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La Milagrosa

La presencia de la Misión en el barrio ha ayudado a sanearlo, y
aunque el narcotráfico es un problema que existe en todas partes,
en el área hay ahora más paz y tranquilidad. (Fotos: Brenda
Tirado Torres)
1860 NW 18 Terr., Miami
Misas: sábados, 6 pm (Vigilia)
Rezo del rosario todos los días, 6 pm
En Miami hay una iglesia católica que parece haber sido trasladada
desde el suroeste de la nación. Es la Misión dedicada a Nuestra
Señora, la Virgen Milagrosa, hogar para decenas de hispanos en el
área más distante de la “iglesia madre”, Corpus Christi.
Vicky Salas, coordinadora de las comunidades de base de La
Milagrosa, aseguró que la mera presencia de la Misión en el barrio
ha sido atractivo suficiente para personas que aún no pertenecen a
la comunidad. Debido a que sólo se celebra la Misa una vez a la
semana, se estableció la costumbre de rezar el rosario en la
Misión diariamente a las seis de la tarde, para que los vecinos
del área se den cuenta de que las puertas de La Milagrosa están
abiertas todos los días.
“La misma gente a la que visitábamos nos preguntaba por qué la
iglesia siempre estaba cerrada”, contó Salas. “Puedo asegurarte
que, durante el rezo del rosario, ha llegado gente que entra y se
arrodilla un par de minutos para orar, incluso personas con
problemas de drogas. Un señor, borracho, llegó y rezó el rosario
de principio a fin. Dime si eso no es impresionante”. La
coordinadora dijo que la presencia de la Misión en el barrio ha
ayudado a sanearlo, y aunque el narcotráfico es un problema que
existe en todas partes, en el área hay ahora más paz y
tranquilidad.
Oscar y Gladys Hernández vivían en el barrio de La Milagrosa antes
de mudarse a Carol City, al norte del condado Miami-Dade. Sin
embargo, su corazón se quedó en la Misión. Por eso continúan como
miembros de una de sus Comunidades de Base, y visitan fielmente
las casas para evangelizar a sus residentes.
“Yo he obtenido grandes beneficios de las visitas”, manifestó
Gladys Hernández. “Aunque ya no resido en el área, ahora es cuando
conozco a los vecinos. No es lo mismo llegar a un lugar y sentir
que eres extraña. Aquí yo sé que conozco a alguien en aquella
calle, o en aquella casa”.
Su esposo, Oscar Hernández, explicó que la única dificultad que
han encontrado no ha sido el rechazo de la gente a sus visitas,
sino la inestabilidad entre los residentes.
“Hoy podemos ir a una casa donde nos reciban, pero el mes próximo
puede ser que ya aquella gente no resida ahí, y haya otras
personas”, manifestó con un dejo de frustración del cual se repuso
para añadir que “entonces son otras personas nuevas a las que
debemos llegar”.
La fachada de la Misión está inspirada en las misiones de Texas.
Sobre la entrada principal hay una imagen en bronce de San Miguel
Arcángel. Sus tejas son cubanas, fabricadas hace más de un siglo,
y utilizadas previamente en alguna residencia de Coral Gables.
El símbolo que predomina en la Milagrosa es la viña del Señor.
Todos los vitrales, antiguos y reciclados de otras iglesias que
fueron cerradas, representan las uvas y las hojas de parra, la
viña del Señor. Al frente, en el presbiterio, hay un vitral del
Buen Pastor importado de Inglaterra, símbolo del que celebra, como
buen pastor de su comunidad. Los pies del altar son del antiguo
comulgatorio de la Catedral, todo en mármol.
Frente al altar hay una losa con una piedra regalada por los
frailes de la gruta de Nazaret, y en la losa la inscripción “El
verbo se hizo carne”, en latín. “En el altar, el Verbo se hace
Carne al convertirse en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Quisimos
unir el simbolismo del Verbo hecho Carne en Nazaret, con el Verbo
que se hace Carne en la Eucaristía cada vez que nos reunimos”,
explicó el Padre José Luis Menéndez.
Esta Misión se distingue por las reliquias de santos incrustadas
en las paredes del presbiterio. La idea fue del propio Padre
Menéndez, su párroco, porque siempre que se celebra la Misa, el
pueblo se une a la Eucaristía que, por naturaleza, es la de
Jesucristo, Cristo ofreciéndose al Padre. Al unirse, se entra en
la Comunión de todos los Santos: los de la Iglesia militante, que
es la que se reúne en torno a los bancos; y la Iglesia triunfante,
que está representada en las 144 reliquias de santos que hay en
las paredes: 24 en cada una de las seis paredes, y cada pared es
representativa de dos meses del año. No están organizadas en línea,
sino que fueron colocadas como una constelación de estrellas,
símbolo de la presencia espiritual. Éstos son parte de la
inmensidad de testigos que, como dice la Carta a los Hebreos, nos
animan a continuar la carrera.
“A mí me gusta el mundo simbólico”, comentó el Padre Menéndez.
“¿Cómo podemos hablar? ¿Cómo podemos respirar? ¡No sé! Soy
admirador del estilo románico, en el que se usa mucho el
simbolismo. Cuando la gente no sabía leer ni escribir, usaba el
símbolo para explicar”. Y mostró un hueco vacío en la quinta pared
de reliquias.
“Este es el puesto nuestro”, indicó, “preparado para que lo
ocupemos algún día también”.
Brenda Tirado Torres

Los líderes de las
Comunidades de Base de la Misión La Milagrosa,
de Corpus Christi.
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