|
San Juan Bautista de la Salle:
Patrón de los maestros
Fiesta: 28 de abril

David Cabarrocas

San Juan Bautista de La salle
El próximo 30 de abril se cumplen 350 años del nacimiento de San
Juan Bautista de la Salle, fundador de los Hermanos de las
Escuelas Cristianas, a quienes se conoce como Hermanos de la
Salle. El 30 de abril de 1651 nacía en Reims, Francia, el que con
el tiempo iba a convertirse en el santo patrón de los maestros y
de la juventud.
Su obra perdura hasta el presente como la mayor congregación de
religiosos en la Iglesia Católica que se dedican exclusivamente a
la educación, de los pobres. En la actualidad, 6,522 Hermanos,
cerca de 65,000 colaboradores seglares y religiosos, atienden a
800,000 estudiantes en un total de 1,081 instituciones educativas
en los seis continentes.
De la Salle fundó también escuelas técnicas y escuelas dominicales
para la formación de trabajadores o estudiantes adultos, así como
hogares para jóvenes problemáticos. En la medida en que su fama de
educador se extendía, gente rica, así como los pobres, enviaban a
sus hijos a estas escuelas para ser educados por los Hermanos, que
no hacían ninguna distinción social entre los escolares.
El libro de De la Salle, La conducta de las escuelas cristianas,
sigue siendo utilizado como fuente de motivación y de formación de
los maestros en la tradición educativa “lasallista”, de tratar de
“llegar al corazón de los niños a los que se les instruye”.
Su espíritu de Padre nos enseñó un modo de ver o de mirar con los
ojos de la Fe. Esa manera de ver diferente, nos mueve de inmediato
a una acción diferente. Nos hace capaces de actitudes propias; nos
impele a actuar en otra dirección. Es el modo de ver de Dios, de
los santos, de los que son inspirados por Él y por su Espíritu.
Recuerdo la frase que se nos repetía en las clases: “salir del
montón de los anónimos”. Los maestros “lasallistas” querían
inyectar en nuestros corazones el espíritu de superación en todo
lo que hiciéramos. Cada hora se interrumpía en el colegio lo que
estuviéramos haciendo, para decirnos por el sistema de sonido:
“acordémonos que estamos en la Santa presencia de Dios”, para así
hacernos conscientes de que en nuestras vidas siempre estaremos en
la Santa presencia de Dios.
Hoy en Cuba continúan activos los Hermanos de la Salle, en La
Habana y en Santiago de Cuba. A través de centros en los que
ofrecen clases de computación y otras materias a jóvenes, a
quienes también les enseñan principios morales y les educan en
horas después de sus clases en las escuelas del Estado. En La
Habana tienen una casa, en la cual ya hay varios novicios, que
comienzan sus estudios para entrar en un futuro en la Orden de los
Hermanos de la Salle.
A esta casa de La Habana se trasladó la antigua estatua de San
Juan Bautista de la Salle, que se encontraba en un patio interior
a la entrada del colegio en el Vedado, y que se conservaba en el
Seminario San Carlos y San Ambrosio de La Habana.
“Dios, Patria, Hogar”: el lema “lasallista”, aún puede leerse en
la fachada del edificio por la calle del fondo, edificio que hoy
funciona como una escuela vocacional del Estado, bajo el nombre de
“José Ramón Rodríguez”.
Pude entrar en el edificio y fotografiarlo por dentro en enero de
1998, cuando estuve en Cuba con motivo de la visita de Su Santidad
Juan Pablo II. Como resultado de esta visita, pude mantener una
comunicación de varios meses con la directora de esta escuela, a
donde asisten unos 1,300 alumnos, y a pedido suyo hicimos una
contribución a su biblioteca, carente de libros de textos
necesarios para los estudiantes. Este gesto inesperado de quienes
estamos en el extranjero, impresionó de gran manera a estas
personas, a quienes les comunicamos nuestro deseo de reconstruir a
Cuba el día en que allí exista un gobierno que respete la
libertades individuales, y que quienes estamos fuera del país, no
deseamos regresar a quitarles nada a quienes viven dentro, como
falsamente se predica hoy en Cuba, sino todo lo contrario: a
ayudarles a hacer una Cuba mejor. Les recordé que aún podían leer
el lema “lasallista” inscrito en el edificio, y que si nosotros
reaccionábamos de esta manera, era precisamente por la educación
recibida en ese lugar.
Este año, la que llamamos nuestra “Promoción Alegre” cumple 50
años de graduados. Nos preparamos para celebrarlo en grande en el
verano. Hemos invitado a los que quedamos del grupo original de
95, que un bello día, a los acordes de la Marcha triunfal
de Aida, de Verdi, caminábamos llenos de ilusiones del brazo de
nuestras madres, a recibir el diploma de graduados en el patio del
colegio.
Unos diez compañeros nuestros aún viven en Cuba, y algunos de
ellos ocupan cargos importantes en el gobierno. ¿Qué hacer? Pues
bien, los invitamos también, y a aquéllos que así lo necesiten,
les pagaremos los pasajes.
En la Cuba que todos soñamos, sólo el amor podrá vencer al odio y
a la envidia, que tanto se han predicado. Prediquemos todos con el
ejemplo, que sin olvidar la justicia, ni la amarga lección vivida,
sólo el amor y la comprensión mutua podrán romper las barreras.
Dios nos acompañe en este noble esfuerzo, para hacer realidad todo
lo bello y bueno que aprendimos de nuestros queridos Hermanos De
la Salle.
Arquitecto de la nueva Iglesia de San Juan Bosco, Salón Felix
Varela, SEPI, Capilla y Dispensario del Corpus Christi, etc.
|