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Iglesia Católica y nacionalidad cubana

Cuarto encuentro de la Comisión de Cultura de la COCC trata sobre ‘La obra social de la Iglesia en Cuba’

Ricardo Arias Calderón, al centro, conversa con un grupo de jóvenes al terminar su conferencia. (Fotos: Orlando Márquez)

 

El sacerdote e historiador
Manuel Maza, SJ.

Orlando Márquez
La Voz Católica

LA HABANA – Con la cruz llegó la espada, se acostumbra a decir. Lo cierto es que en más de 500 años, la Iglesia Católica ha sido la única institución permanente en América, también en Cuba. Y si muchos recuerdan sólo la espada, hay otros que no olvidan la Cruz.

Sin embargo, la historia que se escribe no siempre recuerda la entrega generosa y silenciosa de los misioneros, las religiosas, los buenos obispos y los laicos de primera línea. “Durante los años del período revolucionario la Iglesia ha sido ignorada en los libros de historia, dando una imagen parcial o una imagen falsa de la Iglesia”. Eso es lo que piensa el Licenciado en Historia Joaquín Estrada, un laico católico de Camagüey, quien ha intentado poner algún remedio al mal desde que en 1995 propuso a la Comisión de Cultura de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) la realización de un encuentro para repasar la historia eclesial cubana.

 El primer encuentro Iglesia Católica y Nacionalidad Cubana, se realizó en 1996, el cuarto hace sólo unos días, del 6 al 9 de junio pasados, en la Arquidiócesis camagüeyana, dedicado en esta ocasión a la Obra social de la Iglesia en Cuba.

Unas 60 personas, conferencistas, ponentes e invitados, participaron en el evento en representación de las diócesis cubanas y de entidades especializadas del país, entre ellos Olga Portuondo, historiadora de Santiago de Cuba. Desde un inicio existía el propósito de poner en común las investigaciones de católicos y no católicos.

También participaron algunos provenientes del exterior, entre ellos el político y católico Ricardo Arias Calderón, ex vicepresidente de Panamá y ex presidente de la Internacional Demócrata Cristiana, quien presentó la conferencia La fe cristiana y su proyección social; Manolo Fernández Santelices, periodista e investigador cubano residente en Madrid, con su ponencia Proyección social de las asociaciones y movimientos laicales en Cuba antes de 1959; el sacerdote cubano e historiador Manuel Maza, SJ, residente en República Dominicana; y la religiosa Sor Hilda Alonso, HC, pedagoga e investigadora de la labor en Cuba de las Hijas de la Caridad, residente en Miami.

Entre los conferencistas cubanos estuvieron el Padre Antonio Rodríguez, párroco de Artemisa, quien disertó sobre Filosofía católica y sociedad en Cuba; Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, Vicario del Oeste en La Habana, con el tema Iglesia Católica y sociedad, Siglo XX; Monseñor Ramón Suárez Polcari, canciller del Arzobispado de La Habana y profesor del Seminario San Carlos y San Ambrosio, habló sobre Iglesia y mundo del trabajo, y Roberto Méndez, católico y escritor camagüeyano, con una interesante disertación sobre la Universidad del Aire: Laicos, diálogo y compromiso social.

Otras ponencias ocuparon paneles y comisiones de presentación, destacando el panel Congregaciones religiosas y obra social en Cuba: Una muestra, en el que Sor Hilda Alonso h.c., Salvador Larrúa y Rogelio Fabio Hurtado, disertaron sobre la obra social en nuestro país de las Hijas de la Caridad, los franciscanos y los Hermanos de San Juan de Dios, respectivamente. Interesantes debates provocaron también las ponencias La Iglesia Católica y las constituciones de 1901 y 1940, y Acción Católica y Sociedad en Cuba, a cargo de los laicos Yoel Prado y Diego Echemendía, de Santa Clara y Matanzas.

Muy emotiva fue la noche del viernes 7, con un concierto de la agrupación musical El Gremio, conformada por jóvenes dedicados a interpretar obras medievales europeas y del barroco americano. La antigua iglesia de San Juan de Dios, una verdadera joya arquitectónica, sirvió de sede propicia para el concierto y también para el homenaje que los organizadores tributaron a Manolo Fernández por sus largos años dedicados a la Iglesia, la historia y la cultura cubanas. Hubo otro momento musical la noche del sábado 8, a cargo del grupo Imagen, conocido ya por casi todas las diócesis cubanas y cuyo último disco se vende en Miami.

Según Joaquín Estrada, quien es también Secretario Ejecutivo de la Comisión de Cultura de la COCC, además de “reparar la memoria histórica”, estos eventos persiguen “darle a la pastoral de la Iglesia un basamento que le sirva para proyectarse al futuro y darles a las jóvenes generaciones este conocimiento”, mediante la publicación de las memorias de cada encuentro.

Algo similar piensa Sor Hilda Alonso, la religiosa pedagoga que en 1961 se vio forzada a abandonar Cuba cuando fueron intervenidos los centros de educación. Sor Hilda considera que el evento ha sido “magnífico”, pero además, es “realidad de un sueño que siempre he tenido, me preocupaba que la Iglesia en Cuba no tuviera el contenido escrito de todo aquello que vivimos en otro tiempo, cuando la Iglesia tenía gran fuerza en esta Isla, y esto creo que no es para generaciones como la mía, ya pasada, sino para las futuras generaciones, que puedan contar con la plataforma de una historia de la Iglesia en su obra social en mi patria.”.

El padre Maza es un historiador hecho, con varios libros publicados y un currículo que incluye numerosos eventos de este tipo. Por eso le pregunté su criterio sobre este encuentro en Camagüey:

“Es muy importante que la Iglesia sea consciente de los procesos por los cuales ha transitado, no solamente porque la historia es maestra de la vida, sino porque las personas que no conocen su pasado no pueden interpretar los retos del presente y, fácilmente, o se desaniman ante los retos del presente o no pueden ver qué opciones pudieran tener para el futuro”.

La presencia de varios laicos como ponentes marcó otra de las reflexiones del padre Maza. “Este tipo de actividad combate las generalizaciones fáciles, fomenta el interés por la historia, se ve la importancia de lo particular, valora los archivos, las bibliotecas. Una actividad como ésta despierta la vocación por la historia y la necesidad de reflexionar por dónde se ha ido caminando en los diversos momentos”.

Aquí se habló del obispo Espada, de los sacerdotes Varela, Olallo, Caballero; de la escolástica del Seminario San Carlos; de las Hijas de la Caridad y su obra con los enfermos, de los franciscanos y los Hermanos de San Juan de Dios, que el próximo año cumplen cuatro siglos de andar por la Isla. Se habló también de los laicos, de la Acción Católica, de los mártires católicos José Antonio Echeverría y René Fraga; de los curas que fueron capellanes del Ejército Rebelde en la última guerra revolucionaria; de la revista La Quincena; de las expulsiones de religiosos y las detenciones en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). Pero los participantes dieron muestras de su capacidad para mirar la historia con lentes de comprensión y también, por qué no, de misericordia.

En su homilía de la Misa de clausura, celebrada el domingo 9 en la iglesia La Merced, el cardenal Jaime Ortega, Presidente de la COCC y de su Comisión de Cultura, expresó que a los cristianos católicos les corresponde “seguir los pasos de la misericordia en el sentir y el actuar de nuestros próceres y pensadores”, entre los que recordó al presbítero José Agustín Caballero y a José Martí, “cuyo pensamiento –dijo– desconoce el odio”. Sin ignorar los hechos de violencia que recoge la historia, manifestó que es necesario explorar lo que consideró “esa historia aparentemente menor, grande en su significado, que pueda alentar en nosotros un esfuerzo de reconciliación tan reclamado en la hora presente”.

Los historiadores saben que la historia se repasa para actuar en correspondencia con los tiempos, porque “el que olvida la historia está condenado a repetirla, y eso es un error gravísimo”,  dijo Manolo Fernández.

Quizás la clave del compromiso de la Iglesia cubana con su historia y la Nación, está en la declaración que me dio el jesuita e historiador Manuel Maza: “Es una Iglesia humilde que sabe que su fuerza está en el Evangelio. Noto que aquí no hay ninguna ambición de protagonismos ni de actitudes revanchistas o agresivas, todo lo contrario. Yo veo un gran deseo de diálogo con todo el que quiera dialogar y una gran humildad para aportar lo que está en sus posibilidades”.

“A pesar de todo, se mueve”, es la frase que le atribuyen a Galileo. Cierta o no, es aplicable a la Iglesia en Cuba, como lo demuestra este evento de Iglesia Católica y Nacionalidad Cubana, cuya quinta edición se celebrará en el año 2004.

 


Monseñor Carlos Manuel de Céspedes habló sobre la Iglesia Católica en el siglo XX. A su derecha, el licenciado Joaquín Estrada, a cuya iniciativa se deben los eventos de historia "Iglesia Católica y Nacionalidad Cubana".