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El quebrantamiento de la confianza hiere el Cuerpo de la Iglesia
Declaración del arzobispo John C. Favalora acerca del
obispo de Palm Beach, Anthony J. O'Connell Al Clero, Religiosos y Laicos de la Arquidiócesis de Miami: Estoy profundamente afligido por la noticia de que el obispo Anthony O'Connell estuvo involucrado en un caso de abuso sexual. Mis sentimientos se dirigen hacia el clero, los religiosos y toda la buena gente de la diócesis de Palm Beach que, una vez más, tienen que afrontar el dolor del escándalo y la decepción. En la Arquidiócesis de Miami estamos encomendándolos a todos en nuestras oraciones y rogamos a los demás que hagan lo mismo junto con nosotros.
Mi corazón se vuelve al obispo O'Connell que ha servido a la Iglesia con dedicación a pesar de que el daño de este escándalo no puede subestimarse. Estoy profundamente afectado por el grave daño que el abuso sexual por parte de clérigos causa a las personas, la Iglesia y la sociedad. Oramos por todos los que han sido víctimas del abuso sexual y pedimos a Dios por el perdón de los autores de tal abuso. En este momento, la Iglesia Católica en nuestro país, en medio del escándalo del clero, está sufriendo una dolorosa purificación. Parte de esa purificación compromete a los funcionarios de la Iglesia a que continúen implementando normas y regulaciones que manejen adecuadamente estas situaciones y devuelvan la confianza quebrantada por tal conducta inadecuada del clero. El quebrantamiento de la confianza entre el clero y sus fieles hiere el Cuerpo de la Iglesia irreparablemente. Pero nuestra fe nos enseña que cuando unimos nuestros actos de penitencia y reparación a los actos salvíficos ofrecidos por Nuestro Señor Jesucristo, aún las circunstancias más terribles pueden revertirse de manera que la esperanza restaure de nuevo la confianza. Este es un momento muy grave para todos nosotros en la Iglesia Católica. Este tiempo de la santa Cuaresma nos insta a estar cada vez más conscientes del daño que causan nuestros propios pecados. Sólo la Cruz salvadora de Cristo Jesús es la que hará posible que brille la esperanza de la resurrección. Todos los que estamos en la Iglesia en esta hora, con la ayuda de Dios, necesitamos hacer penitencia y seguir cada vez más de cerca los caminos del Señor. Esta admonición se aplica de manera especial al clero y los religiosos y religiosas que, mediante su ordenación y su consagración, guían a nuestros fieles con gran cuidado y esmero pastoral.
Ruego a todas las personas de buena voluntad que se unan a la Iglesia Católica en su momento de dolor y sufrimiento, pidiéndole a Dios que renueve nuestro espíritu para que juntos trabajemos ayudando a poner fin a la terrible perversión del abuso sexual y de manera particular el abuso de menores. Atentamente en el Señor,
John C. Favalora
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