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Un llamado a la
conciencia de los periodistas

Dora Amador Morales
“¿Qué significa ser un periodista católico?” le preguntó Su
Santidad Juan Pablo II a los miembros de la Unión Católica
Internacional de la Prensa (UCIP) reunidos en Roma en diciembre
para celebrar el 75 aniversario de esa organización con sede en
106 países. “Significa ser sensible a los aspectos morales,
religiosos y espirituales de la vida humana, aspectos que con
frecuencia son mal comprendidos o deliberadamente ignorados”,
respondió el Papa.
Ciertamente, la respuesta da en el
blanco de una de las mayores –si no la mayor– incoherencias, por
no decir desgracias, de la prensa “libre” y “objetiva”: la censura
que ejerce sobre la religión. El tema religioso sencillamente se
margina. La discriminación de las creencias religiosas en la
prensa es su mayor injusticia, aunque se percibe un cambio a
partir del 11 de septiembre del año 2001.
A diferencia de la política, el deporte, las artes, la economía,
el entretenimiento, la salud (siempre corporal) y un sinfín de
asuntos de la más variada especie, la religión “no es tema de
interés”. A no ser que sea algo anecdótico, un motivo de escándalo
o sensacionalismo.
La UCIP ha publicado un estudio titulado Documento sobre la
religión y los medios: un reto profesional, en el que apela a la
prensa a realizar una mejor cobertura de lo religioso.
El documento se inspira en el creciente lugar que está ocupando la
religión en las noticias; la insatisfacción expresada a menudo por
instituciones religiosas por la forma en que los medios cubren la
información acerca de ellos; la dificultad experimentada por
muchos periodistas de llevar a cabo su trabajo; desacuerdos entre
las fuentes, los comunicadores y las publicaciones acerca de lo
que es “buena” cobertura religiosa. Insto a los medios de prensa
del Sur de la Florida a que lean este importante documento que
está al alcance de todos en
http://www.ucip.ch/spa.
Este año es de particular importancia el Mensaje de Su Santidad
por la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, hecho
público el 24 de enero, fecha en que la Iglesia celebra el día de
San Francisco de Sales, patrono de los periodistas. Este mensaje
es trascendente porque el Papa revela el vínculo que existe entre
el periodismo y la paz. En él hace un llamado a los periodistas
para que ejerzan su responsablidad en el servicio de la paz. “Con
frecuencia los medios prestan un valiente servicio a la verdad”,
dice el Papa, “pero a veces funcionan como agentes de propaganda y
desinformación al servicio de intereses estrechos o de prejuicios
de naturaleza nacional, étnica, racial o religiosa, de avidez
material o de falsas ideologías de tendencias diversas”.
Como su Mensaje Mundial de la Jornada por la Paz de este año –Pacem
in terris, una tarea permanente–, el mensaje a los medios de
comunicación se funda en los cuatro pilares de la paz que
estableció el Papa Juan XXIII en su histórica encíclica de 1963.
Hace 40 años el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear. Ese
instante terrible de la humanidad motivó las sabias palabras que
hoy nos recuerda Juan Pablo II. Resulta trágico que en el
cuadragésimo aniversario de Pacem in terris, el mundo se halle en
los umbrales de una guerra de consecuencias tan incalculables como
incalculable es la propagación que en estos 40 años ha tenido la
industria de armas químicas, biológicas y nucleares.
Hay momentos en que la fragilidad humana se percibe en toda su
magnitud, sobre todo ante el desencadenamiento de sucesos como los
que estamos viendo. (Escribo esto el día en que Hans Blix, jefe de
inspectores de la ONU y Mohamed ElBaradei, jefe del Organismo
Internacional de Energía Atómica, entregan su informe sobre las
armas de destrucción masiva en Iraq.)
Pero creo en Dios y en Él todo lo espero. ¿Qué podemos hacer los
periodistas católicos a favor de la paz? Mucho. Primero leer,
interiorizar y cumplir los urgentes mensajes del Santo Padre.
Ambos aparecen en esta edición de La Voz Católica. El
llamado que nos hace a los periodistas es urgente.
Y si la tarea se nos hace inmensa, imposible, peligrosa, invito a
mis colegas a que lean –también disponible en la página web de la
UCIP–
Para una espiritualidad de la comunicación, dedicado a los
periodistas cristianos que sienten la necesidad de llevar una vida
espiritual más identificada con su vocación. “Una espiritualidad
cristiana, se define como una vida a la escucha del Espíritu
Santo, atenta a todas las señales de los tiempos y al servicio de
la llamada del mundo y de la Iglesia. Las profesiones de la
comunicación son un espacio privilegiado para esta espiritualidad”.
El texto es valioso, nos sostiene y anima; el cinismo no tiene la
última palabra.
No estamos solos: el Señor de la Historia camina con nosotros.
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