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Religiosidad popular y espiritualidad carmelita se unen en celebración de la Virgen del Carmen

Los haitianos: devoción y desarraigo

 
Miembros del Carmelo seglar posan junto a los padres carmelitas Eusebio Gómez (al centro) y Denis W. Read (derecha). (Fotos: Dora Amador Morales)

Dora Amador Morales
La Voz Católica

MIAMI –Un pedazo de Haití, el país más pobre de América, vive ardientemente en el Sur de la Florida. Es el ardor de la lucha por sobrevivir en medio de la discriminación y el desarriago feroz; es el dolor de estar separado de seres queridos, de saber que tantos miles han muerto y siguen muriendo en el mar intentando escapar de la miseria y la injusticia.

Es lucha y dolor, sí, pero también es canto y celebración pública de su fe y de su cultura, en ocasiones de gran devoción, como lo fue el 16 de julio, día de la Virgen del Carmen.


Un haitiano ora de rodillas frente a la imagen de Nuestra Señora del Carmen.

Cuentan los haitianos que hace muchos años, la Virgen del Carmen se apareció en la ciudad de Seau d’eau, en Haití, y que allí realizó grandes y maravillosos milagros. Esas revelaciones ya forman parte de la religiosidad y la conciencia colectiva de Haití. Todos los años, desde los más remotos montes, villas y ciudades, el pueblo acude en masa a Seau d’eau para venerar en su día a su querida Vierge du Mont Carmel. Los inmigrantes haitianos han hallado aquí ese lugar en el Centro de Espiritualidad Nuestra Señora del Carmen.

 
El obispo auxiliar, Mons. Thomas G. Wenski, celebró la misa acompañado por los sacerdotes carmelitas Denis W. Read (izquierda), Eusebio Gómez y Lucio del Burgo.

Ese centro rebozó de devoción el 16 de julio con la celebración de la fiesta de Nuestra Señora. Dos días antes, el domingo 14, el obispo auxiliar Mons. Thomas E. Wenski ofició la misa junto a los padres Carmelitas Descalzos en honor a la Virgen del Escapulario. El 16 hubo dos misas, una por la mañana y otra en la tarde, ésta oficiada por Mons. Agustín Román.

En ambas ocasiones el centro se desbordó de devotos, en su mayoría haitianos que le hablaban y elevaban sus manos en oración a la Virgen en una impresionante demostración de fe encarnada en su cultura.

 
Tania Valéry muestra su escapulario

 “Pídele, que te lo concede, pídele lo que quieras”, me dijo con tal convicción Tania Valéry señalando la imagen de la Virgen del Carmen, que le hubiese resultado difícil incluso a un no creyente, no creerle.

Presentes también estuvieron miembros de la Orden del Carmelo Seglar.

Nuestra Señora del Carmen acogía así en la Arquidiócesis de Miami a todos sus hijos, inmigrantes y nativos, bajo un mismo manto.