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Con razón elogió el Papa la obra de
Cursillos de Cristiandad

En marzo de 1962 se realizó el primer cursillo de hombres en el Sur de la Florida (foto superior). Al año siguiente se llevó a cabo el primer cursillo de mujeres (foto inferior). (Fotos: Archivo Cursillos de Cristiandad)

Brenda Tirado Torres
La Voz Católica

MIAMI – Unos ocho millones de personas han vivido la experiencia de los Cursillos de Cristiandad en más de 60 países alrededor del mundo. En el Sur de la Florida, miles de católicos se preparan para celebrar cuatro décadas de un movimiento que ha impulsado la evangelización en la Arquidiócesis de Miami.

Entre esos miles se encuentra Efrén Leal, presidente electo del movimiento.

“Cursillos ha sido crucial en el caminar de la Iglesia Católica en el Sur de la Florida”, aseguró Leal, quien ha pertenecido a Cursillos por 37 años. “De Cursillos han salido grupos que se han convertido en movimientos apostólicos, como Camino del Matrimonio, Encuentros Familiares, Impacto, Agape y Encuentros Juveniles”.

El sábado 1ro. de junio a las 6 de la tarde se llevará a cabo en el James L. Knight Center, en el centro de Miami, la celebración de los 40 años de Cursillos  de Cristiandad en la Arquidiócesis de Miami. La Santa Misa, con la que se inicia el acto, será oficiada por el arzobispo John C. Favalora. Como es costumbre entre los cursillistas, no faltará la Ultreya Diocesana, la “reunión de reuniones” de los distintos grupos de la Arquidiócesis en la que los cursillistas comparten sus experiencias para crecimiento mutuo. Esta ultreya tendrá como anfritriones a Marité Alfonso, directora de programación de Radio Paz, y Ambrosio Hernandez, periodista de Telemundo Canal 51, ambos cursillistas.

Los organizadores han invitado a los demás movimientos apostólicos y parroquias de la arquidiócesis para que les acompañen en esta ocasión. También esperan contar con la asistencia del obispo auxiliar de Miami, Mons. Agustín Román –quien fue uno de sus directores espirituales–, de cursillistas de distintas diócesis de Estados Unidos y otros países, además de Jesús Valls, coordinador del secretariado de Cursillos de Cristiandad en Palma de Mallorca, España. Debido a problemas de salud, el fundador laico del movimiento, Eduardo Bonín, no estará presente, pero enviará un mensaje grabado.

El movimiento Cursillos de Cristiandad se originó en Palma de Mallorca, España, el 7 de enero de 1949. El año anterior, la Juventud de Acción Católica (JAC) española se había propuesto llevar 100,000 jóvenes a la Peregrinación de Santiago de Compostela para visitar la tumba del apóstol. En Mallorca, la JAC quiso organizar una peregrinación de 700 jóvenes para lo cual preparó seis “cursillos de adelantados de peregrinos” a los cuales se unieron más jóvenes, quienes integrarían más adelante los Cursillos de Cristiandad.

Una vez concluida la jornada, quedó el deseo de encontrar la manera de que aquellos jóvenes mantuvieran viva la experiencia de la peregrinación. De ahí surgió el primer Cursillo en la isla de Mallorca. Su director espiritual fue el padre Juan Capó y su rector el laico Eduardo Bonín.

En 1953 Cursillos de Cristiandad llegó a Colombia y de ahí pasó a otros países de América Latina. El movimiento llegó a Estados Unidos en 1957, cuando se realizó el primer Cursillo en Austin, Texas. En la ciudad de Benavides, del mismo estado, el padre Primitivo Santamaría, OP había tenido la oportunidad de familiarizarse con el nuevo movimiento. Su orden le transfiere al Sur de la Florida, donde le nombran capellán del Centro Hispano Católico, el cual brindaba asistencia a los miles de refugiados cubanos que llegaban a Miami durante la década de los 60.

El padre Santamaría no tardó mucho en darse cuenta de que los refugiados cubanos eran tierra fértil para el movimiento de Cursillos. Con el apoyo de Mons. John J. Fitzpatrick, vicario general para la comunidad hispana y director del Centro Hispano Católico, se realizó el primer cursillo de hombres en marzo de 1962. Contaron con la asistencia del padre Gus Petru, OMI, quien en Texas había anunciado la llegada de Cursillos a Estados Unidos. El padre Petru viajó con tres laicos desde Texas, quienes asumieron la dirección del primer Cursillo en Miami. Al año siguiente se realizó el primer cursillo de mujeres.

El Cursillo busca propiciar una conversión, animando a desarrollarla en la comunidad para tomar conciencia de la importancia que tiene la fe en la vida cotidiana.

“El Cursillo es una experiencia intensa de tres días”, dijo Leal. “En un fin de semana la persona tiene un encuentro con Dios, lo que le lleva a un encuentro con sus hermanos. Se experimenta a Cristo en el corazón, y de ahí a Cristo en el prójimo”.

Dada la realidad de que muchas personas no tienen un fin de semana libre debido a compromisos familiares o de trabajo, el movimiento ofrece la alternativa de asistir a ‘Quo Vadis’ –antes conocido como ‘Cursillista Anónimo’. Leal lo describió como “un aperitivo, una convivencia de un día donde la persona pueda asimilar el mensaje que se nos da en el Cursillo, pero a menor escala. Es el mismo ambiente y con las mismas personas, pero el mensaje no es tan profundo como el que se podría recibir si se hace el Cursillo de tres días. Es como un ‘precursillo’; hay gente que va a Quo Vadis y luego al Cursillo para completar la experiencia”.

Para el presidente electo la misión del cursillista es ‘gastarse por el Señor’.

“No sólo hay que buscar la alegría sino darla, llevar entusiasmo, hacer que la gente conozca a Cristo y su Verdad liberadora”, insistió. “Pero no podemos dejarlo sólo a nivel intelectual, sino sentir el amor de Cristo y gozarnos en darlo a los demás”.

 

La sede de Cursillos de Cristiandad, Casa Emaús, está localizada en 16250 SW, 112 Ave., Miami. Para más información, llamar al (305) 235-7160.

 

 


Efrén Leal

 

Cursillos: ‘De pequeña semilla a gran árbol’

 

VATICANO (ZENIT) — Juan Pablo II ofreció el sábado 4 de mayo su aliento al servicio que ofrecen los Cursillos de Cristiandad, movimiento eclesial presente en 60 países de todos los continentes y en 800 diócesis.

“La pequeña semilla arrojada en España hace más de 50 años se ha convertido en un gran árbol rico de frutos del Espíritu”, reconoció el pontífice aludiendo a los orígenes de esta experiencia eclesial.

La idea-base de su camino espiritual es el cursillo: un retiro de tres días en el que se invita a quienes están en búsqueda de Dios para anunciarles las verdades fundamentales de la fe cristiana. Una idea experimentada por primera vez en 1948 con una peregrinación de jóvenes a Santiago de Compostela.

La experiencia se ha propagado por todos los continentes, y hoy día ha sido vivida por más de ocho millones de personas en todo el mundo.

Juan Pablo II recordó junto a los representantes del movimiento la reflexión que lanzó al reunirse con los nuevos movimientos en Pentecostés de 1998: la necesidad de “crecer en la conciencia y en la identidad eclesial”.

En esta perspectiva, los Cursillos de Cristiandad han dado recientemente un paso importante: la petición del reconocimiento canónico y de la aprobación de los propios estatutos por parte de la Santa Sede.

Juan Pablo II recordó en el encuentro otra importante etapa que vivió este movimiento en el año 2000: la tercera “Ultreya” mundial, encuentro mundial de sus representantes que saca su nombre del grito (significa “adelante”) que animaba a los peregrinos que iban a Santiago.

Indicó que el anuncio kerigmático que constituye el corazón del movimiento no es otra cosa que “fijar la mirada en el rostro de Cristo” como ha invitado él mismo en la carta apostólica Novo Millennio Ineunte.

Y recordó que esta mirada comporta “fiarse del primado de la gracia para emprender un camino de catequesis y de oración, de conversión y de santidad de vida”, cuyos frutos serán “un sólido sentido de pertenencia a la Iglesia y un renovado impulso de evangelización en los ambientes de la vida y la actividad cotidiana”.

“¡Queridísimos cursillistas! Sigan con confianza el camino de formación y de vida cristiana que han emprendido con tanta generosidad. ¡Duc in altum!”.