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Laicos cubanos de la Isla y de la diáspora se reúnen Por tercer año consecutivo se realiza el encuentro que definieron como una “concertación”
Dora Amador Morales MIAMI — Laicos cubanos de la Isla y de la diáspora se reunieron del 1 al 3 de febrero en el Centro Juvenil para compartir experiencias, planes pastorales y conocerse más a fondo como católicos cubanos comprometidos con la continuación y profundización de lo que este año han llamado “la concertación”. “Ha nacido algo, porque ya nos conocemos, trabajamos más con espíritu de grupo y reflexionamos muy seriamente sobre la concertación”, dijo Laura María Fernández, directora de la revista Amanecer, de la diócesis de Santa Clara. “El año pasado reflexionamos sobre la reconciliación, este año vimos que más que reconciliación es reencuentro, en la mayoría de los casos no tenemos que reconciliarnos, porque no hemos estado peleados. Nos estamos reencontrando”. Es el tercer año consecutivo que se celebra esta reunión laical cubana, pero la primera que se lleva a cabo en Miami, donde se realizará de ahora en adelante.
El padre Juan Sosa, párroco de la iglesia Santa Catalina de Siena, y Mons. Dionisio García Ibáñez, obispo de Bayamo-Manzanillo, acompañaron a los laicos en el encuentro de tres días. Del 4 al 6 de febrero, sacerdotes de Cuba y del exilio se reunieron también en la Casa Manresa para compartir su labor pastoral. Las noches del 4 y el 5 de febrero, laicos y sacerdotes juntos asistieron a dos Eucaristías en las parroquias Inmaculada Concepción y St. Timothy, respectivamente, oficiada por el obispo de Bayamo-Manzanillo, Mons. Dionisio García Ibáñez. Al final de ambas Misas, abiertas al público, pasaron a los salones parroquiales donde disfrutaron de refrigerios y contestaron preguntas de los asistentes. Estas son las impresiones que compartieron con La Voz Católica algunos laicos y sacerdotes “de allá y de acá” que participaron en los encuentros: Ana Villamil, directora asociada del Secretariado de Familia, Laicos, Mujeres y Jóvenes de la Conferencia de Obispos Católicos de EU, en Washington: Creo que este diálogo es muy importante para la Iglesia. Es algo que debe seguir y expandirse.
Una cosa que me impresionó mucho es ver todo lo que hace la Iglesia de Cuba. A pesar de tantos obstáculos hacen cosas increíbles, cosas que nosotros no hacemos, por ejemplo, las publicaciones católicas diocesanas, no tenemos un equivalente aquí, sí tenemos periódicos, pero no revistas; también contaron cómo comparten la información y los programas pastorales, aquí también a veces falta esa comunicación. A la vez creo que nosotros podemos aportarles a ellos el aprendizaje de convivir en la diversidad cultural. Aquí nos aceptamos, trabajamos y socializamos personas de muy diferentes culturas, y hay respeto por la diversidad cultural. María de la Caridad Campistrú, directora del Inst. Pastoral Pérez Serantes y profesora del Seminario San Carlos, La Habana: El tema que se reflexionó, preparado por Tony Rodríguez, que no pudo venir, fue la concertación en la historia de Cuba. Se leyó el trabajo, donde él presenta algunas figuras que han sido punto de encuentro entre cubanos, también algunos momentos grupales donde se veía esta concertación. Y de eso se trata: Es buscar lo que nos une por encima de diferencias.
Antonio López, profesor de teología y filosofía en el Seminario St. Vincent de Paul, Boynton Beach, FL: Yo considero que además del espiritu de compartir y de comunión, de oración y reflexión seria que reinó entre nosotros , hemos profundizado en el proceso de reconciliación. Entendemos la reconciliación como concertación, que conlleva un proceso de concertar, de alguna forma, valores comunitarios, pero respetando siempre posibles diferencias –y a veces serias– en la manera de ver las cosas. Hemos descubierto la capacidad de enriquecimiento mutuo, hemos constatado el progreso de la Iglesia en Cuba, la diseminación de casas de oración en el medio del campo o la ciudad por toda Cuba. Ahí se esta haciendo oración, se está creando comunidad eclesial. Abundamos también en una reflexión franca, porque hay obstáculos al proceso de concertación. Después de 43 años, la percepción de los cubanos del exilio sobre muchas cosas son muy distintas a lo que perciben los cubanos que viven en Cuba. Un ejemplo que se mencionó fue el caso del niño Elián González. Nuestra percepción fue muy distinta a la de ellos. Así que ha habido un proceso dentro de una continuidad. Entre nosotros digamos de americanización, en Cuba ha estado definido por las consecuencias de una revolución totalitaria. Laura María Fernández, directora de la revista Amanecer, diócesis de Santa Clara: Si pudiéramos hallar una vía de ayudar a los cubanos que llegan, a encontrar una comunidad que los acoja. Esto sería muy bueno porque los ayudaría a la adaptación en una nueva sociedad. Ya sabemos que hay una pastoral hispana y que no podemos pretender que haya una pastoral cubana, pero nos gustaría que tuvieran en cuenta nuestra situación. Aquí llegan cubanos también con mucha experiencia, son catequistas, formadores, otros trabajan en la pastoral de visita a los enfermos. Si pudieran insertarse aquí, encontrar su lugar y ayudar a la Iglesia en la que van a vivir. Esa es nuestra mayor preocupación. Mons. Dionisio García Ibáñez, obispo de Bayamo-Manzanillo: (Fragmentos de su homilía en la Inmaculada Concepción): ¡Qué alegría compartir sobre nuestra vida en Cuba y en la diáspora como hermanos! ¿Por qué la alegría? Porque lo que estaba separado se une, porque vemos que no hay dos pueblos, sino uno solo, somos semillas solidarias, nos unen lazos muy fuertes, y queremos vivir la realidad de los hijos de Dios. El Señor nos pide la comunión y que todas las cosas sean recapituladas en Cristo. Estamos llamados a hacer la voluntad de Dios sin que nadie sea marginado, para conocernos más, querernos más y ayudarnos mutuamente… ¡Vamos a orar unos por los otros, vamos a orar porque todos seamos uno! Germán Miret, presidente de la Fundación Padre Félix Varela en Miami: He participado en los tres encuentros y siempre es una nueva experiencia poder encontrarme con mis hermanos cubanos, que están viviendo la realidad de un cristianismo que no es fácil, como dicen ellos. Cada vez se me amplía más el horizonte en cuanto a las dificultades que encuentran en ejercer sus apostolados y me da una visión más amplia del trabajo tan grande que están realizando bajo condiciones increíbles. Vemos cómo, a pesar de todas las dificultades, la fe sigue creciendo en Cuba. Ondina García Menocal, coordinadora CRECED (Comunidades de Reflexión Eclesial Cubana en la Diáspora): Este encuentro son pasos que estamos dando en un camino que se va iluminando cada día más. Es un entendimiento con vistas a manifestar una realidad que tenemos que reconocer que existe: que somos una misma Iglesia en dos países diferentes y que nuestra misión es la misma: anunciar a Jesucristo. Manuel Martínez, miembro de la Comisión Nacional de Laicos, diócesis de Holguín, y director de la revista Cocuyo: Siempre consideré que esto era necesario. Cada día se hacía más patente la necesidad de ampliar y profundizar estos encuentros. Y me parece que este último ratifica todas nuestras esperanzas de que vamos por buen camino. La reflexión es permanente. El Espíritu sopla, Dios está aquí.
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