La misión Nuestra Señora de Guadalupe
ya es parroquia

El arzobispo de Miami, Mons. John C. Favalora, junto a Mons.
Tomás Marín, párroco de la iglesia Ntra. Sra. de Guadalupe. Los
acompañan su mamá, María Marín, su hermana Rosa Montoya y su
sobrina Laura Montoya. (Foto: Marlene Quaroni)
Marlene Quaroni
Especial/La Voz Católica
EL DORAL – El arzobispo John C. Favalora hizo el anuncio oficial
el 1ro. de septiembre: la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe,
fundada hace tres años como una misión de la parroquia Blessed
Trinity, en Miami Springs, ahora es parroquia.
“Ustedes ya no son un apéndice; hoy les establezco como parroquia”,
dijo el Arzobispo a la congregación reunida para la misa de las
10:30 am en la cafetería de la Escuela Elemental Eugene Thomas. La
nueva parroquia de la próspera zona de El Doral, al noroeste de
MiamiDade, se convierte en la parroquia número 115 de la
Arquidiócesis de Miami.
La parroquia ya tiene 1,100 familias inscritas, de acuerdo con
Abraham Embi, voluntario de la iglesia.
“Este es un lugar muy dinámico”, expresó. “Es un crisol étnico de
36 nacionalidades, la mayoría de América Latina”.
Otros expresaron la necesidad que había de una iglesia en esa zona.
“Aquí ha habido un crecimiento extraordinario”, indicó el
comisionado del condado MiamiDade, José “Pepe” Cancio, miembro de
la parroquia.
Fundada originalmente como la Misión de El Doral, el arzobispo
Favalora la nombró esta vez la Misión Nuestra Señora de Guadalupe.
“Ese es el nombre apropiado para esta parroquia, porque ella es la
patrona de las Américas”, dijo Embi.
Además de establecer la parroquia, el arzobispo Favalora nombró a
Mons. Tomás Marín, administrador de la misión y canciller
arquidiocesano, como párroco de Nuestra Señora de Guadalupe.
La misa de las 10:30 am es una de tres misas que se han estado
celebrando todos los domingos en la cafetería de la escuela
pública desde el pasado año. Anteriormente las misas dominicales
se celebraban en otra escuela pública, la Escuela Elemental John
I. Smith.
La parroquia tiene como fronteras, al norte, la carretera
Okeechobee, la calle 25 NW al sur, y el expreso Palmetto al este.
La frontera oeste, colindante con los Everglades, es indefinida.
“No tienen un límite al oeste”, bromeó el arzobispo. “Pueden
llegar hasta el Golfo de México”.
La arquidiócesis aún no tiene los terrenos para construir la
parroquia, les dijo Monseñor Favalora. “Necesitamos unos 20 acres
de terreno para una iglesia y una escuela”.
La arquidiócesis tiene unos terrenos en el cementerio Our Lady of
Mercy, pero el arzobispo indicó que no favorece utilizarlos porque
quedan muy al sur de los límites de la parroquia y no son
céntricos.
“Les doy una tarea”, anunció el arzobispo a los parroquianos.
“Busquen un terreno a precio razonable para construir los
edificios de la parroquia”.
Como parte del evento, una familia donó una pintura de Nuestra
Señora de Guadalupe.
“Hemos vivido en esta área por cuatro años y pronto regresaremos a
Ciudad de México”, indicó Juan José Callardo. “Decidimos donar
esta pintura para el beneficio de nuestra antigua familia
parroquial”.
Muchos miembros de la congregación vestían camisetas azules de
Nuestra Señora de Guadalupe en apoyo de su parroquia. El arzobispo
Favalora señaló que el propósito de establecer una parroquia es
crear lazos entre la gente.
“Los lazos de amor se convierten en lazos con el Señor”, expresó.
“El propósito de una parroquia es traer discípulos a la Iglesia”.
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