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A M E R I C A L A T I N A
COLOMBIA
27 Sacerdotes y obispos han sido
asesinados en Colombia
BOGOTA – Tras el rescate del obispo colombiano que había sido
secuestrado por guerrilleros, la jerarquía eclesiástica colombiana
renovó su deseo de mediar un acuerdo de paz e hizo un llamado para
terminar con los secuestros rampantes.
Oficiales del ejército y de la policía rescataron el 15 de
noviembre al obispo Jorge Jiménez Carvajal, presidente del Consejo
Episcopal Latinoamericano (CELAM) después de haber sido retenido
cuatro días.
El obispo Jiménez y un sacerdote fueron secuestrados el 11 de
noviembre en la diócesis del obispo, Zipaquirá, mientras viajaban
a un servicio religioso que se realizaría a 35 millas al norte de
la capital, Bogotá.
La Iglesia “reafirma la voluntad de seguir trabajando a favor de
la paz, facilitando el diálogo y acercándose a todas las partes
implicadas en el conflicto”, dice una declaración firmada por el
cardenal Pedro Rubiano Sáenz, de Bogotá, presidente de la
Conferencia de Obispos de Colombia.
Los obispos ruegan que “el país pueda tener muy pronto la noticia
de un acuerdo que ponga fin al secuestro de tantos colombianos”,
indica la declaración del 15 de noviembre. Añade que el incidente
produjo un consenso nacional contra los secuestros y “un
plebiscito de solidaridad y reconocimiento a la Iglesia como
institución que ha hecho generosos aportes a la causa de la
reconciliación y de la paz”.
Los grupos guerrilleros a menudo secuestran a gente conocida para
obtener el pago del rescate, negociar intercambio de prisioneros o
impulsar sus agendas políticas. El secuestro también es usado por
criminales comunes para exigir el pago del rescate.
La declaración del Cardenal pide a las guerrillas y a otros grupos
involucrados en los secuestros a dar la espalda a los secuestros y
a hacer “la firme decisión de trabajar en la construcción de la
paz”.
Agradece al gobierno y a las fuerzas de seguridad por rescatar al
obispo Jiménez y al padre Desiderio Orjuela y pide realizar una
mejor labor en su lucha contra la pobreza, el desempleo, la
injusticia y la corrupción, que pueden llevar a la gente a unirse
a grupos ilegales. También solicita al gobierno, a los empresarios
y a los líderes políticos “a cambiar las actuales estructuras
injustas que día a día agravan la situación del país”.
La declaración no indica cuál grupo guerrillero secuestró al
obispo. Una declaración emitida por el CELAM el 11 de noviembre
atribuyó el crimen a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC). La zona donde ocurrió el secuestro es controlada
por las FARC.
El cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, arzobispo de Santiago
de Chile, asumió de forma interina la presidencia del CELAM a raíz
del secuestro del obispo Jiménez. El cardenal Errázuriz se encargó
de las tareas más urgentes del organismo en su calidad de primer
vicepresidente del CELAM, cargo que ocupa desde mayo de 1999.
Los obispos de Colombia han estado involucrados en las
conversaciones de mediación entre el gobierno y los grupos
guerrilleros, incluyendo a las FARC, aunque las negociaciones
entre este grupo y el gobierno se rompieron a principios de año.
Unos 350 soldados y policías nacionales participaron en el rescate.
Las tropas llevaron a los dos religiosos a una base militar en
Bogotá, donde fueron entregados a las autoridades eclesiásticas.
“Dios me dio vida una vez más para que la pueda poner al servicio
de mi patria”, dijo un barbudo obispo Jiménez a reporteros durante
una conferencia de prensa improvisada al llegar a la base.
Su secuestro produjo una fuerte condena internacional. El Papa
Juan Pablo II, otros altos oficiales del Vaticano y obispos de
Estados Unidos, América Latina, Europa y Canadá estaban entre los
líderes eclesiásticos que pidieron la liberación inmediata del
obispo y del sacerdote. El Departamento de Estado estadounidense y
la Organización de Estados Americanos también denunciaron el
secuestro.
Después de casi cuatro décadas de guerra civil, Colombia tiene la
tasa de secuestros más alta del mundo, con más de 3,000 personas
secuestradas el año pasado. El conflicto también cobra unas 3,500
vidas cada año. De acuerdo a la Conferencia de Obispos, al menos
27 sacerdotes y obispos colombianos han sido asesinados durante la
última década por grupos rebeldes o traficantes de drogas.
–Fides, Zenit y CNS.
“El bien triunfará sobre el mal y la
vida sobre la muerte”
Conmovedoras declaraciones de Monseñor Jorge Jiménez, después de
ser liberado de la guerrilla
BOGOTA – “En primer lugar, dirijo un cordialísimo saludo a todos,
a las tantísimas personas que han demostrado solidaridad para
conmigo en ocasión de este secuestro. Quisiera decirles que los
problemas de nuestra patria colombiana son muy grandes, en todos
los sentidos. Tenemos problemas sociales muy difíciles, como la
pobreza. Pero, sin duda alguna, el problema más grande es el de la
violencia, que está relacionada con otras dificultades y con otras
situaciones.
El fenómeno de la violencia ha tenido consecuencias muy graves
para nuestro país. Los tipos de violencia son muchos pero quisiera
referirme, en particular, al tipo de violencia del que fui víctima
cuando me privaron de mi libertad, me secuestraron y me tuvieron
retenido cuatro o cinco días.
Esta situación es una de las que más ofenden a cualquier ser
humano. Se trata de algo que tenemos muy claro todos los
colombianos y todos los fieles, discípulos de Jesucristo. Nadie
tiene el derecho de privar de su libertad a otra persona, ni de
ponerle las manos encima, en ningún lugar, en ninguna
circunstancia y por ningún motivo.
Lo que me ha sucedido a mí, ha sucedido también a otros
colombianos, a miles de colombianos, y a tantísimas personas más.
El hecho de haber sido puesto en libertad gracias a la
profesionalidad de las fuerzas armadas colombianas, ofrece una
esperanza a nuestra patria: que llegue pronto la hora en la que
nadie más sea secuestrado, por ningún motivo. Éste es el profundo
deseo que nutro en estos momentos.
La fe en Jesucristo me da la seguridad de que, seguramente, el
bien triunfará sobre el mal y la vida sobre la muerte, visto que
esta victoria Jesucristo la ha alcanzado ya.
Quisiera proclamar esta fe por todas partes, anunciarla a todos
los hombres y mujeres. Creo que nos haga bien a todos saber que
podemos descansar serenos en las manos de Dios, nuestro Padre.
Pero todos tenemos que esforzarnos para construir un país
diferente; un país donde todos nosotros, los colombianos, tengamos
parte activa, donde todos podamos encontrar soluciones a los
problemas que tenemos”.
Al preguntarle qué huellas podrá dejar esta experiencia en su vida
pastoral y ministerial, el Obispo contestó:
“¿Huellas? ¿Qué consecuencias me traerá? Lo que me parece claro es
que, como Obispo, debo proseguir con los deberes que le pertenecen
a un Obispo: anunciar el Evangelio de Jesucristo, anunciar un
mensaje de paz, de estímulo y de esperanza a tantas personas que
sufren, permanecer al lado de quienes se encuentran mayormente en
peligro de vida.
Considero que éste sea el deber de un obispo: permanecer siempre
cerca de sus comunidades, sostener y ayudar, dar esperanza. Creo
que éste sea mi deber y espero que el Señor me ayude a cumplirlo
fielmente”.
–Fides
VENEZUELA
Venezuela: estalla bomba en la casa del cardenal Velasco
CARACAS – El cardenal Ignacio Velasco, arzobispo de Caracas, ha
hecho un llamamiento al cese de la violencia tras el estallido de
una bomba en su residencia el 12 de noviembre.
En declaraciones recogidas por la prensa venezolana, el purpurado
recordó a los autores del atentado que “en la Iglesia no tenemos
partidos”.
El arzobispo de la capital venezolana explicó que la violencia en
el país está “llegando a extremos tales que debemos implorarle a
Dios que paremos porque si seguimos esta escalada de violencia
podemos llegar a una situación muy grave de enfrentamiento”.
Por su parte, la Conferencia Episcopal Venezolana expresó en un
comunicado su preocupación por los recientes episodios de
violencia que se han verificado en Caracas y Táchira y condenó “de
manera serena, pero firme e inequívoca, el atentado perpetrado
contra la residencia” del cardenal Velasco.
El estallido de la granada, según los prelados, es “una señal más,
pero significativa, de la creciente y peligrosa descomposición
social producto de un clima de intolerancia, exclusión mutua e
impunidad que ha llevado a la organización de grupos armados con
el fin no sólo de crear incertidumbre y caos, sino también
irrespeto a la dignidad de las personas, sencillas o de relevancia
pública”.
Los obispos católicos hacen un llamamiento a las autoridades
gubernamentales, “en especial al Gobierno Nacional y a los Poderes
del Estado democrático, a quienes legítimamente corresponde el
mantenimiento del orden público, para que asuman responsablemente
su papel de garantes de la paz ciudadana, la lucha contra la
violencia a personas e instituciones, y el respeto eficaz a los
derechos humanos, en el marco de la Constitución y las leyes”.
Por informaciones de testigos oculares la Policía Judicial
considera que los responsables del atentado contra la residencia
del Cardenal podrían ser los mismos que han cometido atentados
terroristas contra la Central de Trabajadores Venezolanos (CTV) y
Fedecámaras, Globovisión y Unión Radio.
–Zenit
MEXICO
Diócesis sin fronteras
Por Patricia Zapor
Catholic News Service
NOGALES, México (CNS) – El prelado de una arquidiócesis mexicana
fronteriza dijo que en tanto la Iglesia se avoca a asuntos de
migración, la gente debe recordar que dentro de la Iglesia
Católica, “no hay extranjeros, no hay fronteras, no hay leyes de
migración” y que no se les requieren documentos a aquellos que
quieran pertenecer a ella.
En la apertura de una conferencia el 21 de noviembre en Nogales,
ciudad fronteriza al sur de Arizona, el arzobispo José Macías
Salcedo, de Hermosillo, México, esquematizó una serie de factores
que definen la actual migración entre México y Estados Unidos.
La conferencia “Diócesis sin Fronteras”, copatrocinada por la
arquidiócesis de Hermosillo y las diócesis de Tucson y Phoenix, en
Arizona, auspició la reunión de trabajadores de la Iglesia. Allí
se discutió cómo los católicos y las instituciones pueden trabajar
a través de fronteras nacionales para enfrentar con más eficacia
las necesidades pastorales y sociales de una comunidad que
atraviesa la frontera con mayor frecuencia.
Un millón de personas cruza diariamente la frontera entre México y
EU con documentos de inmigración o sin ellos, ya sea para trabajar,
ir de compras, visitar a familiares o tomarse unas vacaciones,
dijo el arzobispo Macías. Esas personas unen a los dos países
económica, social y emocionalmente.
Mencionó, por ejemplo, que el 96 por ciento de los habitantes en
las municipalidades mexicanas tienen familiares en EU. El 10 por
ciento de los ciudadanos de México residen ahora en EU.
La situación de inmigración que une a
los dos países “es un fenómeno que no puede ser detenido con
medidas restrictivas o leyes”, dijo el Arzobispo
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