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Júbilo en la
graduación de la
Universidad St. Thomas

Los rostros de estas estudiantes no necesitan descripción;
birretes al aire y gritos de triunfo por el curso que se termina.
(Fotos Ana Rodríguez-Soto / TFC)
Ana RodríguezSoto
The Florida Catholic
MIAMI —Los birretes contaban la historia de algunos: “Para Mamá”,
decía uno. “Para Alvin”, decía otro.
Unos reflejaban el gozo en sus jóvenes rostros llenos de
anticipación. Otros, sazonados por los años, se regocijaban con la
realización de un sueño.
Entre los 594 estudiantes que recibieron sus títulos de la
Universidad St. Thomas se encontraban María Abdel, empleada de la
Oficina del Registrador en la universidad, quien dedicó su
maestría en Administración a su madre, recién fallecida; Anthony
De Jesús, cuyo bachillerato en Comunicaciones fue pagado por su
hermano Alvin; y Donna McGilvary, de Hollywood, una abuela y
ministro protestante que obtuvo el grado de bachiller en Estudios
Religiosos.
A pesar de su experiencia en la vida, “sentía la necesidad de
educarme más”, dijo McGilvary. “Es maravilloso, también voy a
hacer la maestría”.
El orador invitado fue Leonard Pitts, hijo, el columnista de The
Miami Herald cuya reflexión sobre el 11 de septiembre titulada
Seguiremos adelante a partir de este momento (We Will Go Forward
From This Moment), llegó al corazón de miles de personas.
Pitts le dijo a los miembros de la clase graduanda 2002 que su
clave para el éxito descansaba en su capacidad para aferrarse a
las verdades duraderas, mientras caminan por los valles y las
cimas de la vida.
“Las cosas que son fundamentales, las cosas por las que se crea
una reputación y se forja el carácter, son duraderas”, dijo Pitts.
Están “arraigadas y sujetas a algo que ustedes saben que siempre
estará bien”.
Candice Roberts, quien obtuvo una maestría en administración
deportiva, animó a sus compañeros estudiantes a “permitir que su
talento natural y su habilidad brillen a través de sus dudas y
temores”.
“La mayoría de las limitaciones en mi futuro fueron impuestas por
mí misma. Soy quien controla mi destino”, expresó Roberts al
alentar a sus compañeros de clase a ser “poderosos sin medida”.
Mons. Frankyn Casale, presidente de la universidad, dijo a los
graduados que St. Thomas está ganando “una creciente reputación en
esta comunidad y a través de la nación”.
Les recordó que “una minoría muy pequeña en este mundo” obtiene un
título universitario, por lo que “ustedes están asumiendo una gran
responsabilidad”.
Durante la
ceremonia, la universidad también otorgó un grado honorario a
Araceli Cantero, veterana de 30 años en el periodismo católico,
quien se retiró el año pasado como directora de La Voz Católica,
el periódico hispano mensual de la Arquidiócesis de Miami.

Araceli M. Cantero, ex directora de La Voz Católica, recibió un
doctorado Honoris Causa.
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