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oposición a la película “Amén”, Líderes católicos y judíos protestan por el filme que ataca la figura de Pío XII
ROMA (ZENIT) – La película Amén, de Constantin Costa Gavras, recoge toda la “basura” difundida en las últimas décadas contra el Papa Pío XII y la Iglesia Católica, afirma un historiador considerado como uno de los máximos expertos en la figura del pontífice. El padre Peter Gumpel SJ, alemán, cuya familia fue perseguida por Hitler en su infancia, relator de la causa de beatificación del Papa Eugenio Pacelli, se pregunta “¿cómo es posible que en nombre de la libertad artística se puedan difundir tantas calumnias con argumentos falsos?” La película, a la cual se han opuesto líderes de la Iglesia católica y judía en Francia, fue presentada el 13 de febrero en el Festival de Berlín. "Sin ningún tipo de documentación histórica, Costa Gavras trata de presentar una interpretación de la realidad que es exactamente contraria a la verdad", continúa el padre Gumpel. "Hay centenares de testimonios judíos que prueban cómo el Papa Pío XII hizo todo lo posible para salvar a los judíos". En una carta enviada a la Madre Superiora de las Hermanas de San José de Chambery, que escondía a algunos de ellos en el convento, Pío XII habla de los judíos como “hijos amados”. Al Papa Pío XII se le ha criticado por el “silencio” en la denuncia del Holocausto judío. “No es verdad que se haya quedado callado, como dicen”, afirma el sacerdote jesuita. “Protestó contra el régimen nazi, e intervino cada vez que se persiguió a las poblaciones. Basta leer la prensa nazi para descubrir que Pío XII era el hombre más odiado por Hitler. Basta leer la prensa judía de aquellos años para constatar el agradecimiento que sintieron los judíos por la manera en que había actuado”. El presidente de la Conferencia Episcopal de Francia calificó el afiche de la película Amén como “inaceptable”. El anuncio presenta una cruz cristiana, que se alarga hasta transformarse en una cruz gamada. Junto a la cruz aparecen los personajes principales del filme: un oficial nazi y un sacerdote católico. “Independientemente de la interpretación histórica que pueda darse al papel de la Iglesia y del Vaticano durante la Segunda Guerra Mundial, la superposición de la cruz cristiana y de la cruz nazi crea una identificación intolerable del símbolo de fe de los cristianos con el de la barbarie nazi”, denuncia el arzobispo de Burdeos, Jean-Pierre Ricard. “Alterar de su sentido los símbolos de la fe de tantos hombres y mujeres es una falta de respeto inaceptable. Para los cristianos la cruz es el lugar fundador en el que Jesús reveló el rostro del amor que va hasta dar la vida –añade monseñor Ricard–. Está en oposición absoluta y radical con la cruz nazi, que es la negación de toda la humanidad”. Por otro lado, personalidades de la comunidad judía de Francia firmaron una denuncia del cartel de la película. “Consideramos como algo malsano esta amalgama entre el emblema nazi y un símbolo religioso”, dice el documento. Entre los signatarios se encuentra Henri Hajdenberg, antiguo presidente del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia y René-Samuel Sirat, ex gran rabino de Francia. Una asociación de orientación católica presentó una denuncia ante un Tribunal de París contra el afiche del filme para que su exposición sea prohibida en las calles. La película, que recoge las acusaciones de la obra teatral El Vicario, del alemán Rolf Hochhuth contra Pío XII, comenzaría a exhibirse en las salas de cine de Francia el 27 de febrero.
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