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La misión social de la Iglesia en la crisis actual

Robert O’Steen
The Florida Catholic

El Padre Bryan Hehir, uno de los teólogos más destacados del país y presidente de Caridades Católicas USA, habló el 10 de febrero en la serie anual de conferencias St. Thomas-St. Catherine, de la Universidad Barry. En su comparecencia, el Padre Hehir se ocupó del papel de la Iglesia en la lucha contra la pobreza, y de cómo la reciente crisis ha afectado la capacidad de la institución para cumplir su misión social.

Hehir señaló que hay unos 34 millones de estadounidenses que viven en la pobreza, y añadió que “las comunidades religiosas nunca podrán resolver, en todo su alcance, el problema de la pobreza en los Estados Unidos. Esto está más allá de su capacidad, en cualquier sentido del término”.

El Padre Hehir dijo que durante la pasada década, de prosperidad sin igual, Caridades USA hizo insistentes solicitudes de ayuda en favor de todas las personas necesitadas.

El Padre Hehir explicó que alrededor de 30 millones de personas están clasificadas como pobres en la nación más rica del mundo; tres millones se sumaron durante el pasado año; 41 millones carecen de seguro médico, y los presupuestos estatales están en la peor situación desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.

“De modo que éste es el problema que encaramos: esta punzante realidad de que 34 millones de personas están clasificadas como pobres en medio de la economía más extraordinaria del mundo”, afirmó.

Parte del problema consiste en el hecho de que organizaciones relacionadas con la  Iglesia ofrecen donativos especiales que ayudan a enfrentar problemas persistentes    de la sociedad post-industrial. Hehir dijo que una colaboración realista entre la Iglesia y     el gobierno puede ser útil si se tienen en cuenta tres cosas: Constitución, teología y política pública.

“Tiene que haber limitaciones en todos los lados, pero esto puede resolverse. La cuestión teológica”, continuó, “es si es bueno que los organismos religiosos entren en este tipo de colaboración”.

“Ser humano es aceptar vínculos de responsabilidad con los otros”, y estos vínculos se expresan en derechos y deberes hacia los otros, añadió.

“Por lo tanto, la colaboración entre la Iglesia y el Estado debe considerarse en   todas sus dimensiones, y no de una manera simplista”.

En cuanto al tópico de la Iglesia propiamente dicha, el Padre Bryan Hehir, teólogo y sacerdote de la Arquidiócesis de Boston, dijo: “Esta crisis de abusos sexuales en la Iglesia Católica ha impuesto una enorme carga sobre la capacidad de la Iglesia para cumplir una función social útil. Somos un actor importante en la escena pública de los Estados Unidos”.

Hehir destacó que la Iglesia posee el mayor sistema de enseñanza privada, el mayor sistema privado de atención médica, y el mayor sistema privado de servicios sociales (Caridades Católicas) en el país. Caridades Católicas USA es la mayor red de servicios sociales en el país, y atiende anualmente a siete millones de personas de todas las razas, religiones y creencias.

“Ahora es mucho más difícil para nuestras instituciones sociales trabajar sin enfrentarse  a la sombra de la duda”, señaló el Padre Hehir. “Y es más difícil aún, hacer que la visión moral de la Enseñanza viva en las mentes de las personas, dentro y fuera de la Iglesia”.

El Padre Hehir dijo que la crisis consta de cuatro partes: moral, legal, administrativa  y pastoral.

  • Moral: “Se hizo gran daño moral a los niños, lo cual duplica la deuda moral que encaramos”.

  • Legal: “No todos los daños morales  violan las leyes civiles, pero, en estos casos, “lo que fue un pecado fue también un delito”.

  • Administrativa: “Incapacidad para resolver la cuestión de manera eficaz. Ahora tenemos una prueba tras otra, que demuestran una dramática y extraordinaria ineptitud en el manejo de estas cuestiones”.

  • Pastoral: Hehir dijo que, para restablecer la confianza, la burocracia debe actuar con transparencia y dar una  mayor participación a los laicos y a los profesionales.

“Esta crisis nos ha generado una doble erosión de la confianza, y esto, para una iglesia, es casi la peor situación que se pueda encarar.

”Si no hay confianza, la acción pastoral es casi imposible”.