|
El misterio de las
imágenes en los ojos
de la Virgen de Guadalupe

Detalle de un mosaico de la Virgen de Guadalupe. (Foto Archivo)
MADRID
(ZENIT) – En 1929 se descubrió una figura humana microscópica en
el ojo de la Virgen de Guadalupe. Desde entonces, el misterio de
esas pupilas interroga a la ciencia.
Uno de los hombres que más energías ha dedicado a tratar de
dilucidar esas imágenes es el científico peruano José Aste
Tonsmann, experto de IBM en procesamiento digital de imágenes.
Hace 22 años decidió investigar la posible existencia de más
figuras, y halló otras 12.
Cuando el ojo humano observa, los objetos que está mirando se
reflejan en su retina. “Yo estoy reflejado ahora mismo en su ojo”,
explica Aste. “Dependiendo de que el objeto esté más cerca o más
lejos del ojo, se reflejará a mayor o menor tamaño en el globo
ocular”, explica. “Y eso es lo que ocurre con los ojos de la
Virgen de Guadalupe: la imagen que aparece recogida en sus dos
retinas es la del momento en que la Virgen se impresionó en la
tilma de Juan Diego”.
Esas figuras, ¿no pueden ser obra humana?
No, por tres motivos. En primer lugar, no son visibles al ojo
humano, salvo una: la del español, que es la más grande. Nadie
podría haber pintado unas siluetas tan pequeñas. En segundo lugar,
los pigmentos de esas figuras no se sabe qué origen tienen. Ocurre
lo mismo con la imagen de la Virgen: no está pintada, y nadie sabe
aún cómo se estampó sobre la tilma de Juan Diego.
¿Y el tercero?
Las 13 figuras se repiten en los dos ojos. ¿Qué artista haría eso?
Además, su tamaño varía de un ojo al otro, dependiendo de lo cerca
que estuviera el personaje del ojo izquierdo o derecho de la
Virgen.
¿Qué proceso siguió en su experimento?
Primero se toman unas fotografías de los ojos. Después se
digitalizan. Son leídas por el ordenador, y se realizan
ampliaciones y filtrado de las imágenes.
¿Quiénes aparecen en los ojos?
Hay un sirviente casi desnudo; un anciano (el obispo Fray Juan de
Zumárraga); un joven (el traductor); un indígena con una tilma
(Juan Diego); una mujer negra (una esclava); un español con barba;
y por último, una familia indígena con padre, madre, tres hijos y
dos adultos más, que pueden ser abuelos o tíos.
¿Cómo sabe que el resto de figuras corresponde a la esclava, al
traductor, etc.?
Hay constancia histórica. El anciano que aparece en los ojos de la
Virgen guarda gran parecido con los cuadros del obispo Zumárraga
que hay de la época. Sobre la esclava negra, Zumárraga dice en su
testamento que le da la libertad, e incluso sabemos que se llamaba
María. En el Archivo de Indias se conserva el acta de embarque del
obispo cuando marchó al Nuevo Mundo.
|