Laico rescata a los bebés de la basura
Se crea una fundación para los recién nacidos
abandonados por sus madres

Nick Silverio carga a un bebé que salvó. (Foto: Robert O’Steen/TFC)
Robert O’Steen
The Florida Catholic
MIAMI – Bebés
muertos.
Uno encontrado en un canal en Homestead. Otro en un canal en
Tamarac. Y uno dentro de una bolsa en Golden Beach.
Hace unos meses, Ron Sheppard, conductor de un camión de recogido
de basura, estaba a punto de tirar un cargamento de filtros de
aceite cuando vio dos manos pequeñitas que se movían.
La bebé Grace tuvo suerte. Pero hay estudios que demuestran que la
mayoría de los bebés abandonados no tienen el mismo destino. Por
lo general no sobreviven cuando sus madres desesperadas sienten
que no hay otra alternativa que abandonar el bebé en un callejón o
en un basurero.
Eso ya no tiene que ser así. Nick Silverio, miembro de la
parroquia Christ the King, al sur del condado Miami-Dade, está
llevando a cabo una cruzada para salvar a los bebés.
Para ello ha establecido la organización sin fines lucrativos A
Safe Haven for Newborns, (Un Refugio Seguro para los Recién
Nacidos), la única entidad de su clase en el Estado de la Florida
que intenta llegar a las madres que sienten la necesidad de
abandonar a sus recién nacidos.
El trabajo de Safe Haven se hace posible gracias a una ley
aprobada en respuesta a una resolución de la Cámara de
Representantes. El Estado de la Florida y otros 30 estados de la
unión aprobaron la Ley para Salvar a los Abandonados hace casi
tres años cuando se hallaron muchos bebés abandonados.
La ley permite que las madres, sin represalias, dejen a sus hijos
de hasta tres días de nacidos y en buen estado de salud en las
estaciones de bomberos o en las salas de emergencia de los
hospitales. A las madres no se les pide el nombre, aunque se les
consulta si están dispuestas a contestar algunas preguntas sobre
el historial de salud de la criatura con el propósito de poderle
ayudar en un futuro. El problema era que casi nadie sabía que
dicha ley existía.
Silverio perdió a su esposa Gloria al ser atropellada por un
camión mientras se dirigía a comprar los regalos de Navidad para
él, días antes de su 31er. aniversario de bodas.
Silverio quedó devastado, buscando respuestas al porqué de su
tragedia, sin contar siquiera con el consuelo de los hijos que
hubiesen tenido. Gloria había sufrido la pérdida de dos embarazos,
lo que quizás se convirtió en una de las razones de su devoción
por las causas pro vida, la juventud y los ancianos.
Eso –dijo Silverio– pudo haber sido la razón por la que le llamó
la atención un artículo en el Reader’s Digest.
“Era sólo de seis o siete líneas”, explicó. Mencionaba un programa
establecido por un reportero de televisión en Mobile, Alabama,
para poner fin al holocausto de bebés abandonados.
Silverio, quien es dueño de un negocio de computadoras, buscó
información en Internet sobre bebés abandonados y encontró la
página de Safe Place for Newborns, en Minnesota. Se comunicó con
ellos y luego estableció la Fundación Gloria M. Silverio y su Safe
Heaven for Newborns.
“Siempre fuimos pro vida”, expresó Silverio, “y ésta es mi manera
de honrar a Gloria y continuar su labor”.
El padre James Flavin, OMI, párroco de St. Augustine, dijo que “la
señora Silverio fue una persona muy respetada y querida en esta
comunidad. Nick también es muy talentoso y generoso”. Indicó que
Silverio ha ayudado a la parroquia en la recaudación de fondos,
así como en la administración y organización de proyectos.
El enfoque de Safe Haven “es organizar los recursos en cada
comunidad del Estado” para que el programa se extienda masivamente,
explicó Silverio. En primer lugar, el programa cuenta con una
línea telefónica de auxilio: 1-877-767-2229. Voluntarios
preparados explican la ley a las madres perturbadas y las refieren
a la estación de bomberos o al hospital más cercano. Como
resultado, ya algunas madres han entregado sus bebés de esta
manera, dijo.
“Tenemos todos los hospitales del Estado en nuestra página web”,
añadió Silverio, “y tenemos una lista en nuestras computadoras
para referirlas a la estación de bomberos más cercana. Si no
tienen transportación, les enviamos un taxi.
”Hemos tenido llamadas de naturaleza crítica”, expresó, “también
llamadas de personas que conocen a otras con ese problema y desean
información”. Silverio ha distribuido afiches y otros materiales
en inglés, español y creole a las oficinas de Caridades Católicas
a través del Estado, así como a departamentos de bomberos,
escuelas, organizaciones religiosas y juveniles, grupos cívicos y
corporaciones.
El hospital
Holy Cross, en Ft.
Lauderdale, fue el anfitrión de una presentación hace varios meses
en las que participaron la senadora Debbie Wasserman-Schultz y
Todd Leduc, del Departamento de Bomberos y Rescate del condado
Broward.
“Realizaron una labor estupenda”, manifestó Silverio.
El arzobispo John C. Favalora escribió una carta de apoyo
indicando que Safe Haven “es consistente con nuestras enseñanzas
sobre la santidad de toda la vida humana y la obligación moral de
los individuos y la sociedad de proteger esa vida”. El gobernador
Jeb Bush también ha apoyado el proyecto.
Hasta el momento, Silverio ha cubierto los costos del programa,
pero necesita donativos y más apoyo. Manifestó que el problema
supera todos los límites, que “el estereotipo de la persona que
abandona un bebé es el de una madre adolescente pobre”.
Citó un estudio que demuestra que de cada 47 casos, 13 madres son
menores de 18 años. Veintitrés tienen de 18 a 23 años y 11 son
mayores de 23 años. Dijo que nadie sabe cuántos bebés son
abandonados porque algunos simplemente desaparecen al ser dejados
en pantanos, ríos o bosques.
Como dijo el gobernador Bush: “estos bebés no pueden protegerse a
sí mismos, así que es nuestra responsabilidad lograr que estos
preciosos niños puedan ser llevados a un lugar donde estén seguros”.

La línea de crisis es 1-877-767-2229. Más información:
305-882-1304, ext. 103, o escriba a Safe Haven, 6801 NW 77 Ave.,
Suite 404, Miami, FL 33166,
http://www.asafehavenfornewborns.com/.
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