El
patético caso de El Crimen del Padre Amaro

Alberto Cardelle
Intérpretes: Gael García Bernal, Sancho Gracia, Ana Claudia
Talancón, Angélica Aragón
Director: Carlos Carrera
Guionista: Vicente Leñero
Productores: Alfredo Ripstein, Daniel Berman Ripstein
Durante el siglo XIX proliferaron en la América Latina las obras
literarias del género costumbrista. Por su frecuente contenido
melodramático, se puede considerar a estas obras como precursoras
de las novelas radiales, primero, y después de las telenovelas,
que han invadido las pantallas de nuestros televisores. En 1875,
el célebre autor portugués José María Eça de Queiroz escribió El
crimen del Padre Amaro, novela cuyo asunto es el efecto del
celibato en un joven sacerdote. Basándose en esta novela, el
guionista Vicente Leñero ha creado la trama de la película El
crimen del Padre Amaro, que se desarrolla en el México rural y
actual, y en la cual se entrelazan las experiencias guerrilleras y
las luchas por el control de las drogas, con las peripecias
sexuales no sólo del Padre Amaro, sino también de otro sacerdote.
Aquí se confirma, una vez más, la conocida tradición
cinematográfica de que, cuando una novela es llevada a la pantalla,
“...la similitud entre la novela y la película sólo radica en el
título de ambas...” Claro que ha habido excepciones, pero la
película El crimen del Padre Amaro no es una de ellas.
En la película, el Padre Amaro (Gael García Bernal), recién
ordenado, es enviado como asistente del Padre Benito (Sancho
Gracia) al poblado rural de Los Reyes. Pero el Padre Benito se ve
envuelto en una crisis cuando la prensa publica que ha bautizado
al hijo de uno de los zares de la droga. El padre Amaro es llamado
para resolver el problema, amonestando al Padre Benito y al
reportero que tomó la foto. Poco después, el Padre Amaro confronta
su propio dilema, al enamorarse de una de sus feligresas, la joven
de 16 años Amelia (Ana Claudia Talancón). El director de la
película, Carlos Carrera, y su guionista, Vicente Leñero, no
pierden oportunidad de atacar los valores de la Iglesia. En este
sentido, sobresalen las escenas de actos sexuales ante una imagen
de la Virgen de Guadalupe, el trato muy irreverente dado a la
sagrada forma, y un aborto encubierto.
El filme no oculta en ningún momento su orientación anticlerical y
su izquierdismo trasnochado. El pueblo mexicano, de rica
religiosidad, tuvo que soportar, durante el pasado siglo, la
política acentuadamente anticlerical de las esferas
gubernamentales. El filme responde plenamente a esta orientación
ya convencional, tal como lo refleja una crítica publicada durante
el Festival de Toronto, realizado en los últimos meses de 2002:
“mucho más fácil de olvidar será la película El crimen del Padre
Amaro, la cual, actualmente, está rompiendo récords de asistencia
a los cines mexicanos; pero fuera de las fronteras de México no le
auguramos ningún éxito... La película es un potboiler [intento
artístico de pobre calidad, producido con rapidez para lograr una
ganancia]. Y agrega la crítica: “El crimen del Padre Amaro, a lo
largo de toda su duración, es incansable en su crítica a la
Iglesia Católica, y esto la convierte en rápidamente cansona”.
México nominó El crimen del Padre Amaro como su representación
oficial para optar por el Oscar a la mejor película extranjera,
pero creemos que no tiene oportunidad de ganarlo. El filme también
fue nominado como mejor película exttranjera al Golden Globes
Award, otorgado el 19 de enero, y no lo ganó.
En el orden del mensaje, la Academia trata de distanciarse de
temas tendenciosos, como lo es el ataque a la religión, y se cuida
mucho de premiar filmes cuya trama pueda resultar ofensiva para un
sector considerable del público. En el orden artístico, la
competencia será muy dura para El crimen del Padre Amaro. Tendrá
que competir con filmes que son joyitas cinematográficas, como
Balzac and the Little Chinese Seamstress, de Francia (película que
podrá ser vista en Miami entre el 26 de febrero y el 1ro. de marzo
de 2003, como parte del Festival de Cine de Miami); City of God,
de Brasil; Hero, de China; Nowhere in Africa, de Alemania y Hable
con ella, de España, dirigida por el conflictivo pero enormemente
talentoso Pedro Almodóvar.
El gobierno mexicano cuenta, desde hace años, con organismos y
mecanismos oficiales para lograr un cine de calidad, pero esto no
ha dado mucho resultado. En los últimos dos años, el aporte de
México a una cinematografía seria ha consistido en dos obras:
Amores Perros, una película sincera pero violenta (y su realizador,
Alejandro González, no es del patio, sino argentino), y Y tu mamá
también, una película no violenta que se ha hecho popular gracias
a la sordidez de su tema. El actor Gael García Bernal actuó en
esta última, y también en El crimen del Padre Amaro. ¿Coincidencia?
Alberto Cardelle es crítico de cine
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