Un
ser no nacido es un ser humano

La Hermana María José Socías sostiene el modelo de un nonato de
cinco meses de desarrollo en la matriz.
(Foto: Brenda Tirado Torres)
Brenda Tirado Torres
La Voz Católica
Imagine el mapa de los Estados Unidos dividido en cuatro. Reparta
equitativamente entre las cuatro partes los 288 millones de
habitantes que, aproximadamente, residen en la nación. Ahora
imagine que los habitantes de una de las cuatro partes dejan de
existir. Más o menos esa cantidad, sobre 70 millones, es la
cantidad de abortos que el movimiento pro-vida estima que se han
realizado en los Estados Unidos desde la legalización del aborto,
en enero de 1973.
Hace aproximadamente dos décadas, el Ministerio del Respeto a la
Vida de la Arquidiócesis de Miami trabaja por crear conciencia
entre la ciudadanía sobre la defensa de la vida en todas sus
etapas.
¿Por qué, entonces, el énfasis en la vida de los niños por nacer?
“Si no hay respeto por la vida del no nacido, no se puede respetar
la vida del anciano o del enfermo”, explicó la Hermana María José
Socías, SCTJM, asistente pastoral del Ministerio. “Si no se
respeta el momento inicial de la vida, ¿cómo podemos pretender que
podamos respetar a todos los demás? De la falta de respeto a la
vida del ser no nacido nace la falta de respeto a la vida del
prisionero en el corredor de la muerte, del enfermo, del anciano.
Al no considerar al ser no nacido como un ser humano, llegamos a
la manipulación de las células estaminales, como lo vemos en el
procedimiento de la clonación”.
El Ministerio se estableció como resultado del plan pastoral de
los Obispos de los Estados Unidos, presentado en 1975 como
respuesta a la práctica legalizada del aborto.
El 22 de enero se cumplieron 30 años del caso Roe contra Wade, en
el cual el Tribunal Supremo de Estados Unidos determinó que la
relación entre una paciente y su médico es asunto privado y no
está sujeta a intervención gubernamental. La decisión, redactada
por el juez Harry A. Blackmun, declara que la garantía de
libertades provista por la 14a. Enmienda de la Constitución
incluye un derecho a la privacidad “lo suficientemente amplio como
para abarcar la decisión de la mujer de poner fin a su embarazo”.
A partir de entonces el procedimiento es legal en todos los
estados.
Aunque no se cuenta con estadísticas sobre la incidencia de
abortos químicos producidos por el uso de la píldora RU-486 y la
“pastilla del día después” –que la mujer ingiere tras haber
sostenido relaciones sexuales–, en algunos estados de la nación ha
habido un descenso en la tasa de abortos quirúrgicos.
El Instituto Alan Guttmacher –nombrado así en honor del obstetra y
ginecólogo que abogó por el derecho al aborto en los años 60 y 70–
dio a conocer que en el año 2000 hubo 1.31 millones de abortos, en
comparación con 1.61 millones en el año 1990. Aunque otras
estadísticas demuestran un descenso de cinco por ciento en la tasa
de abortos durante los años 1996 a 2000, se halló que el número de
abortos de nacimiento parcial (durante el segundo y tercer
trimestre de embarazo) se triplicó durante el mismo período.
A pesar de la inmensa cantidad de abortos, del avance del
pensamiento en favor de la eutanasia, y de la amplia aceptación de
la pena de muerte, el movimiento pro-vida no se ha quedado atrás,
ya que en muchos lugares existe una mayor conciencia sobre el
aborto y sus consecuencias, aseguró la hermana Socías.
Además, el panorama político puede estar en favor del movimiento,
ya que el presidente George W. Bush se ha propuesto prohibir el
aborto de nacimiento parcial, y cuenta para ello con el apoyo de
un Congreso de mayoría republicana. Por otra parte, de retirarse
alguno de los jueces del Tribunal Supremo, el Presidente podría
nombrar a un candidato opuesto al aborto.
Entre los servicios de la Oficina del Respeto a la Vida se
encuentra el Proyecto Raquel, para la sanación emocional y
sicológica tanto de la mujer que se ha practicado el aborto, como
del hombre que motivó o accedió a que su compañera se lo realizara.
“El dolor emocional del aborto es un secreto que se guarda en el
corazón”, aseguró la Hermana Socías.
Un estudio publicado en la edición de enero del Obstetrical &
Gynecological Survey concluyó que las mujeres que se someten a
abortos enfrentan mayores riesgos de partos prematuros, depresión
y suicidio, además de otras serias consecuencias para su salud.
Los investigadores hicieron un llamado para que se estudie a mayor
cabalidad los riesgos a largo plazo relacionados con el aborto.
“Por primera vez en tres décadas, este año escuchamos testimonios
en Washington sobre el dolor emocional de quienes han sufrido
abortos”, comentó la religiosa. “El Proyecto Raquel les ha ayudado
a sanar, y cuando una persona comparte su propia experiencia, los
demás prestan atención”.
La Hermana Socías se mostró optimista ante el futuro del
movimiento pro-vida, dada la participación de la juventud, que
aumenta cada año.
“Los jóvenes tienen capacidad, tienen hambre de la verdad. Están
cansados de que la sociedad les esté dando ‘chupetes’, pero no les
rete a amar”, explicó. “Cuando les educamos sobre aspectos como
la castidad, el aborto o la eutanasia, el joven adquiere una mayor
capacidad para evitar ciertas situaciones. La juventud ha cobrado
una mayor conciencia de lo que es el respeto por la vida. Para los
jóvenes, estar allí, en la Marcha, fue la confirmación de que van
a lograr que algo cambie”.
La oficina del
Ministerio del Respeto a la Vida está localizada en el 18340
NW 12 Ave., Miami. También tiene tres oficinas de emergencia en
los condados Miami-Dade y Broward. Para más información sobre sus
programas y el Proyecto Raquel, llamar al (305) 653-2921/2966.
(Con información de CNS).
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