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“Un aniversario que punza
y deja cicatrices en el alma”

 

Las últimas vigas de las Torres Gemelas, que en forma de cruz, quedaron en pie. Esta foto fue tomada el 10 de septiembre de 2002. En la pared de un edificio cercano a la zona cero, pintaron este corazón rojo, blanco y azul, colores de la bandera de Estados Unidos.

Kathy Trant y su hijo Alex en la ceremonia donde se ofrendó tributo a las víctimas del desastre del 11 de septimbre. El padre de Alex, Daniel Trant, murió en los ataques terroristas a las Torres Gemelas. (Fotos: Reuters)

 

Tracy Early

Catholic News Service

 

New York (CNS) — El cardenal de Nueva York, Edward M. Egan, describió el 11 de septiembre como “un aniversario que punza y deja cicatrices en el alma”, pero también como un acontecimiento que les proporcionó a los neoyorquinos una lección con un valor duradero.

 “Cuando el desafío es verdadero, lo mejor de nosotros hace olvido de sí mismo y devenimos hombres y mujeres para los demás, hombres y mujeres que enfrentan caminos tortuosos por los demás, hombres y mujeres capaces de entregar sus vidas por los demás”, apuntó.

El cardenal emitió sus comentarios el 11 de septiembre en una multitudinaria misa oficiada en la Catedral de San Patricio “por los héroes y las víctimas que murieron en la tragedia del 11 de septiembre de 2001 y por sus familias y seres queridos”.

Dijo que los neoyorquinos podían dar la impresión de enfocarse demasiado en sí mismos ya que estaban imbuidos de la idea de que “si puedes lograrlo aquí, lo lograrás en cualquier parte”.

Pero cuando los neoyorquinos fueron “convocados por grandes acontecimientos”, demostraron que podían comprometerse por el bienestar de otros, aunque esos otros fueran totalmente ajenos, dijo.

El cardenal Egan pronunció la homilía y ofició la misa en la que estuvieron presentes las familias de los que perdieron sus vidas en el World Trade Center, miembros de los grupos que participaron en el rescate y otros que abarrotaron la catedral, con cientos de personas de pie.

El cardenal Egan contó historias de gente que prestó servicios heroicos en relación con el ataque del 11 de septiembre y que inspiraron a la nación con “sermones no pronunciados por medio de la palabra sino más bien en hechos de increíble heroísmo y total desinterés”.

Acotó que “los terroristas cumplieron sus nefastos propósitos”, pero que su maldad dio lugar a “una lección de bondad”.

“Retados por la más horrenda de las pruebas, hombres y mujeres iguales a nosotros mostraron un amor por el prójimo mucho más allá de lo que se hubiera esperado”, sentenció.

Ese mismo día, más temprano, el cardenal Egan ofició también en la celebración y pronunció la homilía en la misa de mediodía en la iglesia de Saint Peter, la iglesia católica más antigua de New York y una de las más cercanas al lugar donde estaba ubicado el World Trade Center.

La misa de Saint Peter fue organizada en particular por las familias de los que encontraron la muerte en esa agresión terrorista y por los que participaron en las labores de rescate. Un oficial de la Policía y un miembro de del Departamento de Bomberos fueron portadores de las ofrendas. Rudolph W. Giuliani, alcalde de Nueva York en el momento del ataque, asistió a la misa y recibió un estusiasta aplauso cuando el cardenal Egan llamó la atención acerca de su presencia al finalizar el oficio.

El cardenal Egan informó que el templo había sufrido daños en la techumbre a causa de los escombros que cayeron luego del ataque al Word Trade Center, y su órgano tendría que ser sometido a una limpieza a causa del polvo que flotaba en el aire ese día.

Sin embargo, dijo que la parroquia de Saint Peter ha sido una guía en respuesta a las necesidades surgidas a raíz de la agresión del 11 de septiembre.

Y subrayó que el pastor, padre Kevin V. Madigan, había “demostrado tal liderazgo pastoral que nos hacía sentir orgullosos a todos.”

 

Anna Tilles (izq.) participa en la Vigilia para un Mañana Pacífico la víspera del 11 de septiembre en el parque Washington Square, en Nueva York. (Foto: (CNS / Martin Lueders).

A la derecha, uno de los empleados de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos recuerda las víctimas de los ataques terroristas durante la misa que se ofreció en la Basílica Nacional de Washington el 11 de septiembre. (Foto: CNS / Bob Roller)