El
nuevo obispo de Palm Beach se compromete
a sanar a una sufrida diócesis

Obispo Sean P.
O’Malley (Foto: CNS)
WASHINGTON (CNS) – El Papa Juan Pablo II nombró al obispo Sean P.
O’Malley, de Fall River, Massachussetts, nuevo obispo de la
diócesis de Palm Beach, Florida.
El nombramiento fue dado a conocer el 3 de septiembre por el
arzobispo Gabriel Montalvo, nuncio papal en Estados Unidos. El
obispo O’Malley sucede al obispo Anthony J. O’Connell, quien
renunció en marzo.
El obispo O’Malley es un fraile capuchino. Profesó como miembro de
la orden en 1968 y fue ordenado sacerdote en 1970. En 1984 fue
nombrado obispo coadjutor de la diócesis de St. Thomas, en las
Islas Vírgenes. Al año siguiente se convirtió en obispo de dicha
diócesis. Desde 1992 hasta su nombramiento fue obispo de Fall
River. Nació en 1944 en Lakewood, Ohio, y asistió al Seminario St.
Fidelis en Butler, Pennsylvania, y al Colegio Capuchino y la
Universidad Católica de América, ambas en Washington.
Justo antes de su ordenación al episcopado, el obispo O’Malley
había sido director del apostolado a hispanos de la Arquidiócesis
de Washington. Además de español habla portugués, francés,
italiano y alemán. Preside el Comité sobre Vida Consagrada de la
Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos y es miembro
del Comité Administrativo y el Comité Ad Hoc sobre Santuarios.
Monseñor O’Malley será instalado como obispo de Palm Beach el 19
de octubre. Tendrá a su cargo una diócesis cuyos últimos dos
obispos renunciaron entre alegatos de conducta sexual impropia.
Los alegatos contra el obispo O’Connell provienen de años
anteriores, ya que él mismo admitió haber abusado de un
seminarista de escuela superior en Missouri. El predecesor del
obispo O’Connell, el obispo J. Keith Symons, renunció en 1998 tras
admitir que había abusado sexualmente de varios monaguillos.
En la conferencia de prensa del 3 de septiembre, el obispo
O’Malley dijo que la explotación sexual de menores por parte de
miembros del clero había tenido “efectos devastadores” sobre
muchas personas, “comenzando por las víctimas y sus seres amados,
quienes sufren las crueles consecuencias del abuso”.
“Toda la Iglesia siente el dolor de este escándalo y está ansiosa
de traer sanación y reconciliación a nuestras familias y
comunidades que han sido tan afectadas por estos tristes eventos y
por la manera equivocada en que la Iglesia trató con estas
situaciones”, expresó.
Como obispo de Palm Beach, Monseñor O’Malley se comprometió a
trabajar por la seguridad y el bienestar de los jóvenes.
“Esta es una tarea ardua para la cual honestamente solicito su
cooperación”, expresó el obispo. “Juntos podemos buscar la manera
de sanar y consolar a las víctimas de abuso y garantizar a través
de vigilancia y educación, que nuestras iglesias, nuestras
escuelas y agencias eclesiásticas sean albergues seguros para los
niños y los jóvenes”. Añadió que una de las maneras en que espera
iniciar el proceso de sanación es visitando a los fieles y a los
sacerdotes en las parroquias.
“Escucharé sus preocupaciones y trataré de familiarizarme con esta
diócesis y sus necesidades. Me aseguraré de que contamos con la
mejor política que garantice a los padres que los niños y los
jóvenes de la diócesis estarán muy seguros en nuestras
instituciones”.
Al preguntarle qué garantías podría dar sobre su pasado en
comparación con los dos obispos anteriores de Palm Beach, Monseñor
O’Malley indicó que “ciertamente les puedo asegurar que no hay
nada de eso en mi pasado”.
El arzobispo de Miami, Monseñor John C. Favalora, emitió un
comunicado el mismo 3 de septiembre en el cual describió al obispo
O’Malley como “un hombre del Espíritu cuya integridad y bondad le
han marcado como buen pastor… Todos debemos agradecer a la Santa
Sede el nombramiento de este santo obispo para continuar el
proceso de sanación entre los buenos sacerdotes, religiosos y
laicos de la Diócesis de Palm Beach”.
La Diócesis de Palm Beach, establecida en 1984, cuenta con
aproximadamente 246,000 católicos entre una población total de
cerca de 1.6 millones de habitantes.

Católicos Negros se reunieron en Chicago
Un coro compuesto por miembros de
distintas diócesis canta durante la liturgia de apertura del
Noveno Congreso de Católicos Negros, que se llevó a cabo el 29
de agosto en Chicago. El Congreso, al que asistieron más de
3,000 delegados, se realizó por primera vez en 1889.
(Foto: Karen Callaway, Northwest Indiana Catholic)

La Arquidiócesis de Los Angeles estrena nueva catedral
La Catedral de Nuestra Señora de los Angeles, construida a
un costo de $195 millones, fue dedicada el 2 de septiembre. El
inmenso templo, con capacidad para 3,000 personas, cuenta con 11
capillas, campanario, centro de conferencias y una plaza pública.
La Catedral fue construida para reemplazar la Catedral de St.
Vibiana, dañada por un terremoto. (Foto: Reuters)
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