parroquia —que no es muy grande— tenemos paraguayos, uruguayos, bolivianos, gente de países que no se distinguen por su emigración”, dijo el padre Vigués. “Puedo nombrar cada uno de los países latinoamericanos con facilidad, y en esta parte de Broward también hay una población brasileña muy no  table”.

El sacerdote, uno de los tres párrocos hispanos en Broward, opinó que la Iglesia debe ser un lugar de refugio donde la persona se sienta acogida, cómoda y segura.


Vista parcial de los asistentes a la Misa que dio inicio a la Cuaresma.

Al describir como “increíble” el aumento en residentes hispanos en el condado Broward, Elaine Marrero Syfert, directora del Centro de Enriquecimiento Familiar de la Arquidiócesis de Miami, informó que su oficina tiene a disposición de las parroquias en Broward los mismos servicios que se ofrecen en MiamiDade.

“Por ejemplo, tenemos el Ministerio para Viudos y Viudas en la parroquia St. Stephen, en Miramar, así como el de divorciados en esa misma parroquia y en San Isidro, al norte del condado”, indicó. “Hemos formado un grupo de recién casados en St. Clement y otras parroquias, y tenemos la Escuela de Padres en St. Bonaventure, en Davie”.

En ocasiones los párrocos solicitan los programas y en otras son los miembros hispanos de la misma comunidad parroquial quienes los piden.


Miguel Raúl Cruz recibe en su frente las cenizas.

“Siempre ofrecemos nuestro servicio a los párrocos porque somos un recurso para las parroquias”, explicó Marrero Syfert. “Pero hay veces en que los mismos feligreses son quienes tienen la iniciativa y recibimos tantas llamadas que hablamos con el párroco a ver si quiere abrirnos las puertas para ofrecer el programa que solicitan”.

En el condado Broward ya existe representación de varios movimientos arquidiocesanos y grupos espirituales, entre ellos el Movimiento Apostólico de Schoenstatt, los Caballeros de Colón, la Hermandad del Señor de los Milagros y los Cursillos de Cristiandad.

Antonio Sánchez, coordinador del Secretariado del Movimiento de Cursillos en la Arquidiócesis de Miami, informó que dada la cantidad de cursillistas hispanos residentes en Broward, la Escuela de Dirigentes que se reunía cada dos semanas ahora se reúne semanalmente, lo que también ayuda en la continuidad de la formación.


Al padre Jimmy Acevedo, de la parroquia St. Mark, en Fort Lauderdale, le sorprendió encontrar tantos hispanos en el condado Broward.

“Tratamos de llevar los mismos ‘rollistas’ que van a la Escuela de Dirigentes en MiamiDade. Como la distancia es tanta, queremos que los cursillistas de Broward también tengan acceso a la formación”, explicó Sánchez.

El padre Jimmy Acevedo, asignado a la iglesia St. Mark en Ft. Lauderdale desde su ordenación en 1999, aseguró que le tomó por sorpresa encontrar una cantidad tan grande de hispanos en el condado Broward.

“Yo te voy a ser bien sincero: yo he tenido una conversión aquí en Broward”, compartió el sacerdote puertorriqueño. “Yo conocí a Jesús en inglés porque aquí en Estados Unidos tuve mi encuentro con El. Es más, hasta aprendí a rezar nuevamente en inglés y no sentía que había necesidad alguna de tener Pastoral Hispana”, explica el padre Acevedo.

“En esta parroquia me di cuenta de que rezar y participar en la vida religiosa y espiritual en el idioma y en la cultura de uno no sólo es necesario sino natural; es una cosa íntima y la relación con Dios es bien íntima”, afirmó. “Cuando empecé a trabajar con la Pastoral Hispana aquí en Broward y a celebrar las Misas en español me di cuenta de que mi relación con Jesús era completamente diferente al expresarme en mi idioma. Encontré mucha más intimidad”.

El padre Acevedo presentó como ejemplo a muchos cubanos que todavía asisten a la Misa en español a pesar de que llevan muchos años en EU y de haber criado sus hijos aquí.

“Me dicen, ‘yo aprendí todo en inglés, pero mi Misa es en español y a mi Dios le hablo en español’”, indicó. “Ahí está la importancia de que haya Pastoral Hispana en Broward”.