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Histórica declaración conjunta de obispos mexicanos y
estadounidenses a favor de los inmigrantes

Mesa de trabajo de los obispos estadounidenses acompañados por
personal de la Conferencia. Primero de la izquierda: Mons. John
Manz, al fondo, el obispo McGuire y el primero a la derecha,
Mons. Thomas G. Wenski. (Fotos Dora Amador Morales/LVC)
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
MIAMI –Obispos estadounidenses y mexicanos tuvieron un encuentro
en Miami con el objetivo de darle los últimos toques a un proyecto
sin precedentes: una declaración pastoral conjunta sobre el
tráfico y movimiento de personas a través de la frontera
estadounidense/mexicana.
Se trata de la primera ocasión en la historia en que los obispos
de ambas naciones han trabajado conjuntamente sobre un proyecto.
El plan es lograr que el cuerpo de obispos completo de cada país
apruebe el documento en el curso de sus reuniones en noviembre, de
modo que la versión final pueda ser publicada simultáneamente en
inglés y en castellano el día 22 de enero, el aniversario de la
carta pastoral del Papa Juan Pablo II La Iglesia en América.
“El problema migratorio afecta a ambos países”, afirma Monseñor
Carlos Talavera, obispo emérito de Coatzacoalcos, en el estado de
Veracruz, y miembro de la Comisión Episcopal para la Pastoral de
Movilidad Humana, Conferencia del Episcopado Mexicano.
Los miembros de ese comité, junto con sus contrapartidas en el
Comité Estadounidense de Obispos para la Migración, están
redactando el documento. El Comité Estadounidense está presidido
por el Obispo auxiliar de Miami, Thomas Wenski, razón por la cual
la reunión de edición del documento, que duró todo un día, tuvo
lugar en Miami el 26 de septiembre.
En la asistencia se encontraban dos obispos estadounidenses, cerca
de media docena de miembros del Comité y el personal de las dos
conferencias de obispos y tres obispos mexicanos: el obispo Renato
León, presidente de la Conferencia de Obispos Mexicanos; el obispo
Ricardo Watty, de la diócesis de Nuevo Laredo y el obispo Talavera.
El obispo Wenski informó que el documento está siendo redactado en
respuesta a una petición hecha hace más de un año por los obispos
del denominado Tex-Mex cuyas diócesis son aledañas a la frontera
estadounidense/mexicana.
El trabajo, asimismo, constituye una prueba de la solidaridad
existente entre los obispos en América del Norte y del Sur.
“Creo que el acontecimiento clave fue el Sínodo de Obispos para
América. Muchas actitudes se vieron transformadas por esa vía”,
afirmó Monseñor John Manz, obispo auxiliar de Chicago y miembro
del Comité Estadounidense de Obispos para la Migración.
Aunque la declaración versa sobre la realidad de la migración
mexicana, los miembros del Comité albergan la esperanza de que
responda también a las necesidades espirituales de todos los
inmigrantes y refugiados.
“Esperamos expresar algo positivo, algo que ilumine a los
afectados por el fenómeno que es uno de los mayores signos de
nuestra época, la migración de la gente”, aseveró el obispo
Wenski.“Se trata de una pastoral. Nosotros mismos, los obispos,
estamos llamando la atención [sobre la migración] como un fenómeno
que debemos observar”, explicó el obispo Manz. “Constituye un
llamado a reconocer la existencia [de los inmigrantes]. Por muchos
que sean, los inmigrantes son casi invisibles.”
El obispo Manz dijo que la declaración someterá a una revisión la
enseñanza de la Iglesia sobre el tema, así como examinará las
implicaciones de esa enseñanza para la política pública y la obra
pastoral de la Iglesia. Los miembros de Comité esperan que el
documento sirva como instrumento para los sacerdotes y comunidades
a ambos lados de la frontera que lidian con el fenómeno migratorio.
“Lo más importante es que comprendan el porqué los mexicanos
vienen para acá, por qué afrontan el riesgo de cruzar la frontera,
y lo invierten todo para venir. Para que los reciban con compasión
y los corazones abiertos”, afirmó la hermana Maruja Padre Juan,
secretaria ejecutiva de la Conferencia Episcopal Mexicana.
La Iglesia mexicana también debe buscar respuestas pastorales a
los problemas planteados por el éxodo de la gente, aseveró el
obispo Talavera. “En parte, es la separación de las familias.
Muchas veces conduce a la escasez de mano de obra en México”,
expuso.
“Algunos pueblos pequeños no disponen de hombres. Casi todos los
habitantes son mujeres”, añadió el obispo Manz.
“México no es sólo una nación que envía, sino también una nación
que recibe”, abundó. “Miles y miles pasan a través del país
provenientes de América Central y del Sur.”
Antes del 11 de septiembre, el presidente Bush y el presidente
mexicano Vicente Fox se encontraron en el umbral de un histórico
acuerdo para legalizar el movimiento de mexicanos de aquí para
allá a través de la frontera.
El temor ante el terrorismo lo ha dejado en suspenso por ahora.
“Afortunadamente, la carta pastoral ofrecerá varias direcciones
positivas para esas conversaciones”, cuando quiera se reinicien,
señaló el obispo Wenski.
“Si todos nosotros asumimos una perspectiva cristiana sobre cómo
tratar a los inmigrantes constituirá una influencia inevitable en
cómo el gobierno los trate”, puntualizó Mark Franken, director
ejecutivo de Comité de Obispos estadounidenses para la Migración.

Obispos Renato León, presidente de la Conferencia de Obispos de
México, y Ricardo Watty, de la diócesis de Nuevo Laredo, y la
hermana Maruja Padre Juan.

Obispo Carlos Talavera, miembro de la Comisión Episcopal para la
Pastoral de Movilidad Humana y el laico Víctor Carmona, asistente
de los obispos mexicanos.
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