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“Hay que promover la reconciliación”

Mons. Thomas Wenski: ‘Creo que en la visita del Papa la sociedad cubana tiene un camino a seguir’


Mons. Thomas Wenski

Ana RodríguezSoto
La Voz Católica

MIAMI — El obispo auxiliar de Miami, Thomas Wenski, ha estado viajando frecuentemente a Cuba desde 1996. En diciembre allanó el camino para el embarque de 120,000 libras de alimento para las víctimas del huracán Michelle, en la zona de Matanzas, donado por Caridades Católicas de Miami.

Este mes Mons. Wenski regresó como parte de un grupo que estudia vías para mejorar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. El comité fue creado por el Center for National Policy, un equipo de trabajo analítico de Washington que hará sus recomendaciones en noviembre.

En esta entrevista con La Voz Católica, el obispo Wenski habla acerca de la actual situación en la Isla, las relaciones entre la Iglesia y el gobierno comunista y lo que se puede esperar en el futuro.


“Si los mensajes del Papa en Cuba se estudian con cuidado, se en contrarán las semillas para un futuro esperanzador”, dijo el obispo auxiliar Thomas Wenski. El Papa Juan Pablo II aparece aquí en el Aula Magna de la Universidad de La Habana en enero de 1998.

P. Su visita a Cuba esta vez, ¿fue por motivos diferentes a los de otras veces?

R. Sí. Mis viajes anteriores a Cuba han estado siempre vinculados a la Iglesia, bien a Catholic Relief Services o a Caridades Católicas y Cáritas. Creo que ir allá ahora ha ayudado a este grupo a tener una perspectiva más amplia de Cuba de la que hubieran tenido de no haber ido yo. Esa es una de las razones por las cuales estuve de acuerdo en ir. El grupo había concertado reuniones con distintos funcionarios del gobierno. Al ser yo parte del equipo pudimos concertar algunas reuniones con el cardenal Jaime Ortega y funcionarios de Cáritas Cuba. Creo que eso les dio la oportunidad de tener una experiencia más abarcadora de la realidad cubana, no sólo la que querían que tuvieran los oficiales cubanos.

P. Supongo que estarían interesados en el tema del embargo, al que se opone la Iglesia.

R. La Iglesia ha estado siempre opuesta a este embargo y a cualquier tipo de embargo. En esencia, nuestra posición es que afecta al pueblo, especialmente a las personas más vulnerables. El Papa se expresó en contra del embargo durante su visita y los obispos cubanos se han estado oponiendo por dos décadas. El Santo Padre se ha opuesto al embargo que EU mantiene contra Iraq. Es un instrumento que afecta a las personas más vulnerables, las personas inocentes.

P. ¿Usted diría que eso es lo que sucede en Cuba?

R. Yo diría que el embargo no es la única razón por la cual el pueblo cubano está sufriendo. Pretender eso sería ser muy inocente. Pero a la vez, su mantenimiento permite al gobierno cubano culpar al embargo por todos sus problemas. Por tanto desvía la atención de otras razones que tienen que encararse. En lugar de lograr su propósito, que es cambiar la política del gobierno cubano, permite que esa política continúe.

Si observamos los rápidos cambios que ha habido en la antigua Unión Soviética al final de los 80, vemos que no ocurrieron por una política que buscó aislar a esos países. Surgieron por el compromiso de Occidente con esos países.

Si hubiera viajes libres entre EU y Cuba, se expondría más a la población cubana a las ideas e influencias de afuera. Si hemos tenido un embargo durante 40 años y no se ha logrado que el gobierno cambie, quizás es hora de probar otra cosa.

P. Cuba acaba de comprar dos cargamentos de grano y alimentos de los agricultores de EU. Sin embargo parece que se tomaron su tiempo –casi tres meses– en aceptar la ayuda donada por la Iglesia de aquí. ¿Es esa una afirmación política de su parte?

R. No lo creo. Significa sólo que la Iglesia siempre tiene que funcionar por medio de mucha burocracia gubernamental aquí y allá. El gobierno de Cuba, como sistema socialista, dice que se encarga de las necesidades del pueblo. Así que es difícil para ellos admitir que la Iglesia tiene un rol en eso. Pero ese rol es parte de la misión de la Iglesia, ayudar a los hermanos y hermanas necesitados.

P. ¿Cuál es la situación en Matanzas?

R. Creo que es un proceso lento de recuperación. No he estado en Matanzas, pero por diferentes informes que he escuchado, uno de los problemas mayores es la reconstrucción de la vivienda que fue destruida.

P. ¿Y la agricultura?

R. La agricultura fue golpeada fuertemente. Ahí es donde está basicamente la canasta de alimentos. El huracán atravesó la parte más fértil de Cuba, así que eso fue un duro golpe, pero supongo que por ser tan fértil se puede plantar de nuevo el terreno y recuperarse rápidamente.

P. ¿Cómo están las relaciones entre el gobierno y la Iglesia?

R. Diría que están mejores de lo que han estado hace ya tiempo, pero no tan bien como quisiera todo el mundo, por lo menos de parte de la Iglesia. La Iglesia todavía opera con restricciones difíciles. Cáritas continúa ganando nuevos espacios, pero esos espacios no son concedidos necesariamente por el gobierno. La Iglesia tiene que ocupar cualquier espacio que pueda e insistir en que necesita ese espacio para llevar a cabo su misión.

P. ¿Qué solución ve la Iglesia al problema de la emigración?

R. Creo que la Iglesia en Cuba preferiría que las personas no emigraran. La emigración le resuelve el problema a los que emigran, pero no resuelve el problema de toda la nación.

Pero a la vez, los que no están de acuerdo con el sistema tienen dos opciones: o se callan o se van. La política interna de Cuba se ha convertido en un asunto doméstico en Estados Unidos, porque el gobierno cubano ha decidido no tener ese debate en Cuba. Así que, en muchas maneras, ellos no sólo exportan a su pueblo, también exportan lo que debería ser un debate interno de la sociedad cubana.

P. ¿Se morirá el sistema cuando Fidel Castro muera?

R. No lo sé. Pero están ocurriendo cambios. Creo que la sociedad cubana tiene en la visita del Papa un camino a seguir. Si los mensajes del Papa en Cuba se estudian con cuidado, se encontrarán las semillas para un futuro esperanzador en Cuba.

De nuevo, para que la transición sea exitosa no puede concebirse en términos políticos. Toda la realidad no puede reducirse a política. Por eso es que hay que fortalecer la sociedad civil en Cuba, y también tiene que promoverse la reconciliación entre la gente. Como dijo el Papa este año en su Mensaje por la Jornada Mundial de la Paz: "No puede haber paz sin justicia, pero no puede haber justicia sin perdón".

Sin justicia y sin perdón, la presencia o la ausencia de una persona en particular no hará mucha diferencia.

P. ¿La apertura que ha podido crear la Iglesia cubana le da razón para la esperanza o cree que todo el proceso está paralizado?

R. No creo que las cosas están paralizadas. Creo que siempre hay signos de esperanza, porque siempre hay signos de la presencia del Reino de Dios. Algunas veces esos signos pueden ser tan pequeños como una semilla de mostaza, pero están ahí, presentes.