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Un campesino guatemalteco muestra un cuadro de Pedro Betancur durante la visita del Papa, el 29 y 30 de julio. (Foto AFP)

San Pedro Betancur: el santo de Guatemala

 San Pedro de San José Betancur nació en Vilaflor de Tenerife el 21 de marzo de 1626 y murió en Guatemala el 25 de abril de 1667. La distancia en el tiempo no opaca la luz que emana de su figura y que ha iluminado tanto a Tenerife como a toda la América Central desde aquellos remotos días de la Colonia.

El hermano Pedro supo leer el Evangelio con los ojos de los humildes y vivió intensamente los misterios de Belén y de la Cruz.

Fue hijo de pastores y agricultores y tuvo la gracia de ser educado por sus padres profundamente cristianos.

A los 23 años abandonó su nativa Tenerife y, después de dos años, llegó a Guatemala.

Apenas desembarcado en el Nuevo Mundo, una grave enfermedad lo puso en contacto directo con los más pobres y desheredados.

Recuperada inesperadamente la salud, quiso consagrar su vida a Dios realizando los estudios eclesiásticos pero, al no poder hacerlo, profesó como terciario en el Convento de San Francisco, en la actual La Antigua Guatemala, con un bien determinado programa de revivir la experiencia de Jesús de Nazaret en la humildad, la pobreza, la penitencia y el servicio a los pobres.

En un primer momento realizó su programa como custodio y sacristán de la Ermita del Santo Calvario, cercana al convento franciscano, que se convierte en el centro irradiador de su caridad. Visitó hospitales, cárceles, las casas de los pobres; los emigrantes sin trabajo, los adolescentes descarriados, sin instrucción y ya entregados a los vicios, para quienes logró realizar una primera fundación para acoger a los pequeños vagabundos blancos, mestizos y negros. Atendió la instrucción religiosa y civil con criterios todavía hoy calificados como modernos.

Construyó un oratorio, una escuela, una enfermería, una posada para sacerdotes que se encontraban de paso por la ciudad y para estudiantes universitarios, necesitados de alojamiento seguro y económico. Recordando la pobreza de la primera posada de Jesús en la tierra, llamó a su obra "Belén".

Otros terciarios lo imitaron, compartiendo con el santo penitencia, oración y actividad caritativa: la vida comunitaria tomó forma cuando el beato escribió un reglamento, que fue adoptado también por las mujeres que atendían a la educación de los niños; estaba surgiendo aquello que más tarde debería tener su desarrollo natural: la Orden de los Bethlemitas y de las Bethlemitas, aún cuando éstas sólo obtuvieron el reconocimiento de la Santa Sede más tarde.

Muere apenas a los 41 años el que en vida era llamado "Madre de Guatemala". El Hermano Pedro fue beatificado solemnemente por el Papa Juan Pablo II el 22 de junio de 1980 y canonizado el 30 de julio de 2002.

 
El Papa bendice a una niña durante la misa de canonización del beato Hno. Pedro Betancur. (Foto Reuters)