ARCHIVO

BUSQUEDA

PORTADA

 ARQUIDIOCESIS MIAMI
 ARZ. J.C. FAVALORA
 CALENDARIO
 MUNDO Y NACION
 VATICANO
 LIBROS / CINE / ARTE
 IGLESIA EN CUBA
 IGLESIA EN A. LATINA
 OPINIONES
 ESPIRITUALIDAD
 ENLACES

 

Una brisa de Dios


P. Lucio del Burgo, OCD

 

El 1 de octubre la Iglesia celebra la fiesta de Santa Teresa de Lisieux. Nació en Alençon, Francia, en 1873 e ingresó a la orden carmelita de Lisieux a los 15 años de edad. Su autobiografía Historia de un alma y su espiritualidad –de una enorme popularidad hoy– han hecho de ella, según Pío XI “la santa más grande de los tiempos modernos”. Murió a los 24 años de edad. Fue canonizada en 1925 y declarada doctora de la Iglesia en el centenario de su muerte, 1997.

Hace unos años, cuando las reliquias de Teresa de Lisieux visitaron los Estados Unidos, las multitudes acudieron a venerarla y a rendirle tributo. Para todos fue una sorpresa. No esperábamos que tanta gente se acercara a la urna que contenía algunas reliquias. Todavía continúa su viaje por todo el mundo. El recorrido no ha terminado. En todos los lugares ha sido un éxito y ha sucedido lo que nosotros presenciamos en Miami: gente de diversa procedencia se sentía conmovida ante los restos de una joven monja de clausura que había escrito Historia de un alma.

¡Es increíble! Me lo ha contado hace unas semanas un carmelita que vive en Tierra Santa y que ha visitado varias veces la comunidad carmelitana de El Cairo, en Egipto. En esta ciudad, en el barrio que llaman Chubra, existe una basílica dedicada a Santa Teresita. En la cripta hay una imagen yacente de la santa. Lo interesante y sorprendente es que esta parte de la iglesia es muy visitada por árabes. Es un goteo continuo de gente que se acerca para pedirle favores. Se cuentan muchos milagros y hay placas de mármol y bronce que atestiguan esta realidad. Muchos musulmanes han experimentado que Santa Teresita es una hermana para ellos, “una de nosotros”. Algunos hasta se han atrevido a decir que es “la santita de Alá”.

 “Si usted va a El Cairo”, me comentaba este religioso, “cuando llega al aeropuerto basta que pregunte por el barrio antes mencionado y el Santuario de Santa Teresita, y cualquier taxista lo puede llevar. Es muy conocido popularmente”. Es más, hay una estación de Metro que lleva el nombre de Santa Teresita. Los demás nombres son grandes personalidades del mundo árabe.

Son dos hechos que nos ponen de manifiesto la extensión de la devoción a Santa Teresita. Desde su muerte hasta el momento actual se cuentan milagros, curaciones, peticiones conseguidas, que han hecho de Teresa de Lisieux una de las santas más populares de la Iglesia. ¿Cuál es la razón? Dios ensalza a los pequeños, es algo que está en la entraña del Evangelio.

Hoy nos encontramos con un despertar religioso. La gente siente brotar la fe en su corazón. No sólo en la Iglesia Católica sino en todas las religiones.

El siglo XXI se presenta mucho más religioso que el siglo que hemos terminado. En este sentido, Santa Teresita desempeña un papel fundamental. Ella es profeta de Dios y su misterio. Su vida y sus escritos nos acercan a Dios de una forma personal, al alcance de la mano de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Y un Dios que es adorado gozosamente como amor y sólo amor. Nosotros tenemos el peligro de ahogarnos en las cosas que poseemos, necesitamos el aliento y alimento vital de Dios. Por eso nuestra santa sería como una medicina, que sin darnos cuenta, se nos pega el materialismo de la vida.

Santa Teresita escribió un libro que recorrió los cinco continentes en muy pocos años. Se ha traducido a los idiomas más importantes de la geografía mundial. Es conocido como Historia de un alma. Es el reflejo de su propia vida y de su experiencia religiosa concreta. Ahí está la clave del éxito. Ella no habla de Dios como de un discurso aprendido de memoria sino como una realidad que es vida de su vida.

Cuando leemos Historia de un alma no encontramos una teoría sobre Dios, sobre la oración o sobre el mandamiento nuevo del Maestro. Teresa Martín en su libro nos regala torrentes de vida. Una persona que tenga un poco de experiencia de Dios enseguida sintoniza con sus escritos. Además, ella nos enseña y nos introduce a una búsqueda de Dios en los acontecimientos ordinarios de la vida: la familia, el trabajo, las relaciones con las personas que nos rodean, nuestras dificultades en la oración, todo envuelto en un lenguaje sencillo que todo el mundo entiende y que está al alcance de la mano. Sin duda, nuestra santa es la Doctora del Tercer Milenio, como algunos la han llamado.

Santa Teresita es una de las santas más conocidas en las naciones latinoamericanas. El pueblo hispano es un pueblo que ama de un modo especial a la Virgen María porque forma parte de su propia historia. María es carne de nuestra carne e historia de nuestra historia. Es muy posible que esta sea otra razón por la que la gente siente tan cercana a Santa Teresita. Ella decía que la Virgen “era más madre que reina”. Era una forma de sentir la cercanía de la Madre de Jesús.

 


Las reliquias de Santa Teresita de Lisieux siendo conducidas a la capilla del monasterio carmelita en Washington, el 6 de octubre de 2001. (Foto: Nancy Wiechec / CNS)