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La figura de Cristo en la cinematografía mundial

 

Los mejores filmes sobre la vida de Jesús
han sido creados por realizadores europeos


Robert Powell en el papel de Jesucristo, en Jesús de Nazaret. (Digital Press Photos)

Alberto Cardelle

 

Desde sus comienzos, ya el cine se  inquietaba por la figura de Jesucristo y sus sufrimientos. Nada menos que en 1899, se filmó la pelicula Pasion Pathe. El realizador fue Vittorio Calcina, que era el agente en Italia de los hermanos Lumiere, geniales inventores del cinematógrafo. El corto, que duraba unos 10 minutos, presentaba en forma muy rudimentaria las últimas horas de Cristo. Entre los logros de aquella cinta estuvo la presentación de Jesús caminando sobre las aguas, en un efecto visual de transparencia. Este pequeño “milagro cinematográfico” es propiedad, actualmente, del Estado Vaticano, que lo conserva en su filmoteca.

Años más tarde, cuando el cine no hablaba todavía (la cinematografía parlante comenzaría en 1927), aparece un director que se destacaría, entre otras cosas, por llevar temas bíblicos a la pantalla norteamericana: Cecil Blount de Mille. Sus obras capitales fueron Los Diez Mandamientos (1923) y Rey de reyes (1927), que fue filmada como obra silente, aunque ya el cine se preparaba para decir sus primeras palabras. Con la llegada del cine hablado, Cecil B. de Mille prosiguió con sus obras épicas de temática religiosa: El signo de la cruz (1932) y Las cruzadas (1935). De la película Rey de Reyes se hizo una segunda versión, en la década de 1950, bajo el título de La historia más grande jamás escrita, con el actor Robert Wagner en el papel de Jesús. Desde su creación, Rey de Reyes ha sido vista por más de 700 millones de personas en todo el mundo.

Aunque estas películas fueron producidas bajo de signo de la comercialización (conviene recordar que en estos años el cine era “el entretenimiento del siglo”), hay que decir que “las prédicas elementales de De Mille tuvieron sus efectos: sus enseñanzas bíblicas llegaron a las masas populares que las han visto, y los argumentos fueron construidos a la luz de los ideales cristianos”. Es más, Cecil B. De Mille “caminó la milla extra”: le exigió al actor que personificó a Jesús, H. B. Warner, que viviera a la altura de su personaje y que mantuviera un comportamiento austero mientras lo personificaba.

Algo similar le pidió el director Norman Jewison al actor que interpretó a Cristo cuando realizó la pelicula Jesucristo SuperStar, sobre la obra musical del mismo título, que con sus bellas canciones ha resistido el paso del tiempo.

Si mencionamos la película El manto sagrado ––filmada en la década de 1950, interpretada por Richar Burton y realizada por un “director de estudio”, Henry Koster–– es porque con ella el cine norteamericano comenzó a explotar un nuevo invento cinematográfico: el cinemascope, con sus lentes anamórficos y su sonido estereofónico (precursor del sonido digital); invento que muy pocos directores supieron utilizar en función de sus películas. Plagada de errores históricos, su argumento se centró más sobre la historia frívola de un manto, que presublimente perteneció a Jesús, que sobre la divinidad de Cristo.

Los mejores filmes sobre la vida de Jesús han sido creados por realizadores europeos. El director italiano Franco Zefirelli (Romeo y Julieta, Brother Sun, Sister Moon, Verdi-La Traviata) realizó la que, posiblemente, es hasta ahora la mejor película sobre el Mesías: Jesús de Nazaret.

Con actores recios como Anne Bancroft, Lawrence Olivier, James Mason, Rod Steiger y Robert Powell como Jesús, esta versión de la vida de Cristo abarca desde los preparativos para la boda de María y José hasta la resurrección de Cristo. La ambientación de Jesús de Nazaret es muy bella, sobre todo la de los lugares en que fue filmada, pero el logro mayor de esta película radica en su reverente concepción del personaje de Jesús; es decir, su divinidad fue preservada y comunicada durante todo el filme. La pasión de esta realización radica en la forma en que Franco Zefirelli la dirigió.

En la década de 1970, el talentoso director italiano Pier Paolo Passolini, muerto prematuramente, dirigió la que podría calificarse de la más “severa” versión del paso de Jesús sobre la Tierra: El Evangelio según San Mateo. La película fue realizada en blanco y negro; su fotografía es de gran plasticidad, y su contenido místico es impresionante.

La más nueva aportación del cine a la representación de la vida y la figura de Jesucristo, se filma actualmente en los estudios de CineCitá, en Roma. Se titulará La Pasión, y recoge las últimas 12 horas en la vida de Jesús. Su director es Mel Gibson, quien como actor siempre ha realizado un esfuerzo encomiable en todas sus representaciones. En sus dos últimas películas ––We Are Soldiers y Signs–– Gibson ha demostrado sus inquietudes religiosas. Los diálogos de La Pasión se desarrollan en las lenguas originales ––latín y arameo––, por lo que ya los distribuidores pronostican dificultades a la hora de subtitular la película.


Una escena de la película Rey de Reyes.