San
Luis María Grignion de Montfort:
a Jesús por María
Fiesta: 28 de abril

Emilio de Armas
La obra de San Luis María Grignion de Montfort (1673-1716) es uno
de los tesoros espirituales más ricos de la cristiandad. Cuando se
entra en este tesoro, la riqueza deslumbra por la sencillez de su
evidente autenticidad: el camino de María hacia Jesús se abre allí
a los hombres como fruto de una devoción plena e iluminada,
devoción que se inspira en la total entrega de la propia María
ante el milagro de la Anunciación: “He aquí a la esclava del Señor”.
Esclavo de María por amor a Jesús, Grignion de Montfort abrió su
alma a la percepción de un mensaje tan universal como callado: por
obra del Espíritu Santo, la maternidad de María es cauce de la
vida eterna en Jesucristo, por Jesucristo y con Jesucristo. María
es la total aceptación de la maternidad ante la llegada del
Espíritu; es la total vivencia de la maternidad en la encarnación
y el nacimiento del Hijo; es la total pasión oculta de la
maternidad durante la vida del Hijo; es el total cumplimiento
doloroso de la maternidad en la muerte del Hijo, y es la
glorificación total de la maternidad en la resurrección del Hijo,
que la hace Madre de su Iglesia y de todos los hombres. “Templo de
la Santísima Trinidad”, la llamará Grignion de Montfort como
corona de su unión triple y única con Dios: “hija de Dios Padre,
esposa de Dios Espíritu Santo y Madre de Dios Hijo”.
La sencillez deslumbradora de esta verdad, que llegó a habitar en
su alma como presencia viva y actuante, se convirtió en mandato
expresivo para Grignion de Montfort, que no vaciló en exponer su
vida a la pobreza, el desamparo y aun la saña de quienes eran sus
propios hermanos en la fe, para trazar ante los hombres el camino
de María, que es el camino hacia Jesucristo.
Al visitar en septiembre de 1996 la tumba de Grignion de Montfort,
en Saint Laurent-sur-Sevre, el papa Juan Pablo II dijo: “Yo le
debo mucho a este santo y a su Tratado de la Verdadera Devoción
a la Santísima Virgen”. Y en su Carta Apostólica Rosarium
Virginis Mariae, hecha pública el 16 de octubre de 2002, el
Pontífice ratificó la raíz montfortiana de su lema episcopal,
Totus tuus (‘Todo tuyo’): “Un lema, como es sabido, inspirado
en la doctrina de san Luis María Grignion de Montfort, que explicó
así el papel de María en el proceso de configuración de cada uno
de nosotros con Cristo: ‘Como quiera que toda nuestra perfección
consiste en el ser conformes, unidos y consagrados a Jesucristo,
la más perfecta de la devociones es, sin duda alguna, la que nos
conforma, nos une y nos consagra lo más perfectamente posible a
Jesucristo. Ahora bien, siendo María, de todas las criaturas, la
más conforme a Jesucristo, se sigue que, de todas las devociones,
la que más consagra y conforma un alma a Jesucristo es la devoción
a María, su Santísima Madre, y que cuanto más consagrada esté un
alma a la Santísima Virgen, tanto más lo estará a Jesucristo’”.
El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen
es una obra única en la literatura mística universal. Apoyándose
en la riquísima tradición mariana de la Iglesia –tradición que se
remonta a los orígenes mismos del cristianismo–, Grignion de
Montfort sintetiza, ilumina y se remonta, a puros golpes de alma
iluminada, para darnos la “perla oculta”: el mensaje de María a
los hombres, que es el llamado de la Madre a vivir en el Hijo, por
el Hijo y con el Hijo.
En El secreto admirable del Santísimo Rosario, Montfort
vive este llamado y nos acompaña a vivirlo misterio por misterio,
perla por perla, desgranándolo en meditaciones en las que el
sentido vital del cristianismo se realiza en plenitud de comunión.
Lo esencial de su doctrina mariana reaparece, resumido, en su
epístola El secreto de María, en la que el P. Miguel
Lemarié, smm, ha visto “el resultado de su larga y profunda
experiencia espiritual mariana”. Y toda esta experiencia
espiritual tiene un referente unificador en su tratado El amor
de la Sabiduría Eterna, en que Grignion de Montfort define a
Jesús como Amor que es Sabiduría y Sabiduría que es Amor en
plenitud de equivalencias.
Dotado de una viril ternura que sólo en Jesús y María halló su
completa realización, San Luis María Grignion de Montfort tuvo el
privilegio de ver el camino, y el valor de trazarlo. Su obra no es
sólo un hito en la literatura mariana, sino fuente de vida y
fortaleza cristianas para todos los tiempos.
(Las obras de San Luis María Grignion de Montfort pueden obtenerse
en las librerías católicas, o comunicándose con la Sociedad
Grignion de Montfort: Palau, 3, 08002 – Barcelona, España (sgmontfort@wanadoo.es).
Esta Sociedad realiza una devota labor de difusión del pensamiento
montfortiano, poniéndolo al alcance de todos.)

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