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Obispos argentinos
preocupados por el nivel “nunca visto” de la crisis

Una mujer sostiene una imagen de San Cayetano, patrono de los
desempleados, durante la peregrinación que se realiza anualmente
el 7 de agosto a la iglesia dedicada a este Santo en Buenos
Aires. Miles de personas se congregaron allí para orar. (Foto:
Reuters)
BUENOS AIRES (ZENIT) – El episcopado argentino ha lanzado un
llamamiento a la responsabilidad al constatar que la crisis
argentina ha alcanzado “un nivel nunca visto”.
Al concluir el 23 de agosto una reunión de tres días, la Comisión
Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina difundió un
comunicado en el que reconoce que “hemos notado un agravamiento de
la realidad económico-social”.
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) reveló el
miércoles que 18.5 millones de personas, sobre una población de 36
millones, tenían sus necesidades básicas insatisfechas en
Argentina, según un estudio realizado en mayo.
Esto significa que 5.2 millones de argentinos pasaron a formar
parte del ejército de pobres desde el último cálculo, realizado en
octubre del 2001. El número de indigentes –quienes no cuentan con
los ingresos suficientes para comprar la canasta básica de
alimentos–, se duplicó entre octubre del 2001 y mayo de este año,
al llegar a 8.7 millones de personas.
“Somos testigos del sufrimiento y desencanto de nuestra gente,
porque los índices de pobreza, inseguridad, falta de trabajo y
marginalidad han alcanzado un nivel nunca visto”, explican los
obispos. El texto constata, sin embargo que “crece una campaña
electoral de una frivolidad tal que muchos actores parecen no
percibir la gravedad de la situación real de nuestro pueblo. Se
busca un cambio de personas sin que se hubieran llevado a la
práctica reformas que legitimen y hagan creíble la acción política”.
Ante la gravedad de los hechos “y la necesidad de impulsar en el
pueblo cristiano las actitudes propias de ciudadanos responsables”,
el episcopado ha decidido “convocar a una Asamblea Plenaria
Extraordinaria”, que se desarrollaría del 25 al 28 de septiembre.
Dicha convocatoria de todos los obispos del país, sostuvo el
arzobispo de Paraná y presidente del Episcopado, Monseñor
Estanislao Karlic, “manifiesta la gravedad del juicio” que el
organismo tiene sobre la crisis “y también un compromiso”.
Mientras tanto, afirma el comunicado, “encargamos al Departamento
de Laicos de la respectiva Comisión Episcopal que –acompañados por
un obispo– prosigan con el trabajo de las mesas sectoriales del
Diálogo Argentino que han funcionado bien, para perfeccionar y
desarrollar los logros ya obtenidos”.
A propósito de la Mesa del Diálogo, convocada por el presidente de
la República Eduardo Duhalde el 14 de enero pasado, en la que la
Iglesia colabora con su apoyo espiritual, el mensaje confiesa:
“lamentamos no haber encontrado la respuesta esperada en los
poderes de decisión para implementar los consensos alcanzados”.
Por eso el comunicado señala que “sólo con personas desinteresadas
e instituciones moralmente nuevas podremos reconstruir el tejido
social y mirar el futuro con esperanza”.
El gobierno argentino reconoció que el fuerte aumento de la
pobreza, que alcanza a más de la mitad de la población, evidencia
la “decadencia” del país, que atraviesa la peor crisis económica
de su historia.
La crisis de la economía argentina, que no crece desde 1998,
disparó también el índice del desempleo, que se encuentra en su
máximo histórico afectando al 21.5 por ciento de la población
económicamente activa, lo que significa que más de tres millones
de personas no tienen empleo.
La pobreza y la desocupación alimentan una crisis social en el
país que hizo eclosión en diciembre, cuando una revuelta popular,
que dejó un saldo de al menos 27 muertos, provocó la renuncia de
dos presidentes en menos de 15 días.
El presidente interino Duhalde intentó reactivar la economía
devaluando la moneda en enero, pero la medida hasta ahora sólo
significó un pico inflacionario que aceleró la expansión de la
pobreza.
NICARAGUA
El hambre amenaza a los niños nicaragüenses

Innumerables familias con niños pequeños se hospedan en El
Parque de los Monos, un albergue en Matagalpa, Nicaragua, a unas
125 millas al norte de Managua. La sequía y el descenso en el
precio de los productos han dejado desempleados y sin hogar a
más de 7,000 trabajadores del café. (Fotos: Reuters)
Más de cuatro mil niños podrían morir de hambre en poco tiempo
debido a la carestía que afecta a numerosas familias campesinas
del norte de Nicaragua si no se envía cuanto antes ayuda
alimentaria a la región.
La alarma ha sido dada por la Fiscalía de Derechos Humanos del
país.
Matagalpa, una de las principales zonas de cultivo del café, fue
afectada el año pasado por una grave crisis económica que llevó al
cierre de muchas empresas agrícolas. Miles de cultivadores se han
quedado sin trabajo, sobre todo en la zona de La Dalia, y han
decidido apostarse en las carreteras para mendigar.
Organizados en pequeños grupos, integrados por adultos y niños,
detienen a los coches de paso pidiendo unas monedas. Lo que logran
recoger lo usan para comprar habichuelas y galletas o, en el mejor
de los casos, un poco de arroz y algún plátano que luego son
distribuidos a decenas de personas.
Actualmente más del 70% de los 5 millones de nicaragüenses vive en
la pobreza, a pesar de los programas que los últimos gobiernos
aseguran haber realizado para mejorar las condiciones de vida de
los sectores más vulnerables del país.
–ZENIT

En la foto, los cardenales Nicolás de Jesús López Rodríguez y
Oscar Rodríguez Maradiaga, de República Dominicana y Honduras,
respectivamente, cuando celebraron la Eucaristía del 500
Aniversario de la primera misa en territorio americano el 14 de
agosto cerca de Trujillo, Honduras.
Las legislaciones sobre la familia y la vida en el continente
americano fue el tema de una reunión de obispos que se realizó en
la capital dominicana del 2 al 4 de septiembre.
Diez cardenales latinoamericanos firmaron el mensaje dirigido al
Papa Juan Pablo II en el que se comprometen a defender la familia
y la vida en América Latina, y compartir estas preocupaciones con
los políticos de sus respectivos países.
–ZENIT
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