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El problema de los
pobres es el problema de P.A.C.T.: mejor transporte público para
el pueblo

Padre Roberto Garza
El profeta Miqueas nos dice que estamos llamados a buscar la
justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con nuestro
Dios. No me gusta la política, pero esta vez creo necesario
sacrificar mi gusto personal para lograr nuestra misión. Por eso,
les pido que voten “Sí” al Plan de Transporte del Pueblo el 5 de
noviembre.
Todos los años P.A.C.T. (organización ecuménica que significa El
Pueblo en Acción por la Comunidad, o People Acting for Community
Together), lleva a cabo encuentros congregacionales en parroquias
y reuniones en los hogares para estrechar lazos de amistad y
confianza entre los feligreses e identificar los problemas que
afectan la calidad de vida en nuestras comunidades. Como resultado
de este proceso, a finales del año 2000 se informó que el problema
principal de las comunidades era el transporte público.
Estas son algunas de las muchas quejas que nuestros feligreses y
los miembros de diversas congregaciones religiosas y comunidades
del Condado Miami-Dade reportaron a P.A.C.T.:
“El autobús pasa cada 45 minutos o cada una hora, siempre va lleno
y no se para”, “perdí mi cita con el médico porque el autobús se
accidentó”, “me botaron del trabajo por llegar tarde”, “no hay un
techo en la parada del bus y cuando llueve nos tenemos que mojar”,
“en las zonas donde la gente tiene buenos carros estacionados en
sus garajes, los autobuses son más nuevos y más frecuentes”.
Esto se escucha con mucha frecuencia. Y no he mencionado el grave
problema del congestionamiento del tráfico, que nos afecta a todos
en general.
Por lo tanto, yo, junto a otros clérigos y líderes laicos de las
25 congregaciones religiosas que componen a P.A.C.T., decidimos
buscar una solución a este grave problema. Como hizo el profeta
Nehemías, llamamos a una gran asamblea. Fue en la iglesia de
Corpus Christi en marzo de 2001 y movilizamos a más de 1,000
personas y a los medios de prensa, y le pedimos a los funcionarios
públicos la solución a algunos problemas, entre ellos el del
transporte publico.
La lucha ha sido larga y difícil, pero Dios está con nosotros y
logramos que los organismos encargados del transporte propusieran
el Plan de Transporte del Pueblo.
Ha habido una extensa participación del pueblo en el proceso de
desarrollo de este plan. Si se aprobara, se duplicaría el número
de la flota de autobuses en un período de tres años. El plan
también incluye nuevas rutas del tren para las personas que
quieren evitar el congestionamiento del tráfico.
La fe de cada cristiano, judío y musulmán le llama a amar a su
prójimo como así mismo. Estamos llamados a cuidar de los
indefensos y luchar por la justicia en nuestra comunidad.
A veces –y esta es una de esas injusticias– es necesario
implicarse en un proceso político si queremos ser fieles a
nuestros principios.
En el pasado, muchas personas votaron en contra de la iniciativa
para mejorar el transporte por no confiar y pensar que los
políticos no usarían el dinero adecuadamente.
Este plan es diferente, porque habrá una junta directiva de
ciudadanos independientes a cargo de supervisar el manejo de los
gastos. Lo cual asegura un mejor resultado.
Amigos, les pido que voten “Sí” el 5 de noviembre al Plan de
Transporte del Pueblo.
Esta es una buena oportunidad para que las personas de fe actúen
para mejorar la calidad de vida de nuestras comunidades. Que Dios
les bendiga a ustedes y sus familias.
Para más información sobre PACT, visite www.miamipact.org o llame
al 305-643-1526. Para más información sobre el Plan de Transporte
del Pueblo, visite en Internet
http://www.trafficrelief.com/ o llame al 305-884-7567.
El padre Roberto Garza es párroco asociado de la iglesia católica
Corpus Christi y presidente de P.A.C.T.
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