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El SEPI inaugura escuela para
asesores de Pastoral Juvenil
Dora Amador
Morales
La Voz Católica
MIAMI — El Instituto Pastoral del Sureste no quiere perder tiempo
ante las cifras que se revelan: la mitad de los 35.3 millones de
hispanos en Estados Unidos son menores de 26 años. Por tanto, la
Pastoral Juvenil es o debe ser una prioridad de la Iglesia.

“Vivimos en la cultura de la imagen”, dice el padre jesuita
Rolando Calle, profesor de sociología. (Fotos: DAM)
Siempre lo ha sido para el SEPI, porque las nuevas estadísticas
que arroja la Oficina del Censo es una realidad que experimentan
sus misioneros en el recorrido evangelizador que realizan por los
ocho estados que componen la región sureste del país. Pero hasta
ahora la “formación de los formadores” de jóvenes consistía en
cursos de liderazgo, talleres, etc. Ahora el SEPI ha dado un paso
adelante inaugurando la primera escuela para asesores adultos de
Pastoral Juvenil de todo el país.
“Vimos la necesidad de tener algo más sistemático, más completo”,
explica el padre Mario Vizcaíno, director del SEPI. “Empezamos por
nuestra región del sureste, pero esta escuela está abierta a toda
la nación”.
Los asesores deben cursar tres niveles de teología, sociología,
sicología y metodología. El primer curso fue del 16 al 23 de
febrero y participaron asesores de ocho diócesis.
Los programas educacionales y evangelizadores del SEPI sirven a
las comunidades hispanas a lo largo y ancho de la Florida,
Georgia, Alabama, Mississippi, Louisiana, Kentucky, Carolina del
Note y del Sur y Tennessee.
“Este es un momento muy significativo para el Ministerio Hispano
en Estado Unidos”, dice el padre Jorge Iván Gallo, misionero
claretiano colombiano que vino a Miami para dar clases de
metodología en este primer nivel de la escuela de asesores
adultos. “Cuando una Pastoral Juvenil ya conforma escuela es que
ha llegado a un momento de madurez. Llevo cuatro años colaborando
con el SEPI y me he dado cuenta de todo el fortalecimiento que ha
habido en el Ministerio Hispano hasta llegar a esta dinámica de
mayor consolidación y convocación”.

Tulia Robles, de la diócesis de Mobile, y Ricardo Veloz, de la
diócesis de Charlotte.
El padre Gallo da clases en dos centros de Pastoral Juvenil en
Colombia, uno en Bogotá y otro en Guayaquil. “Ahí movilizamos una
cantidad impresionante de jóvenes”, dice. “Y tenemos equipos que
están permanentemente creando y diseñando nuevas metodologías,
haciendo lecturas sobre el mundo y la cultura de los jóvenes y
dando respuestas”.
La idea de traer a profesores de Latinoamérica es enriquecer la
Pastoral Juvenil hispana que se está gestando en Estados Unidos,
con experiencias latinoamericanas, pero adaptadas a esta realidad.
“Los profesores tienen que ser especialistas en sus materias y
deben haber trabajado con los jóvenes de aquí”, dice el padre
Vizcaíno. Para el director del SEPI la educación de los jóvenes es
uno de los cinco mayores retos que confronta el Ministerio Hispano
en estos momentos. Los otros son: mantener los valores evangélicos
en la cultura hispana; corresponsabilidad económica para el
mantenimiento de la Iglesia; la vocación sacerdotal del pueblo
para que se cree un ambiente de servicio, y por último, la
valoración del multiculturalismo, es decir, que el hispano sea
considerado y respetuoso con otras minorías, ahora que empieza a
ejercer mayor control y deja de ser minoría.
En cuanto a la educación de los jóvenes, el padre Vizcaíno
subraya la necesidad de que sea integral: en ella debe participar
con igual fuerza la familia y la Iglesia. “Yo estoy haciendo mi
esfuerzo como Iglesia, pero hay que insistir en la importancia de
la familia, que todos los programas familares se concentren en
educar más en valores y criterios a los jóvenes”.
Para Ricardo Veloz, director del Ministerio Juvenil Hispano de la
diócesis de Charlotte, la educación es la clave del crecimiento en
la fe y de una sana integración cultural. “Lo primero que voy a
hacer cuando salga de aquí es formar un curso para mis asesores en
las parroquias”, comenta Veloz, quien está a cargo de 45
parroquias diocesanas.

El padre Jorge Iván Gallo, misionero claretiano, vino a dar un
curso de metodología.
Veloz, quien es mexicano y lleva siete años viviendo en Estados
Unidos, dice que en unos seis años la comunidad hispana de
Charlotte ha crecido en un 300 por ciento. El está a cargo de la
coordinación de 22 grupos de unos 60 ó 70 jóvenes cada uno.
“Estas clases nos van a ayudar mucho a tener las armas y el
material que necesitamos para resolver los puntos débiles que
tenemos”.
Otro problema común que confrontan los asesores adultos de
Pastoral Juvenil es la confusión que crea en los jóvenes hispanos
el insertarse en una zona religiosa y culturalmente protestante.
“Corren el riesgo de perder su fe católica, los muchachos se
confunden con esas influencias”, apunta Tulia Robles, de la
diócesis de Mobile, Alabama. Robles explica que aunque la
comunidad hispana está creciendo en Mobile, todavía el ministerio
hispano es relativamente pequeño, aunque se dan pasos de avance.
En su parroquia, St. Catherine, ya cuentan con Misa en español.
Veloz y Robles confirman que en sus respectivas diócesis hay una
gran diversidad de hispanos procedentes de diferentes naciones del
continente. Para ambos, otro logro admirable del Ministerio
Hispano en Estados Unidos es el énfasis que se hace en una
formación de respeto a la cultura del otro. “Nos educan de esa
forma, nos enseñan a tratarnos de acuerdo con nuestras costumbres
culturales muy diversas y a respetarlas, y eso es muy bueno”, dice
Robles.
El tema de la cultura ha estado cobrando una creciente importancia
en la evangelización. Precisamente para enfocar ese aspecto
educativo vital de la nueva escuela para asesores adultos de
Pastoral Juvenil, vino a Miami el profesor jesuita Rolando Calle.

El padre escolapio Mario Vizcaíno, director del SEPI, muestra el
nuevo mosaico de la Virgen de la Caridad. El SEPI está
construyendo los Arcos de la Virgen, donde aparecerán 20
mosaicos de las diferentes advocaciones latinoamericanas de
Nuestra Señora.
El padre Calle, profesor de sociología y comunicación en la
Universidad Católica de Quito, actualmente de visita en la
Universi dad de Santa Clara en California, se especializa en la
cultura de la imagen y la importancia que los medios audiovisuales
tienen en el mundo de los jóvenes.
“Hay que evangelizar la imagen. Retraducir nuestra vivencia
religiosa y transmitirla a ese mundo de las imágenes. Vivimos en
una civilización donde la imagen es más importante que la palabra
escrita”, explica el padre Calle. “La tarea que tenemos por
delante es entender nuestra religión a través de esta cultura de
vídeos y televisión, que es mucho más que conceptual. La tarea que
afrontamos es entender qué es lo que está pasando en los jóvenes
que viven en este mundo”.
El profesor de sociología dice que en su experiencia confirma muy
a menudo que las personas que trabajan con jóvenes saben que hay
algo que no comprenden, y que la clave está en lo que significa la
cultura de la imagen para ellos. “Hay que rehacer nuestra
pastoral, nuestra teología, nuestra formación de religiosos y
religiosas”, subraya el padre Calle.
“La influencia de este fenómeno sociológico no se puede
subestimar. Tenemos la responsabilidad de entender esta realidad
que impregna la vida de los jóvenes y aprovecharla para los
procesos de aprendizaje y evangelización”.
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