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San Francisco y Santa Clara


Fachada de la Misión San Francisco y Santa Clara, en el barrio de Edgewater. (Fotos: Brenda Tirado Torres)

402 NE 29 St., Miami
Misas: sábado, 5:00 pm (Vigilia, en inglés); domingo, 12:30 pm

Cerca del downtown de Miami, en el sector conocido como Edgewater, se encuentra la Misión San Francisco y Santa Clara, de la parroquia Corpus Christi. Un campanario digital invita a la celebración eucarística dominical al entonar Hazme un instrumento de tu paz. La Misión está dedicada a los dos santos que reconstruyeron la Iglesia de Cristo con sus respectivos carismas, y cuyas devociones se han propagado en todos los países centroamericanos, de donde proviene la mayoría de los miembros de la Misión.

Allí, el guatemalteco Jorge Mazariegos coordina cuatro Comunidades de Base, con 13 personas cada una, quienes visitan las residencias entre las calles 20 y 36 del noreste del condado Miami-Dade.

“Aquí viene mucha gente, pero no hay mucha estabilidad”, explicó Mazariegos. “Es un área de mucho peregrino, particularmente de centroamericanos y sudamericanos. Siempre varía el rostro del que nos visita”. Corpus Christi pudo adquirir el terreno gracias a un donativo de José Pepe Alvarez, por la cantidad de $46,000. Luego se compró una casa en la parte posterior, que quieren habilitar como centro catequético y de reuniones para las Comunidades de Base.

“Esta área se convertirá en otro Brickell”, pronosticó el Padre José Luis Menéndez. Los miembros de la comunidad están rehabilitando la casa voluntariamente, pero necesitan fondos para terminarla.

Unas 50 personas son miembros permanentes de la Misión San Francisco y Santa Clara, consagrada el 1ro. de noviembre de 1997. El resto de los que asisten a la Misa son “migratorios”: llegan, se establecen por un tiempo y toman otros rumbos. Las comunidades no se limitan a visitar casas. Para ayudar a recaudar fondos, cada una de las comunidades tiene a su cargo un domingo para vender almuerzo después de la Misa.

“Yo, que era muy rebelde en todo, ahora soy miembro de esta comunidad”, dijo María Galeas, mientras preparaba las tostadas como las hacía en su amada Honduras. Aseguró que, desde que hace unos cinco años pertenece a la comunidad de fieles, ha encontrado paz en su vida, esa paz que muy bien representan los santos patronos de su Misión. La fuerza con la que se ha entregado a la vida en la fe, le ha llevado también a realizar apostolados que no estaba segura de poder cumplir. Ahora acompaña además a sus hermanos católicos durante las visitas a los hospitales.

“Al principio era muy difícil, hasta me deprimía”, confesó. “Pero según veíamos a personas solas, a quienes nadie visitaba, me di cuenta de que tenía que llegar a ellas a llevarles un mensaje de esperanza”.

“Hay que tener mucha fe y, más que nada, mucho amor para poder darlo a la humanidad”, dijo Galeas. “Es el amor de Dios el que transforma”.

“La Misión es signo de presencia y envío”, explicó el Padre Menéndez. “La gente descubre que Cristo está aquí y que nos ha enviado. Esto es un recordatorio de eso”. Añadió que, para lograrlo, hay que terminar la construcción.

“Allí se reunirán las clases, el Consejo, las Comunidades de Base”, dijo el sacerdote. “La celebración es importante, pero también prepararse para la celebración”.

Brenda Tirado Torres


El Padre Roberto Garza también oficia misa en todas las misiones.