Fundación trabaja por el futuro de niños colombianos abandonados

Los niños atendidos en el programa, como éstas que aparecen aquí,
son hijos de madres con problemas de drogadicción, alcoholismo o
prostitución. (Foto cortesía Niños Hacia el Futuro)
Brenda Tirado Torres
La Voz Católica
Por la gracia de Dios y la motivación de un sacerdote, Jesús y
Virginia Martínez se embarcaron en la aventura de ayudar desde
Fort Lauderdale a los niños más pobres de su natal Colombia, y
perpetuar con sus obras el recuerdo de su propio hijo.
El matrimonio colombiano había perdido a su hijo Mauricio en marzo
del 1999. Con la partida de su hijo, partió también el gozo por la
vida.
Un día hablaron con el P. Federico Capdepón, a quien conocían
desde que Mauricio participaba en los grupos juveniles. El
sacerdote se negó a ser condescendiente y les preguntó si pensaban
quedarse de brazos cruzados, o si harían alguna obra de beneficio
a los niños, y en memoria de su hijo.
El terremoto que sufrió la ciudad colombiana de Armenia en 1999
fue el impulso final para poner manos a la obra. La Hermana María
Graciela, superiora de la congregación de las Hermanas Adoratrices,
fue el contacto de los Martínez en Colombia para ayudar a los
niños. La religiosa les contaba las historias de los niños
huérfanos, o con madres adictas o prostitutas, y los esfuerzos de
su comunidad para ofrecer educación y formación académica y
espiritual tanto a las madres como a sus hijos.
El matrimonio Martínez decidió que ésa era la obra para la cual
querían trabajar, y establecieron Niños Hacia el Futuro, nombre
con el que se comenzó a conocer la organización, que cuenta con el
Plan Padrino, a través del cual se conecta a personas del Sur de
la Florida con los niños en Colombia. Los “padrinos” o “madrinas”
se comprometen a aportar un donativo mínimo de $15 mensuales por
niño patrocinado, para garantizar la permanencia de éstos en el
programa de educación y de capacitación para sus madres.
A diferencia de otros programas donde sólo una mínima parte llega
a los niños ––ya que la mayor parte del aporte de los
patrocinadores se dedica a gastos publicitarios y administrativos––
el donativo de los padrinos de Niños Hacia el Futuro beneficia
directamente a los niños, ya que la Hna. María Graciela es la
persona autorizada legalmente para recibir el dinero y
distribuirlo. Los gastos administrativos se cubren con lo
recaudado en eventos o por donaciones particulares.
“Este programa nació con voluntarios y ha continuado con
voluntarios, pero como está creciendo, necesitaremos buscar los
medios para sostener los gastos de mantenimiento”, auguró Virginia
Martínez. Añadió que la ayuda que ofrecen es un complemento para
el sostén de los hogares, ya que la congregación también debe
procurar asistencia y subsidio del gobierno colombiano.
Gracias al apoyo de personas generosas, las comunidades de Niños
Hacia el Futuro ya se encuentran en ocho ciudades de Colombia,
donde trabajan unas cien religiosas adoratrices.
“El carisma de esta congregación religiosa es trabajar por la
dignidad de la mujer y el rescate de las jóvenes en peligro de
convertirse en prostitutas o drogadictas”, explicó Martínez. En el
programa hay voluntarios y patrocinadores de todas las
denominaciones.
Al inicio se establecieron dos hogares, en Pereira y Armenia.
Posteriormente se fundaron hogares en Bogotá, Medellín, Cali,
Manizales, La Virginia y Bucaramanga.
Los niños atendidos en el programa son hijos de madres con
problemas de drogadicción, alcoholismo o prostitución; el programa
exige a las madres la asistencia a clases para recibir instrucción
católica, académica y laboral. Se les garantiza que, mientras
ellas permanezcan en las clases, sus hijos recibirán el cuidado
necesario. El programa tiene una duración mínima de seis meses, y
“comprende dos grandes ramas: el patrocinio ofrecido a los niños y
el apoyo a las madres, conocido como Dignificación de la Mujer y
la Familia”, indicó Martínez. “La madre recibe capacitación y
tiene para escoger diferentes oficios, ya sea para trabajar en
mecánica o en un salón de belleza, o para trabajar como secretaria”,
según lo aprendido.
Como sus hijos no pueden permanecer solos en la casa, se les lleva
a la escuela, donde reciben una educación católica y académica.
También se les brinda ayuda sicológica, porque muchos han sido
víctimas de la guerra, y se han visto afectados por los problemas
de sus madres. Una vez que éstas concluyen su capacitación, las
religiosas les dan seguimiento y las visitan junto con un
trabajador social, para ver cuál es su progreso en el trabajo.
Unos 700 niños se benefician a través de la educación y la
capacitación laboral de sus madres.
Las personas interesadas en obtener más información sobre Niños
Hacia el Futuro, pueden llamar al (954) 984-4488 o enviar un
mensaje escribir por correo electrónico a
santafe5@hotmail.com.
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