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María de Nicaragua visitó a sus hijos en el exilio

Arriba: Monseñor Rodrigo Urbina, quien trajo la imagen de la Purísima a Miami
Abajo izquierda: el Mariachi Paisa le cantó Las Mañanitas a la Virgen en Mother of Christ; Derecha: Amelia Mora pide a su Patrona que interceda ante sus ruegos (Fotos: Brenda Tirado Torres)

Brenda Tirado Torres
La Voz Católica

MIAMI – Los nicaragüenses del Sur de la Florida no pudieron esperar hasta diciembre para celebrar su tradicional gritería. La imagen de su patrona, Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de El Viejo, peregrinó por distintas parroquias de la Arquidiócesis de Miami a mediados de agosto, provocando un derroche de emociones entre sus hijos e hijas.

La visita se había estado planificando durante seis meses, cuando un grupo de laicos de la arquidiócesis extendió la invitación a Monseñor Rodrigo Urbina, rector de la Basílica de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de El Viejo, en Chinandega, Nicaragua, donde permanece la imagen.

“La acogida del pueblo nicaragüense en el exilio ha sido muy conmovedora, extraordinaria”, expresó Monseñor Urbina durante su visita a la parroquia Mother of Christ el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen. “Me ha gustado muchísimo ver cómo la Santísima Virgen sigue siendo el imán poderoso que une a todos los creyentes y, particularmente, este signo tan grande para nosotros como lo es la Inmaculada Concepción de El Viejo, patrona nacional de Nicaragua”.

Monseñor Urbina quiso dejarles un mensaje a los nicaragüenses:

“Debemos unirnos en oración fraternal, como hermanos, ya que todos estamos necesitados de una u otra manera de la gracia de Dios para poder resolver nuestros problemas y para poder seguir construyendo juntos un mundo más humano para todos, especialmente en América Latina, donde existe tanta pobreza”, exhortó. “Creo que por medio de las súplicas que hacemos y compartir lo que Dios ha dado a esta sociedad se pueden resolver muchos de nuestros problemas”.

Las bendiciones que recibió Amelia Mora durante la visita de su patrona eran múltiples, como ella misma lo expresó.

“Soy natural de Granada, donde la Virgen es patrona bajo la advocación de la Asunción. Y es en esta fiesta cuando puedo venerarla, nada menos que en una parroquia llamada Mother of Christ (Madre de Cristo).

“Para Dios no existen las casualidades”, dijo emocionada. “¡Imagínese cómo me siento, si no fuera porque tengo que trabajar, andaría al pie de ella todo el tiempo! Espero que derrame muchas y santas bendiciones sobre todo Miami y los nicaragüenses”.

Zoila Alaniz tampoco ocultó las emociones que la presencia de su patrona le provocaba.

“Para mí es algo tan lindo porque tuve el privilegio inmerecido de que fuera la primera visitante en el terreno de lo que será mi nuevo hogar”, compartió. “Cuando supe que la Virgen vendría en peregrinación, le dije, ‘Madre santa, ¡cómo quisiera que vinieras a bendecir mi casa!’ Y me siento tan feliz de que Monseñor Urbina llegara con ella a bendecirla”.

Alaniz aseguró que le debe mucho a la Virgen: desde la vida de su hijo de 26 años, de quien los médicos pronosticaron que moriría a las tres horas de nacido, hasta la huída de su familia de Nicaragua al sufrir persecuciones bajo el régimen sandinista.

“Una noche llegaron a matarme y no pudieron porque yo invoqué a la Virgen cantándole ‘Toda hermosa eres, María’. Al mover una silla sonó como una ráfaga de metralleta y aquellos hombres, armados hasta los dientes, salieron huyendo”, contó.

“Las madres arrancamos milagros al cielo, y quién mejor que esa Madre linda para complacernos”, aseguró la devota. “Ella sabe, más que nadie, cómo una madre sufre cuando pierde un hijo”.

Mientras Alaniz compartía su testimonio, en la capilla de Mother of Christ se rezaba el rosario y se iban congregando los devotos: 100, 200, 300. Terminado el rezo del rosario con la capilla llena, Alaniz llegó casi hasta el altar y a todo pulmón exclamó las frases marianas tan conocidas y proclamadas por los católicos nicaragüenses.

“¡¿Quién causa tanta alegría?!”, preguntó.

“¡La Concepción de María!”, le respondieron los asistentes al unísono.

“¡María de Nicaragua!”, exclamó entonces Alaniz.

“¡Nicaragua de María!”, volvieron a responder los presentes.

Los organizadores habían preparado un programa que daría inicio a las ocho de la mañana con la participación del Mariachi Paisa. Habían preparado la capilla porque no esperaban contar con una gran cantidad de personas, ya que en la noche celebrarían otra misa, otra popular “gritería” para honrar a la Virgen.

Al escuchar los primeros acordes del mariachi, la congregación se puso de pie y, agitando banderas nicaragüenses, entonaron Las Mañanitas a su reina y patrona. Entre unos rostros jubilosos y otros llenos de lágrimas, Monseñor Urbina se abrió paso para colocar la centenaria imagen en su trono.

Interpretadas un par de canciones por el mariachi, los organizadores se dieron cuenta de que la capilla se había quedado pequeña para albergar a todos los que se dieron cita para venerar a su Madre del cielo. Se decidió entonces pasar a la iglesia, y Monseñor Urbina tomó nuevamente la imagen de Nuestra Señora, la cual trasladó entre cantos del Ave, Ave, Ave María.

Allí, en la iglesia Mother of Christ, centenares de nicaragüenses y devotos de otros países celebraron la solemnidad de la Asunción en la mañana, cantándole himnos entre las notas musicales del mariachi.

“La capilla se quedó pequeña para la Virgen”, comentó Alaniz. “Es que es una reina y como tal, se merece lo mejor”.

 

 


Imagen de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de El Viejo.

 

Según la tradición

 

Se dice que la imagen de Nuestra Señora de El Viejo fue llevada de España a Nicaragua a principios del siglo XVII por don Alonso Zepeda de Ahumada, hermano de santa Teresa. Antes de partir en su último viaje a América, la santa le regaló la imagen de la Virgen. Tras desembarcar en el puerto de El Realejo, se dirigió a un poblado de indígenas llevando la imagen sobre sus espaldas, dentro de un nicho. En el camino se sentó a descansar bajo la sombra de un árbol. Al reemprender el viaje sintió que el nicho pesaba menos. De alguna manera la imagen se había salido, pero la encontró al regresar al árbol. Esto sucedió en varias ocasiones, hasta que llegó a la conclusión de que la Virgen deseaba permanecer en aquel lugar, por lo que decidió construir una iglesia allí. Don Alonso era un hombre de edad muy avanzada, por lo que los habitantes del lugar le llamaban “el viejo” y conocían la imagen como “Nuestra Señora del viejo”. Eventualmente, el poblado también tomó el nombre de El Viejo, el cual se le añadió al título de la Virgen de Nicaragua.