ARCHIVO

BUSQUEDA

PORTADA

 ARQUIDIOCESIS MIAMI
 ARZ. J.C. FAVALORA
 CALENDARIO
 MUNDO Y NACION
 VATICANO
 LIBROS / CINE / ARTE
 IGLESIA EN CUBA
 IGLESIA EN A. LATINA
 OPINIONES
 ESPIRITUALIDAD
 ENLACES

 

Justicia y Paz es su nombre y su programa


Dagoberto Valdés

Con estas palabras el Papa Pablo VI diseñó el perfil y la vocación del Consejo Pontificio Justicia y Paz, organismo de la Santa Sede que fue creado por acuerdo del Concilio Vaticano II en el año de 1967.

 

Tres son los campos principales del Consejo Justicia y Paz:

 

Promoción de la Justicia:

“Busquen primero el Reino de Dios y su Justicia y todo lo demás se les dará por añadidura”. Este mandato del Señor corresponde a cada cristiano pero el Concilio ha querido que exista un organismo en la Curia Romana y en cada iglesia local que se encargue de promover la justicia en todos sus dimensiones, especialmente “la justicia social, con los problemas específicos del mundo del trabajo; la justicia internacional, con los problemas relativos al desarrollo y su dimensión social. También anima la reflexión, bajo el perfil ético, de la evolución de los sistemas económicos y financieros, y examina la problemática unida a la cuestión ambiental y al uso responsable en la administración de los bienes de la Tierra”.

 

Búsqueda de la Paz

El Consejo Justicia y Paz y sus Comisiones en cada país y diócesis del mundo debe animar la solución pacífica de los conflictos sociales y políticos, debe actuar como mediadora en los diferendos, debe denunciar la injusticia y la maldad de la guerra, promover al desarme general y completo, debe desestimular y denunciar la carrera de armamentos y al comercio de las armas, y todo lo que lesione la convivencia pacífica tanto al interior de las naciones “como en lo que concierne a la seguridad internacional y a la violencia bajo sus diversos y cambiantes aspectos (terrorismo, nacionalismo exacerbado, etc.). El Pontificio Consejo fija también su atención en los sistemas políticos y en el compromiso de los católicos en el campo político, tanto en lo que se refiere a la política en sentido amplio como en la política partidista, sin comprometerse, obviamente, en campos de partidarismos que no le son propios.

El Consejo Justicia y Paz se encarga también de promover la Jornada Mundial de la Paz que la Iglesia convoca cada día 1ro. de enero y divulga el Mensaje que en esa ocasión envía el Santo Padre tanto a los hijos de la Iglesia como a las autoridades políticas del mundo entero. El primero de enero es también el Día de las Comisiones Nacionales y Locales de Justicia y Paz.

 

Defensa de los Derechos Humanos

El Consejo Justicia y Paz ha recibido del Santo Padre el encargo de promover en el mundo entero la educación, la defensa y la divulgación de los derechos humanos, tal como los entiende la Iglesia, y la denuncia de las violaciones de los mismos, creando Consultorías, Vicarías de la Solidaridad, apoyando la labor de los Defensores del Pueblo y otras iniciativa legales y sociales. Conforman el Pontificio Consejo Justicia y Paz alrededor de 30 personas de los cinco continentes, entre ellos varios cardenales, obispos, religiosas y laicos, presididos por un cardenal o arzobispo. Todos son nombrados por el Santo Padre a título personal por cinco años prorrogables a dos períodos. Este Consejo trabaja por consultas a distancia y tiene periódicamente sus asambleas plenarias en Roma.

Desde 1998, Cuba tiene en ese Pontificio Consejo a un laico como miembro pleno.

Tengo que decir que he tenido el honor y la dicha de ver de cerca y sentir la profunda preocupación e interés del Santo Padre y del Pontificio Consejo por cada uno de los problemas de injusticias en el mundo y su deseo ardiente de construir la civilización del amor y de la paz. La situación de Cuba, sus anhelos y esperanzas, han encontrado en este organismo y en el corazón del Papa una solicitud muy cordial y perseverante.

Doy gracias a Dios por la sabiduría inagotable y el cariño hacia Cuba del Cardenal Roger Etchegaray, primer Presidente de Justicia y Paz que conocí y que vino en 1994 a anunciar en Cuba la creación de la Comisión Nacional de Justicia y Paz. Guardo el más vivo recuerdo, admiración y gratitud hacia el cardenal Nguyen Van Thuan, recientemente fallecido, intrépido testigo de la fe y de la esperanza, que estuvo durante 13 años en las cárceles comunistas de Viet Nam y que desde allí aprendió a amar a sus enemigos y a dar fe de que el amor todo lo espera y lo puede.

Ahora comienza su misión al frente de este dicasterio el Arzobispo Renato Martino, hasta ahora Observador Permanente (Embajador) de la Santa Sede en la ONU.

Roguemos al Dios de Justicia y de Paz para que este servicio de la Iglesia al mundo de hoy pueda realizarse con entrega generosa de sus miembros y con la audacia apostólica y la serenidad que requiere trabajar por la justicia, la paz y los derechos humanos en las complejas circunstancias en las que vivimos.

Recordando el elogio y la promesa de Jesús: “Bienaventurados los que trabajan por la paz porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt. 5,3-12).

Dagoberto Valdés Hernández es miembro del Pontificio Consejo Justicia y Paz y director de la Revista Vitral (www.vitral.org).