El
coraje de ser católico hoy en Estados Unidos
WASHINGTON – George Weigel, autor de la biografía de Juan Pablo
II, Testigo de la Esperanza, auténtico bestseller mundial, acaba
de publicar El coraje de ser católico: Crisis, reforma y futuro
de la Iglesia (The Courage to Be Catholic: Crisis, Reform, and the
Future of the Church, Basic Books).
La siguiente es parte de una entrevista al teólogo laico de 51
años, profesor en el Ethics and Public Policy Center de
Washington, en su casa de North Bethesda (Maryland).
¿Hace falta coraje para ser católico hoy en día?
Elegí el título El Coraje de ser católico porque ésta es la forma
en que siempre tiene lugar la genuina reforma dentro de la Iglesia
–a través de hombres y mujeres de convicción y coraje, capaces de
hacer frente a la cultura dominante, de ser genuinos e íntegros,
felices de ser católicos.
El catolicismo light nunca ha reformado la Iglesia. La
reforma siempre implica una apropiación más profunda y más
cuidadosa de las verdades que Cristo confió a la Iglesia –las
verdades que son, si quieres, su “constitución”.
¿Y eso requiere coraje?
Ya lo creo. Pero al mismo tiempo es algo consolador. Una de las
cosas que necesitan los católicos es recuperar el sentido de la
gran aventura que significa la ortodoxia. La ortodoxia cristiana
es la propuesta más excitante que se ofrece en el mundo de hoy.
¿Qué significa ser católico light?
No podemos entender la crisis del abuso sexual del clero y la
falta de liderazgo episcopal fuera del contexto de las pasadas
tres décadas y media.
Durante ese período, una cultura de disensión echó raíces en la
Iglesia en Estados Unidos. Y, por “cultura de disensión” no
entiendo simplemente a los hombres y mujeres que se encuentran
confundidos, o el hecho de que la Iglesia debería expresar sus
enseñanzas de una manera más clara.
Por “cultura de disensión” entiendo a los hombres y mujeres –incluyendo
sacerdotes, religiosos y religiosas, obispos, teólogos,
catequistas, burócratas eclesiales, y activistas– que han creído
que lo que la Iglesia proponía como verdadero era falso para el
día de hoy. Si realmente piensas, si realmente crees que la más
alta autoridad de la Iglesia enseña falsedades y está conduciendo
a la Iglesia hacia el error, no estás en plena comunión con la
Iglesia. Y esto tiene consecuencias en todo, incluso en el
comportamiento.
El Coraje de ser católico
también describe lo que no es la crisis. ¿Por qué ha añadido este
apartado?
Porque la confusión sobre la crisis no lleva al camino de la
genuina reforma católica. Ésta no es una crisis del celibato; ésta
es una crisis de hombres que han fallado en la vivencia de las
promesas de celibato que pronunciaron ante Cristo y la Iglesia.
El primer paso para evaluar qué es lo que está mal es reconocer
las raíces espirituales de la crisis. Como cualquier otra crisis
en los 2000 años de historia católica, la actual crisis está
causada por una insuficiencia de santos. Esto es una llamada a
cada uno a llevar vidas más santas, más profundamente católicas.
Siempre que la Iglesia se descarría, la respuesta adecuada es
siempre la misma: todos en la Iglesia deben vivir la llamada a la
santidad de una manera más radical. Todos.
El suyo es un libro esperanzador. ¿Por qué?
Pienso que por tres razones. La primera, porque “crisis” en la
Biblia tiene dos significados: catástrofe u oportunidad. La actual
catástrofe nos ofrece la oportunidad de completar las reformas del
Vaticano II como han sido interpretadas auténticamente por el
pontificado de Juan Pablo II.
En segundo lugar, tengo esperanza porque esta crisis desacredita a
los viejos y estériles campeones del catolicismo light, que no
pueden ni siquiera describir con acierto esta crisis que han
ayudado a crear.
Y finalmente, estoy esperanzado porque eso es lo que somos los
cristianos: hombres y mujeres de esperanza. Sabemos que Dios está
actuando en la historia y que nos lleva con frecuencia por
extraños caminos. Por eso creo, con Dorothy Day, en la verdad que
entrañan las palabras de Pío XI: “Demos gracias a Dios por
hacernos vivir entre los problemas actuales; a nadie se le puede
permitir ya ser un mediocre”.
–Zenit
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