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La Campaña ABCD de 2003 pide sacrificio


Los tiempos son difíciles, las necesidades son mayores, pero la Iglesia aún tiene que ocuparse de los pobres, dice el arzobispo

Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic

La campaña de petición de donaciones para Caridades y Desarrollo promovida por el Arzobispo (ABCD, por su sigla en inglés), del año 2003, comenzó este mes con una franca apelación del arzobispo John C. Favalora: Sacrificio.

“Dad algo de vuestras propias vidas, para que las otras personas que no tienen nada, o muy poco, puedan tener algo en sus vidas”, dijo el arzobispo a los oyentes de Radio Peace esta semana.

Si la amenaza de la guerra, el estancamiento de la economía y el descenso en el mercado de acciones han hecho que la vida sea difícil para la clase media, imaginemos cuánto más están sufriendo los pobres, dijo en su programa de Radio Peace, “Conversaciones con el arzobispo Favalora”.

“El número de las personas pobres se incrementa diariamente, sobre todo en las grandes zonas urbanas, como las que tenemos aquí en Miami, y en Fort Lauderdale”.

E independientemente de los escándalos o de las dificultades económicas, dijo el arzobispo, la Iglesia debe permanecer fiel a su misión: “Cuidar de los pobres”.

Es por esto que la Arquidiócesis le está ajustando el cinturón a su economía, a la vez que se ha propuesto recaudar la suma de $12.7 millones en donaciones durante los próximos dos meses. Esta cantidad es la misma que el año pasado, pero representa un aumento del 40 por ciento en comparación con la de dos años atrás, según Dean McGrady, director de desarrollo de la Arquidiócesis.

“Debemos recaudar tanto dinero como sea posible, porque la presión de las necesidades es realmente grande, y está aumentando”, enfatizó McGrady.

Por otra parte, la Arquidiócesis también necesita esta suma porque ya no puede apoyarse en su cartera de acciones para cubrir los déficits en su presupuesto operativo.

“La cartera de acciones no está dando resultados”, dijo el arzobispo Favalora. “Según los pronósticos financieros, la cartera, durante los próximos 10 o 15 años, nunca volverá a ser lo que era. Se incrementará, pero no volverá a ser lo que fue. Y no debemos depender de ella”.

El arzobispo subrayó el hecho de que el dinero recaudado por la campaña anual de ABCD se dedica enteramente a ayudar a las parroquias que luchan contra dificultades financieras, y a las escuelas de las zonas pobres; el dinero sobrante se destina a las agencias de Caridades Católicas y a mantener los servicios pastorales de la Arquidiócesis.

El dinero de ABCD, dijo, “no tiene nada que ver con las funciones administrativas”.

Los fondos para estas funciones, que incluyen la oficina del Arzobispo, la oficina del Canciller y el tribunal, provienen directamente del impuesto que se recauda en cada una de las parroquias.

“Esta es la ley de la Iglesia”, afirmó el arzobispo Favalora.

Por otra parte, el dinero para afrontar “los problemas que hemos tenido a causa de demandas o de cualquier otra cosa del mismo estilo, sale del seguro, o de otras ganancias de la diócesis, pero en su mayor parte es cubierto por el seguro”.

El arzobispo destacó que el folleto de ABCD, que se distribuirá entre los feligreses durante las misas de cada parroquia en las próximas semanas, expone con exactitud cómo se piensa gastar los fondos. (Vea la gráfica en esta página.)

Los subsidios destinados a las parroquias y escuelas de zonas pobres sumarán $3.1 millones. A las Caridades Católicas se les ha asignado la suma de $1.3 millones. Y $4.6 millones se detinan a subsidiar  construcciones para mantener las instalaciones, en parroquias y escuelas que no pueden costear los gastos por sí mismas.

Esto arroja una cantidad total de unos $9 millones. La suma adicional de $1.3 millones se dedicará a ejercer la evangelización a través de los medios de comunicación masiva, lo cual incluye Radio Peace, Radio Paz, el Centro de TV y los periódicos católicos, The Florida Catholic y La Voz Católica.

Se piensa destinar la suma restante, de $1.8 millones, a los servicios pastorales, el ministerio laico y la evangelización.

“He establecido la prioridad de que las parroquias necesitadas y las escuelas pobres van a recibir la primera parte del dinero de ABCD; después vienen las Caridades Católicas”, explicó el arzobispo. “Por lo tanto, estoy tratando de reducir al mínimo el dinero destinado a los servicios centralizados, los servicios pastorales; eso sale de este edificio [el Centro Pastoral], para que podamos vivir con los medios que provienen de ABCD”.

Esta decisión ha dado por resultado reducciones en los presupuestos y algunos despidos de personal, ocurridos en julio pasado en la mayoría de las oficinas arquidiocesanas, incluyendo el Ministerio Laico, la Pastoral de Jóvenes y de Jóvenes Adultos, la Pastoral Universitaria, el Centro de Fomento de la Familia, e incluso el Departamento de Escuelas y la Oficina de Educación Religiosa.

“Mientras más eficaz resulte ABCD, mientras más se incremente, más servicios pastorales seremos capaces de ofrecer”, dijo el arzobispo Favalora.

Por otra parte, “si no alcanzamos la meta que nos hemos propuesto, esto significará que tendremos menos dinero para ayudar a los pobres… La gente que en este momento necesita nuestra ayuda, simplemente no la tendría”.


Los escándalos no son excusa para negarse a hacer donaciones, dice el Arzobispo

Los católicos no deben valerse de los escándalos de abuso sexual para no contribuir a las campañas diocesanas, como lo es la campaña de petición de donaciones para Caridades y Desarrollo promovida por el Arzobispo (ABCD, por su sigla en inglés), dijo el arzobispo John C. Favalora.

“No importa cuál sea la situación de la Iglesia en un momento dado; que a uno le guste lo que está sucediendo, o que no le guste; que esté de acuerdo o en desacuerdo con su pastor, o conmigo, o con cualquier otra cosa: las obras que realiza la Iglesia deben continuar a pesar de todo eso. Si no actuamos así, no somos Iglesia”.

Aunque para algunos pueda existir una relación entre las dificultades económicas de estos momentos y los escándalos del reciente año, la Iglesia Católica no es la única institución que se ha visto afectada financieramente.

Muchos gobiernos estales encaran grandes déficits presupuestarios. Algunas organizaciones caritativas han anunciado que tendrán menos dinero que distribuir.

El número de desempleados y de trabajadores empobrecidos va en aumento. La guerra contra el terrorismo ha obligado una vez más al gobierno federal a hacer gastos excesivos. El arzobispo, cuyo lema episcopal es “Dios proveerá”, recordó que, históricamente, los católicos estadounidenses se han crecido ante los desafíos presentados por las épocas difíciles.

“La historia de la Iglesia enseña que es precisamente en los tiempos difíciles cuando la gente se une y hace el mayor esfuerzo”, dijo Favalora.

“Fue durante los años de la Segunda Guerra Mundial cuando tuvimos un aumento sin precedentes en el número de parroquias, de instituciones y de programas de construcción” en los Estados Unidos.

“La gente se sacrificaba realmente”, añadió. “Este mismo tipo de atmósfera”, pienso, “es el que prevalece hoy en la Iglesia. Las personas entienden que, aparte del sacrificio, también tienen la obligación, por su bautismo y por su condición de discípulos del Señor, de ocuparse de los pobres”.