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Declaración de la Conferencia de Obispos Católicos de la Florida en oposición a la Enmienda número 1 de la Constitución, a votarse en los comicios del 5 de noviembre

Nos manifestamos en oposición a la propuesta de enmienda núm. 1 en la boleta electoral de los comicios del 5 de noviembre de 2002. Tal enmienda establece “castigos excesivos” y propone incluir la pena de muerte en la constitución de la Florida, algo a lo que nos oponemos.

Bajo la ley de la Florida, de acuerdo con la actual Constitución, existen dos opciones para sentenciar a una persona convicta de un asesinato en primer grado: la pena capital o la prisión de por vida sin libertad bajo palabra. La estancia en prisión sin libertad bajo palabra no es mencionada en la enmienda propuesta, cuando un creciente número de   floridanos y de estadounidenses  está expresando su apoyo a esta        alternativa.

Estamos con el Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, en lo referido a la oposición al uso de la pena de muerte “excepto en casos de absoluta necesidad”. En otras palabras, cuando no es posible otra vía para defender a la sociedad. No obstante, en la actualidad tales casos son muy raros, si no prácticamente inexis-tentes.

Casi sin excepciones, la civilización occidental está de acuerdo con esta tesitura por medio de la abolición de la pena de muerte, para dejar de tal forma a los Estados Unidos entre países como Irán, Iraq, Arabia Saudita y China.

Las Naciones Unidas, Amnistía Internacional y otros organismos internacionales los han condenado. Solamente este año, la Suprema Corte de los Estados Unidos ha restringido de manera significativa su utilización en este país, e incluso hoy nuestro propio derecho penal relega la cuestión.

Más prisioneros de la Florida han sido exonerados luego de largas permanencias en el Corredor de la Muerte que en cualquier otro Estado de la nación. Miles de floridanos han suscrito peticiones para una moratoria sobre la utilización de la pena capital tratando de obtener una revisión de estos problemas tan serios. Se unen al creciente número de estadounidenses que apoyan tal moratoria (“El 51 % de los estadounidenses apoya una moratoria”, encuesta de ABC News, abril de 2002). Ahora no es la ocasión para incluir la pena de muerte en nuestra Constitución del Estado.

Aspiramos a la conversión de los pecadores, sin importar cuán malvados, para que ellos puedan anhelar y recibir el amor y el perdón de Dios Misericordioso. Esta enmienda se propone aplicar la pena de muerte a algunos de ellos, quizás antes de que se reconcilien con su Creador. Procura responder a la muerte con la muerte, a la violencia con la violencia. El Estado nos sanciona a todos con un intento de asesinato al disminuir el valor que le concedemos a la vida humana. La Florida no se pondrá en contra de la mayor parte de la civilización que demanda una respuesta humana al crimen.

Urgimos eliminar la Enmienda Constitucional # 1.

Arzobispo John C. Favalora, Arquidiócesis de Miami

Obispo John J. Nevins, Diócesis de Venice

Obispo Norbert M. Dorsey, CP, Diócesis de Orlando

Obispo John H. Ricard, SSJ, Diócesis de Pensacola/Tallahassee

Obispo Robert N. Lynch, Diócesis de San Petersburgo

Obispo Víctor B. Galeone, Diócesis de San Agustín

Reverendo James Murtagh, Administrador Apostólico, Diócesis de Palm Beach

Obispo Agustín Román, Arquidiócesis de Miami

Obispo Gilberto Fernández, Arquidiócesis de Miami

Obispo Thomas G. Wenski, Arquidiócesis de Miami