Amor y fidelidad hasta que la muerte los separe

James y Agnes Wells, Pedro y Toña Molina, y Del y Erma Mora son
presentados por Mons. Agustín Román ante los fieles reunidos en
la iglesia St. Martha, en Miami Shores, tras entregarles las
medallas de reconocimiento a su fidelidad, que supera los 60
años de vida matrimonial. (Fotos: Brenda Tirado Torres)
Unas 200 parejas renovaron sus votos matrimoniales en la
Arquidiócesis de Miami
Brenda Tirado Torres
La Voz Católica
Paciencia, perseverancia y tolerancia: éstos son los ingredientes
básicos de la receta para un matrimonio exitoso, a juicio de las
parejas que renovaron sus votos durante una misa celebrada por el
obispo auxiliar de Miami, Monseñor Agustín Román, el 15 de febrero
en la iglesia St. Martha, en Miami Shores.
Unas 200 parejas católicas procedentes de distintos puntos de la
Arquidiócesis dieron testimonio de su amor en la celebración
eucarística organizada para rendir homenaje a quienes este año
celebran 25, 50 o más años de casados. A muchas de ellas se
unieron familiares y amigos para demostrar que, contrariamente a
lo que indican las estadísticas, el matrimonio va fortaleciéndose
cada vez más.
En su homilía, Mons. Román destacó que los asistentes a la Misa de
Aniversario son un fuerte testimonio del amor y la fidelidad.
También sorprendió a la congregación informándole la suma de los
años de matrimonio que celebraban las parejas homenajeadas.
“Para no perder la costumbre hispana de exagerar, les informo que
en esta iglesia hay 11,058 años de matrimonio”, dijo, arrancando
expresiones de asombro entre los asistentes. “Hoy ustedes son un
catecismo vivo y nos demuestran, aquí y en todos lados, cómo
Cristo ha ensalzado el matrimonio y lo ha llevado a la dignidad de
sacramento”.
Al destacar a la familia como la sociedad natural en la que el
esposo y la esposa se dan a Cristo, el Obispo auxiliar dijo que es
en la familia donde se aprenden los valores morales y el buen uso
de la libertad. Añadió que celebrar los aniversarios era “mejor
que sacarse la Lotto”, porque es el Señor el que les ha dado el
regalo de la perseverancia. Les recordó además que no sólo por el
esfuerzo propio han llegado a celebrar tantos años de unión, sino
porque el mismo Cristo les ha dado Su gracia.
“La Iglesia hoy está feliz y contenta, porque aquí puede mostrar
11,058 años de fidelidad. Cuando los veo, no puedo menos que
alegrarme. “¡Duc in Altum!”, exclamó. “Ustedes son la voz
del éxito, porque el matrimonio es lo más importante que tenemos.
No hay nada más hermoso que mostrarle al mundo la perseverancia y
la fidelidad”.
Haydée Valenzuela no ocultaba su felicidad por el medio siglo de
matrimonio que Dios le ha permitido celebrar.
“¡Bendito sea Dios, que hemos llegado hasta aquí!”, expresó
Valenzuela, quien se trasladó con su esposo, Hernando, a Estados
Unidos hace 36 años, procedentes de Colombia. “Paciencia,
entendimiento, tolerancia. No hay que dejar de dar gracias a Dios”.
Valenzuela no está de acuerdo con la actitud que asumen muchas
nuevas parejas, de darse por vencidas al primer indicio de
dificultad en sus matrimonios.
“Ya la gente no tolera ni tiene paciencia. Eso de que ‘si no me
sale bien, hasta luego’, no debe ser”, dijo con firmeza. “Cuando
uno se casa, hay que estar con la mentalidad de que es para toda
la vida, de que hay que estar juntos en los buenos tiempos y en
los malos. El ejemplo lo teníamos en nuestros padres, cuyo
matrimonio era para toda la vida”.
De acuerdo al Proyecto Nacional sobre el Matrimonio (National
Marriage Project), de la Universidad Rutgers, en Nueva Jersey, los
jóvenes adultos de hoy enfrentan un mayor riesgo de fracasar en
sus matrimonios que cualquier generación previa en la historia de
la nación. Añade que, como consecuencia de tres décadas con altos
índices de divorcio, y del alto número de niños nacidos fuera del
matrimonio, ha aumentado el número de jóvenes que crece sin el
ejemplo de un matrimonio exitoso, y con poca confianza –o ninguna—
de que pueda mantenerse una relación matrimonial duradera.
Indica, además, que desde la década de 1970 ha disminuido el
porcentaje de estudiantes de duodécimo grado que piensa en la
posibilidad de permanecer casado con la misma persona por el resto
de su vida. Sin embargo, la gran mayoría sueña con tener un
matrimonio feliz y duradero, y espera casarse algún día.
Las estadísticas sobre el divorcio en Estados Unidos varían.
Muchas organizaciones están de acuerdo en que, actualmente, el 50
por ciento de los matrimonios termina en divorcio. Otras, como el
Centro Nacional de Estadísticas sobre la Salud, establecen la tasa
de divorcios en el 40 por ciento. Algunos sociólogos consideran
que la sociedad estadounidense es una sociedad individualista, lo
que impide a muchas personas pensar en la posibilidad de unirse a
otra por el resto de su vida.
Pero Elaine Marrero Syfert, directora de la Pastoral de Vida
Familiar de la Arquidiócesis de Miami, aseguró que el matrimonio
continuará siendo motivo de celebración y se reconocerá con la
misma fuerza y alegría con que acabó de hacerlo la Iglesia
Católica de Miami.
“A pesar de la incidencia de divorcios, esta generación que
celebró su aniversario aquí es una inspiración para las próximas
generaciones. ¡Mira cómo hay quienes perseveran en su amor!”,
señaló mientras contemplaba a los cientos de personas congregadas
en el atrio del Centro Pastoral, en Miami Shores. “Estos últimos
años no han sido fáciles ni para los de 50, los de 60, ni para los
de 25 años de casados. Nosotros continuaremos trabajando con las
parejas para ayudarles a que siempre defiendan el amor”.

Julia y Blas Martínez, izquierda, vuelven a jurarse amor y
fidelidad, tal como lo hicieron al contraer matrimonio, hace 50
años.

Un grupo de más de 200 parejas que participaron en la Misa de
Aniversario que celebró la Pastoral Familiar
de la Arquidiócesis de Miami.
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