Becas aumentan la matrícula en
escuelas católicas
Dos programas de becas estatales impulsaron el aumento,
no los vales escolares

Entre las escuelas con nuevos estudiantes matriculados a través
del programa de vales escolares se encuentra la de Corpus
Christi, que este año dio la bienvenida a 54 nuevos alumnos.
“Hay muchos padres en esta zona que pertenecen a la parroquia
pero no pueden cubrir los gastos de una escuela católica”, dijo
la Hna. Dolores Avilés (en la foto), directora de Corpus
Christi.
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
MIAMI – Mientras los vales escolares acaparaban los titulares
noticiosos, la matrícula en las escuelas de la arquidiócesis
localizadas en áreas pobres de la ciudad vieron un aumento debido
a un programa de becas escolares, cuyos fondos provienen de
empresas privadas.
Estas becas de impuestos corporativos aprobadas el año pasado han
hecho posible que 500 estudiantes ingresaran a las escuelas
elementales y superiores de la arquidiócesis. De no haber obtenido
estas becas, administradas por la organización no lucrativa
FloridaChild, los alumnos no hubieran podido cubrir los gastos de
sus estudios.
El número de estudiantes que utilizó los vales escolares,
conocidos formalmente como becas de oportunidades, palideció en
comparación: 75 en cuatro escuelas arquidiocesanas.
“Todas nuestras escuelas en las áreas pobres han crecido por las
becas corporativas”, explicó el hermano Richard DeMaria, de la
Congregación de los Hermanos Cristianos, superintendente de
escuelas católicas de la arquidiócesis. “Sabemos que esto será de
gran ayuda”.
El año pasado las 71 escuelas elementales y superiores de la
arquidiócesis tenían 37,441 estudiantes matriculados. Los
administradores esperaban que este año el número estuviera cerca
de los 39,000.
“El programa FloridaChild nos ha ayudado a aumentar nuestros
números”, dijo Lori St. Thomas, directora de la escuela Holy
Family, en North Miami, donde la matrícula ha aumentado un 27 por
ciento: de unos 180 estudiantes el año pasado a 230 este año
gracias a 50 becas corporativas.
“Lo necesitábamos”, expresó St. Thomas.
En la escuela Corpus Christi, en la sección de Wynwood, en Miami,
la religiosa teresiana Dolores Avilés indicó que 54 nuevos
estudiantes se matricularon este año gracias a las becas de
FloridaChild, y otros 90 estaban esperando a ver si sus
solicitudes eran aceptadas.
“Hay muchos padres en esta zona que pertenecen a la parroquia pero
no pueden cubrir los gastos de una escuela católica”, dijo la
religiosa durante una reunión el primer día de clases, en la que
se dio la bienvenida a los nuevos estudiantes.
“Todos los niños que ves aquí son de la parroquia”.
Otra fuente de aumento en las matrículas son las becas estatales
McKay, para niños con impedimentos.
Por ejemplo, en la escuela St. Monica, en Carol City, de un total
de 400 estudiantes, unos 150 –el 38 por ciento del total– tienen
becas. Cerca de 90 estudiantes tienen becas corporativas que pagan
$3,000 por la matrícula. Otros 60 estudian con las becas McKay,
que les sufragan todo: matrícula, enseñanza y libros.
“El dinero es bueno, pero ese no es el propósito. La idea es cómo
podemos ayudar a más niños”, expresó Lynn VanderWyde, coordinadora
de escuelas para la arquidiócesis. “Hay que asegurarse que el
programa es adecuado para el niño y que el niño tendrá éxito”.
Eso es particularmente cierto con las becas McKay, ya que no todas
las escuelas católicas están preparadas para tratar con diferentes
clases de impedimentos en la enseñanza. VanderWyde dijo que “el
más atractivo” de estos tres programas es el de la beca de
impuestos corporativos.
“Son fondos privados. Parece ser un proceso más fácil para la
escuela”.
El dinero proviene de empresas que hacen donativos a
organizaciones que administran las becas, como FloridaChild, como
parte de lo que deben pagar al estado en impuestos corporativos.
El programa empezó en enero de este año, así que ésta es la
primera vez que las escuelas católicas de la arquidiócesis tienen
la oportunidad de aprovecharlo.
Contrario a los vales o becas de oportunidades, los estudiantes de
las becas corporativas no tienen que estar matriculados en
escuelas públicas que han fracasado para ser elegibles.
“En realidad no nos gusta la idea de que una escuela sea juzgada
como un fracaso porque no pasó un examen estandarizado”, expresó
el hermano DeMaria. “Pueden estar haciendo una gran labor ayudando
a los niños. Yo hubiera querido que este programa de oportunidades
se hubiese inaugurado sin que conllevara la humillación de una
escuela, de padres y maestros”.
Este fue el primer año en que las becas de oportunidades
estuvieron disponibles en la arquidiócesis, porque fue la primera
vez que una escuela pública local obtuvo una segunda “F” en un
período de cuatro años. Bajo las becas de oportunidades, los
estudiantes pueden ser transferidos a otra escuela pública de
mejor desempeño o a una escuela privada participante.
Cuatro escuelas católicas en la diócesis de PensacolaTallahassee
han estado participando en el programa desde 1999. Diez escuelas
públicas en los condados MiamiDade, Palm Beach, Orange y Escambia
han sido consideradas como fracasos.
Más de 4,500 estudiantes de una escuela superior y cuatro escuelas
elementales en el condado MiamiDade fueron elegibles. Poco más del
10 por ciento, o 514 estudiantes, optaron por ser transferidos:
330 a escuelas privadas y 184 a escuelas públicas de mejor
desempeño, de acuerdo con cifras provistas por el Departamento de
Escuelas Públicas del Condado MiamiDade.
De aquellos que escogieron escuelas privadas, 75 fueron aceptados
en cuatro escuelas católicas: 60 en la Escuela Superior Archbishop
CurleyNotre Dame, en la Pequeña Haití, en Miami; cinco en la
Escuela Superior Msgr. Edward Pace, en OpaLocka; siete en la
Escuela St. Francis Xavier, en Overtown; y tres en la Escuela
Corpus Christi, en Wynwood.
Sin embargo, el futuro del programa es incierto. A principios de
agosto, un juez del condado Leon decidió que las becas de
oportunidades –vales escolares– violan la constitución del estado
de la Florida, que indica que “ninguna fuente de ingresos del
estado… deberá sacarse del tesoro público directa o indirectamente
para ayudar a una Iglesia, secta o denominación religiosa, o para
ayudar a una institución sectaria”.
El juez indicó que la mayoría de las escuelas privadas que aceptan
los vales son religiosas. Sin embargo, estuvo de acuerdo en
permitir que continúe el programa de vales mientras el gobernador
Jeb Bush apela la decisión.
La opinión del juez puede tener consecuencias para otros programas
como las becas Bright Futures, que funcionan de la misma manera
que las becas de oportunidades: los estudiantes reciben fondos
estatales que pueden ser utilizados en cualquier universidad, sea
pública, privada o de afiliación religiosa.
Quienes se oponen a estas becas dicen que se está sacando dinero
de las escuelas públicas, lo que, al final, causa daño a la
educación pública.
“Si estuviéramos en un distrito que tuviera pupitres vacíos en las
escuelas públicas, podríamos argumentar que se les está haciendo
daño”, dijo el hermano DeMaria. “Pero en un distrito donde la
queja es que no hay suficientes pupitres, que no hay suficientes
maestros y vamos a educar quizás a 100 de sus estudiantes por
$4,000 en vez de $6,000 ó $7,000, estamos ayudando a solucionar un
problema”.
Añadió que los vales escolares no causarán un éxodo de estudiantes
de las escuelas públicas. En primer lugar, las escuelas privadas
no pueden albergar a todos. Pero tampoco los vales escolares
“salvarán” a las escuelas católicas, aclaró el religioso.
“Esto le va a costar a las escuelas católicas”, porque el dinero
del vale apenas cubre los gastos de enseñanza anual. Es mucho
menos dinero que el fondo que recibe la escuela pública por
estudiante.
Aún así, el hermano DeMaria dijo que “la posición de la
Conferencia de Obispos Católicos de la Florida es que, en la
medida que sea posible, nuestras escuelas se esfuercen en aceptar
a esos estudiantes”.
¿Por qué?
“Porque creemos en el principio de que los padres son los que
deben elegir. Creemos que la misma opción que tienen los padres
adinerados en Miami la deben tener todos”, enfatizó el hermano
DeMaria. En segundo lugar, “porque estamos comprometidos con la
misión de intentar educar a aquellos que más necesitan la
educación. Si esta es la manera en que podemos lograrlo, nos
inclinaremos a hacerlo”.
Robert O’Steen, de The Florida Catholic, contribuyó a este
artículo.
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