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Decisión tomada: Cero tolerancia

 
Momento en que los obispos de Estados Unidos aplauden la aprobación de los Estatutos para Proteger a Niños y Jóvenes. Minutos después todos se pararon en reconocimiento a la histórica votación del 14 de junio. (Bob Roller / CNS)

Jerry Filteau
Catholic News Service

 DALLAS — En un histórico encuentro del 13 al 15 de junio en Dallas, la Conferencia de Obispos Católicos ordenó cambios drásticos para proteger a los niños en toda la Iglesia Católica del país. Se prohibió darle una segunda oportunidad en el ejercicio de su ministerio a cualquier sacerdote que hubiese cometido abuso contra un niño sólo una vez.

Luego de 11 horas de intensos debates a lo largo de dos días, los obispos adoptaron los Estatutos para la Protección de Niños y Jóvenes, que deben ser puestos en práctica en todas las diócesis.

“Incluso en el caso de un sólo acto de abuso sexual de un menor —pasado, presente o futuro—, el sacerdote o diácono ofensor no permanecerá en el ministerio y no recibirá asignaciones futuras”, indica el documento.

Para otorgar a los estatutos carácter de vínculo legal en todas las diócesis, los obispos emitieron una votación de 229 a 5 para adoptar una serie de normas que, de ser aprobadas por la Santa Sede, tendrán carácter de ley particular y serán observadas en todas las diócesis de Estados Unidos.

En la reunión se decidió que todos los obispos de la nación dedicarán los días 14 y 15 de agosto a la oración y la penitencia por su fracaso en proteger a los niños de los sacerdotes que abusaron de ellos. Los obispos invitaron a sacerdotes y laicos a unírseles en la oración durante esos días.

Cuando se anunció el resultado de 239 votos contra 13 sobre los Estatutos, el obispo de Belleville, Illinois, y presidente de la Conferencia, Monseñor Wilton D. Gregory, se dirigió brevemente a los obispos. Describió el nuevo documento como “uno de los más grandes esfuerzos que haya llevado a cabo una entidad para tratar el abuso de menores.

“A partir de hoy, nadie que haya abusado de un niño trabajará en la Iglesia Católica de Estados Unidos”, expresó.

Añadió que los Estatutos “aseguran que los jóvenes estén protegidos, que las víctimas sean escuchadas y ayudadas, que todos los sacerdotes sean dignos de confianza y todos los obispos actúen responsablemente”.

La reunión tuvo una extraordinaria cobertura, con la presencia de más de 750 representantes de los medios de comunicación.

Miembros de los grupos de víctimas de abuso sexual –principalmente Survivors Network of those Abused by Priests, o SNAP (Red de Sobrevivientes de las Víctimas de Abuso por parte de Sacerdotes), y Victims of Clergy Abuse Linkup (Enlace de Víctimas de Abuso por parte del Clero)– tuvieron un acceso sin precedentes a los obispos y a los medios de comunicación, mientras que los obispos se preparaban para trabajar en los temas sobre los cuales las víctimas habían presionado durante muchos años.

La reunión tambien contó con extraordinarios actos de autocrítica por parte de los obispos.

El 13 de junio dedicaron su sesión de apertura a escuchar a las víctimas sobrevivientes; a un experto en traumas causados por el abuso sexual infantil, y a dos prominentes líderes católicos, quienes criticaron la manera en que los obispos ejercen su autoridad y liderazgo en la Iglesia.

La sesión final, el 15 de junio, constó de medio día dedicado a la oración y a la reflexión sobre la manera en que ellos, los obispos, pueden servir mejor en el futuro. El libro de oraciones de 48 páginas que se les entregó para su uso durante una vigilia eucarística que duró toda la noche, estaba lleno de pasajes bíblicos y oraciones sobre el arrepentimiento y el perdón.

En una de las sesiones a las que no se permitió la entrada de reporteros, el cardenal Bernard F. Law, de Boston, pidió a los obispos lo que otro obispo describió como “una disculpa profunda”. Fue en Boston donde se inició el escándalo nacional el pasado enero.

En su discurso de apertura, Monseñor Gregory retó a los obispos a acercarse en actitud de “confesión, contrición y resolución” a la crisis “más grave que quizás hemos enfrentado” en la historia católica de Estados Unidos.

Monseñor Harry J. Flynn, arzobispo de St. PaulMinneapolis y presidente del Comité Ad Hoc de los Obispos sobre el Abuso Sexual, moderó los debates de cinco horas sobre los Estatutos y también la votación, el 14 de junio, frente a cientos de reporteros.

Antes de entrar en el debate, los obispos pasaron seis horas a puertas cerradas el 13 de junio; una sesión extraordinaria de tres horas fue para  intentar eliminar las diferencias sobre importantes aspectos de los Estatutos.

Uno de los temas más importantes fue debatido por dos horas y media en una sesión a puertas cerradas y con más brevedad en la sesión a puertas abiertas. Este se refería al hecho de si debía ser separado de su ministerio un sacerdote o diácono que tuviera  una sola acusación del pasado, pero que después de recibir tratamiento, hubiese prestado un servicio ejemplar por muchos años.

Al final, los obispos decidieron que, por el bien de la Iglesia —la restauración de la credibilidad y la confianza— se debía establecer una política que no permitiese a ningún ofensor regresar al ministerio.

Como regla general establecieron la laicización —la desautorización de cualquier estado clerical—, provisto que si el sacerdote o diácono no estaba de acuerdo, se iniciarían los procedimientos disponibles en la Iglesia para laicizarle sin su consentimiento.

En manos del experto Comité de Revisión estará la responsabilidad de supervisar la oficina nacional y la revisión de su informe anual previo a su publicación. Tras la adopción de los Estatutos, el obispo Gregory anunció el nombramiento del gobernador de Oklahoma, Frank Keating, para dirigir el Comité.

Se requiere verificar los datos esenciales de todos los empleados de la Iglesia y los procedimientos para investigar a los candidatos al sacerdocio serán revisados y mejorados. A pesar de la extensa especulación por parte de los medios de comunicación sobre el hecho de que las regulaciones legislativas adoptadas por los obispos enfrentan una lucha cuesta arriba en Roma, un oficial del Vaticano dijo a CNS que el procedimiento de revisión podría completarse en tres meses, un tiempo corto según las normas del Vaticano, especialmente cuando se espera que varias oficinas estén involucradas.

Debido a que conlleva legislación de una Conferencia de obispos, es probable que la Congregación Vaticana para los Obispos coordine la revisión en Roma. Al menos otras tres congregaciones vaticanas —de doctrina, clero y culto divino y sacramentos— pueden estar involucradas. El Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos realizará una revisión independiente de las reglas en términos de su conformidad con el derecho canónico existente.

Casi todo lo demás en la agenda de la reunión de Dallas fue eliminado de manera que los obispos pudieran dedicar tiempo a responder a la crisis del abuso sexual.

Por votación de voz sin discusión, dividieron en dos la Región 4 (integrada por los estados del Atlántico medio y los del Sureste), creando la nueva Región 14 para las diócesis de Florida, Georgia y las Carolinas.

El voto estuvo parcialmente relacionado con el tema del abuso sexual, ya que una de las decisiones sobre los nuevos estatutos fue sobre el extender el Comité Ad Hoc sobre el Abuso Sexual de manera que lo integre un miembro de cada región de la Conferencia.

Mientras los obispos realizaban una sesión a puertas cerradas el 13 de junio, la Oficina de Comunicaciones ofreció a los reporteros una serie de informaciones sobre temas relacionados a la Reunión, ya que muchos de ellos nunca habían cubierto un encuentro de obispos.

 

David Clohessy, víctima de abuso sexual por un sacerdote y director de SNAP, la Red de Sobrevivientes de Abuso por Sacerdotes, llora durante la conferencia de prensa en la que los sobrevivientes comentaban su insatisfacción con las conversaciones de los obispos. (Foto: J, Mark Kegans / Dallas Morning News)

El cardenal de Boston, Bernard F. Law, baja la cabeza cuando escucha a las víctimas de abuso sexual dirigirse a los obispos. (Bob Roller / CNS)

 (Patricia Zapor, en Dallas, y Cindy Wooden, en Roma, colaboraron en esta historia.