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¿Qué creen
realmente los católicos?
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
Después de 2,000 años de dogmas, doctrinas y tradición, la Iglesia
Católica tiene aún mucho que explicar.
Por ejemplo: ¿qué pasó con el limbo? ¿Existe realmente el
purgatorio? ¿Es verdad que Dios creó el mundo en siete días? ¿Por
qué rezan los católicos a María y a los santos, en vez de
dirigirse directamente a Dios?
Muchas de estas preguntas son verdaderos escollos en la fe de los
católicos comunes, dice Rogelio Zelada, que enseña teología a
estudiantes matriculados en el programa de ministerios laicos de
la arquidiócesis. Durante los años recientes, añade, estas
preguntas se han convertido en excelentes instrumentos de
convencimiento para las sectas evangélicas interesadas en separar
de la Iglesia a los hispanos, tradicionalmente católicos.
“Lo triste es que la gente deja la Iglesia Católica porque no
conoce nada mejor, debido a la ignorancia”, explica Zelada. “La
gente tiene preguntas a las que nadie ha dado respuesta nunca. En
la Iglesia, todo tiene una respuesta. Todo tiene su lugar dentro
de la teología de la Iglesia”.
Permitir que la gente pregunte es el primer paso para rectificar
sus concepciones erróneas y fortalecer su fe, dice la Hermana
Franciscana Ann McDermott, directora de la Pastoral de Ministerios
Laicos. Es por esto que la pastoral ha patrocinado un seminario
sobre el tema “¿Qué creen realmente los católicos?”, realizado el
22 de febrero, de 9 a.m. a 1 p.m., en la Universidad de St.
Thomas, en Miami. El seminario fue obligatorio para los
estudiantes del programa de ministerios laicos, pero estuvo
abierto para todos los interesados.
“Esto viene desde la misma base”, dice la Hermana McDermott. “Se
trata de preguntas que se han quedado así durante años, sin que la
gente recibiera respuesta alguna”.
¿Por qué ha sucedido esto? Tal vez por falta de tiempo, ya que una
homilía semanal de siete minutos es inapropiada para ejercer la
catequesis. Los cambios en la práctica de la Iglesia introducidos
por el Concilio Vaticano II aumentaron la confusión, tanto como la
renuencia de los católicos que asisten regularmente a la Iglesia a
hacer preguntas que pueden parecer tontas.
Pero el hecho es que la Iglesia no ha hecho un buen trabajo para
dar respuesta a estas preguntas en el pasado, dice Adele González,
directora adjunta de la Pastoral de Ministerios Laicos. “Las
personas de buena fe en el nivel pastoral, han estado haciendo lo
mejor que han podido con lo que sabían”, explica González, quien
también enseña teología a los estudiantes de extensión
universitaria en la Universidad Barry.
“El magisterio nunca dice ‘cómo’. Sólo nos dice lo que tenemos
que creer”, como sucede con los dogmas sobre la Asunción de María
y la naturaleza plenamente humana y plenamente divina de Jesús,
explica González.
La enseñanza sobre el limbo es un ejemplo notable, señala. “Nunca
fue una enseñanza oficial de la Iglesia”.
Pero los teólogos y otros autores, tratando de explicar el destino
de las almas de los niños que morían sin haber sido bautizados,
formularon una alternativa que no era ni el cielo ni el infierno,
un lugar completamente neutro llamado limbo.
La raíz de este problema fue una comprensión unidimensional del
bautismo como el antídoto contra el pecado original, el sacramento
que salva a la gente del infierno.
Hoy, añade González, se ve el bautismo con mayor amplitud, como
“la entrada en la comunidad, como el rito de iniciación, y no sólo
el hecho de que aporta el perdón de todos los pecados”. Como
resultado de esto, los teólogos enseñan hoy que incluso los niños
no bautizados van al cielo, porque “Dios, en su midericordia,
encontrará un camino”.
Tal forma de reflexión y estudio progresivos siempre ha sido parte
de la Iglesia Católica, explica la Hermana McDermott, quien, junto
con González, tuvo a su cargo el seminario del 22 de febrero en
inglés. Zelada y Zoila Díaz, ex directora de Ministerios Laicos,
estuvieron a cargo del seminario en español. “En la medida en que
los teólogos siguen estudiando, nosotros aprendemos más”, dice la
Hermana McDermott, añadiendo que los católicos comunes deben hacer
lo mismo. “Tenemos la responsabilidad de mantenernos actualizados.
Tenemos que buscar y que leer, y no tener miedo de hacer preguntas.
Una pregunta nunca debe convertirse en una duda”, afirmó Zelada.
González añadió que demasiados católicos se están perdiendo la
riqueza de las enseñanzas de la Iglesia.
“Quienes van regularmente a la iglesia aprenden las reglas. Saben
acerca de la Misa y, básicamente, lo que hay que hacer. Pero no
conocen la riqueza de las enseñanzas de la Iglesia”, explica.
“La enseñanza católica es, en mi opinión, la más rica y la más
profunda en la comprensión de quién es Dios, y de cuál es nuestra
relación con Dios”.
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