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Distintos caminos, una misma vocación

Los nuevos sacerdotes de la Arquidiócesis de Miami reflejan los diferentes carismas de la Iglesia

Brenda Tirado Torres
La Voz Católica

En la víspera del Día de las Madres, seis hombres lo dejaron todo para entregar su vida a Dios por medio del servicio y el amor a su pueblo. Para las madres de cada uno de ellos la ocasión no pudo provocar mayor orgullo. El arzobispo de Miami, Monseñor John C. Favalora, los ordenó sacerdotes en la Catedral de St. Mary el sábado, 10 de mayo. 

Los nuevos sacerdotes son hombres que respondieron al llamado a cambiar los rumbos de sus vidas y seguir el camino de Dios. Uno es abogado, nacido en Puerto Rico. Otro llegó de Polonia, donde inició su formación sacerdotal después de trabajar en el área de la medicina. Hay dos cubanos: uno es actor y maestro; el otro dedicó dos décadas de su vida a las misiones en Latinoamérica. El más joven de los nuevos sacerdotes, nacido en El Salvador, sentía la inquietud vocacional desde su adolescencia. Y un estudioso de las comunicaciones, nacido en la República Dominicana, dejó a un lado la comodidad –fruto de su trabajo en la banca– para buscar la riqueza del Reino de los Cielos.

 

Izquierda, el diácono Andrzej Pietraszko, acompañado por su señora madre, el día previo a su ordenación. Arriba: Momentos en que el diácono Andrzej Pietraszko promete respeto y obediencia al Arzobispo de Miami, John C. Favalora. (Fotos: Brenda Tirado Torres)

 

El padre Andrzej Pietraszko, de 31 años, nació en Bransk/Bialystok, Polonia, donde reside su familia. Al concluir este artículo, la madre del padre Pietraszko no había llegado a Miami, por lo que no hemos podido incluir su testimonio.

Trabajó durante tres años en un hospital y en la escuela médica de Bialystok como supervisor administrativo. Luego trabajó otros tres años en Bruselas, Bélgica, antes de regresar a Polonia, donde entró al Seminario Mayor en Drohiczyn y a la Universidad Católica de Lublin para estudiar filosofía y teología. De allí viajó a Orchard Lake, Michigan, para estudiar en el Seminario Polaco Sts. Cyril and Methodius. En 1999 viajó a la Arquidiócesis de Miami donde finalizaría su formación sacerdotal. Terminó su maestría en Divinidad en el año 2002. Fue nombrado vicario parroquial de la iglesia St. Bernadette, en Hollywood.

“Siempre quise ser sacerdote, desde que era pequeño. Recuerdo que cuando pedí entrar al seminario, escribí que lo que quería era servir al pueblo de Dios, llevarle la paz que Dios nos da aún en los tiempos difíciles.

Uno de los problemas más grandes que enfrenta el mundo en la actualidad es, precisamente; la falta de paz en nosotros mismos y entre nosotros mismos. Creo que el mundo puede mejorar sólo si cambia nuestro corazón y buscamos vivir en paz y con amor. Yo quiero ayudar al pueblo de Dios ayudándole a respetar las diferencias de unos y otros. Si aprendemos de los demás, si nos ayudamos mutuamente, el mundo mejorará.

Mi familia se encuentra en Polonia, un país de mayoría católica. ¿Están contentos con esta decisión? ¡Por supuesto que sí! Mis padres están extremadamente alegres y me han dado todo su apoyo.

Nunca me forzaron y mi madre me dice que lo que desea para mí es que sea un buen sacerdote.”

Padre Andrzej Pietraszko

Jorge Bello: Expulsado de la Universidad por ser católico

“Por mucho que traté de desalentarlo… él perseveró en su vocación”, aseguró la madre del Padre Bello. Arriba, el Arzobispo Favalora presenta al recién ordenado Padre Jorge Bello, la patena y el cáliz con el pan y el vino.

 

El padre Jorge Luis Bello nació el 7 de febrero de 1950 en La Habana, Cuba. Estudió en el Seminario de La Habana y luego entró en la Fraternidad de los Hermanitos de Jesús, de Charles de Foucauld, en la que permaneció 20 años y a través de la cual vivió la experiencia misionera en distintos países de América Latina. Al llegar a la Arquidiócesis de Miami decidió solicitar ingreso al seminario para convertirse en sacerdote diocesano. Ha sido nombrado vicario parroquial en la iglesia Little Flower, en Hollywood.

“Nací en una familia católica. A los 13 años quise entrar al seminario. Recuerdo que sabía lo que estaba haciendo.

Siempre he visto el sacerdocio como un servicio. El sacerdote debe ser la persona que sirve al pueblo de Dios y, sobre todo, ser el hombre de Dios que la Iglesia espera. Debe dar testimonio en la Iglesia y fuera de ella.

Aspiro a trabajar y a servir. Pido que el pueblo de Dios me ayude a ser mejor cada día y que el Señor me dé la gracia de unirme a Él y ser un hombre de oración, sin la cual no podemos lograr mucho.”

 

Padre Jorge Bello

 

“Jorge siempre quiso la vida religiosa. Nació para ser sacerdote; de eso puede tener la seguridad. Por mucho que traté de desalentarlo, de insistirle que se casara, que tuviera una familia, él perseveró en su vocación.

Jorge estudiaba medicina en Cuba, y al tercer año lo botaron porque iba a la iglesia. Cuando me informó que lo sacaron de la Escuela, me advirtió con firmeza que él no iba a dejar de ir a la iglesia por eso. Le dije que, si esa era su vocación, debía seguir con ella.”

 

Esperanza Zumalacárregui, Madre de Jorge Bello

Jorge Luis Sáenz: Cambia la ley humana por la divina

“Nunca pensé que llegara a tener un hijo sacerdote”, dijo Gladys Esther Ramos Torres (foto de la izquierda), quien viajó desde Puerto Rico para la ordenación de su hijo Jorge Luis. Éste dejó su profesión de abogado para responder al llamado al sacerdocio. A la derecha,  el momento en que Sáenz promete al Arzobispo Favalora y sus sucesores, respeto y obediencia.

El padre Jorge Luis Sáenz Ramos nació el 29 de marzo de 1964 en Manatí, al norte de Puerto Rico. Obtuvo una licenciatura en filosofía de la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras, además de un Juris Doctor de la Escuela de Leyes de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Como abogado trabajó en su país para el Departamento de Servicios Legales, el equivalente en Florida a Legal Aid Services.

Durante su formación sacerdotal, recibió Educación Clínica Pastoral en el Baptist Hospital. Realizó su Año Pastoral en la iglesia Corpus Christi, en Miami, y el año diaconal en la iglesia Immaculate Conception, en Hialeah. Fue nombrado vicario parroquial de la iglesia Corpus Christi.

“Estudié todo lo que iba a estudiar y, al finalizar, sentí el mismo llamado que tuve cuando adolescente. Entré en discernimiento y, finalmente, vine a la Arquidiócesis de Miami.

Estoy contentísimo por la decisión.

Me alegra entrar al sacerdocio en una época tan única para la Iglesia como la que hemos atravesado recientemente. Como diría mi abuelita, ‘Lo bueno suena, pero lo malo truena’. Eso fue lo que pasó el año pasado. Hay una inmensa mayoría de hombres que han dado verdadero testimonio de su sacerdocio. Sin embargo, de ellos apenas se habló.

En medio de la controversia y el escándalo, fuimos ordenados al diaconado. Hoy en día estamos llamados a ser instrumentos de Jesús, para que Él, a través de nosotros, restablezca la figura del sacerdocio, y la gente vuelva a confiar. Para mí, eso es a lo que estamos llamados en estos momentos.”

Padre Jorge Luis Sáenz

“Cuando Jorge tenía unos 14 años, me dijo que quería ser sacerdote. Pero, al llegar a la universidad, como que se olvidó. Cuando se convirtió en abogado, ya estaba involucrado en las cosas de la Iglesia y comenzó a participar activamente en ella. El día que me informó que iba a ser sacerdote, dije, ‘Que sea la voluntad de Dios’.

Nunca pensé que llegara a tener un hijo sacerdote. A los padres y madres a quienes sus hijo o hijas les expresan interés por la vida religiosa, les aconsejo que lo pongan en manos de Dios, que oren por esa vocación para que sea genuina. Para mí, la de Jorge es una bendición.”

Gladys Esther Ramos Torres, Madre de Jorge Sáenz

José Álvarez:  Actor, maestro y sacerdote

 

A la izquierda, el Padre José Álvarez con su mamá, Olga Álvarez, quien recuerda cómo, de niño, su hijo jugaba a celebrar la misa. La foto de la derecha recoge el momento en que el Arzobispo Favalora lo ordena sacerdote.

El padre José Álvarez nació el 11 de noviembre de 1960 en La Habana, Cuba. Llegó con su familia a Miami en 1967. Se graduó del Colegio LaSalle, en Miami, y asistió a Miami Dade Community College y a New York University, antes de regresar a Florida para obtener una licenciatura en Teatro, de Florida International University. Luego obtuvo una maestría en Teatro de la Universidad de Florida. Tras años de labor como actor profesional y educador en las escuelas católicas de la Arquidiócesis de Miami, ingresó al seminario menor St. John Vianney, en Miami, y completó su formación sacerdotal en el Seminario Mayor St. Vincent de Paul, en Boynton Beach. Durante sus años como seminarista, trabajó en los hospitales South Miami y Broward General, en la parroquia St. Jerome, en Ft. Lauderdale, y en el sistema de Prisiones del condado Palm Beach. Hizo su año diaconal en la parroquia St. John Bosco, en Miami. Fue nombrado vicario parroquial en la iglesia St. Brendan.

“Entré al seminario a la edad de 36 años. El llamado al sacerdocio no fue dramático, sino poco a poco. Pero, desde que tenía 20 años, muchas personas me decían que a lo mejor yo tenía vocación. Yo no quería escuchar eso porque quería casarme y tener mi familia. A medida que fui madurando me di cuenta que esta vida era buena para mí.

Mi padre murió en 1983. Tanto él, como mi madre y mi hermana, me apoyaron mucho en lo que yo quisiera estudiar o ejercer.

El año pasado, cuando fuimos ordenados diáconos en medio de todo lo que estaba pasando en la Iglesia, algunas personas me preguntaban si estaba seguro de

que quería entrar al sacerdocio. Yo siempre contestaba que no había tiempo mejor, porque hace tanta falta personas que sean íntegras, contentas como sacerdotes, y creo que ésos son los signos de los tiempos y lo que pide el pueblo de Dios.”

Padre José Álvarez

“José ha sido un regalo de mi Dios. Cuando niño, mi suegra lo cuidaba. Él le decía, ‘Abuela, voy a dar una misa. Abuela, te voy a confesar’. Ella le seguía la corriente, y él la absolvía y le imponía penitencia y todo. Quizás no tenía el sacerdocio en mente, pero creo que siempre estuvo la semilla.”

Olga Álvarez, Madre de José Álvarez

 

José Alfaro: La libertad fue esencial en su vocación

 

"Cuando José me habló de su inquietud, le dije que pensara bien lo que quería, porque el sacerdocio… es algo muy especial y diferente”, comentó Mirian Morataya (foto de la izquierda), madre de José Alfaro. A sus 29 años, Alfaro es el más joven de los sacerdotes ordenados este año en la Arquidiócesis de Miami.

El padre José Alfaro nació el 5 de septiembre de 1974 en El Salvador. En 1991 llegó con su familia a Miami y se graduó en la Escuela Superior Miami Beach en 1992. Obtuvo una licenciatura en Sicología de Florida International University en 1997, año en que entró al Seminario St. John Vianney, en Miami. Durante su formación sacerdotal obtuvo Educación Clínica Pastoral en el Baptist Hospital, realizó su año pastoral en la iglesia St. Agatha y su año diaconal en la iglesia St. Augustine. Ha sido asignado a la iglesia St. John Neumann como vicario parroquial.

“Fue mientras estudiaba en la Universidad que sentí un llamado más profundo a servir al Señor. Estaba en el grupo de jóvenes y en el coro de St. Patrick, en Miami Beach y fui descubriendo la vocación con la ayuda de mi director espiritual.

Desde el principio, mi madre me dijo, ‘Hijo, busca tu felicidad, y si el día de mañana eso no funciona, quiero que sepas que tienes tu casa aquí’.

Siempre he visto que la gran mayoría de los sacerdotes son personas comprometidas, gente buena. La realidad es que, en medio de todos los escándalos, los involucrados componen una minoría. Para nosotros, ese tiempo fue una oportunidad tremenda para que –con la ayuda de Dios– nos esforcemos por dar frutos de santidad y mostremos que podemos sanar nuestras debilidades, porque llevamos este tesoro en vasijas de barro, como dice san Pablo”.

Padre José Alfaro

“José siempre mostró vocación, desde pequeño. Me parece que el momento definitivo de su llamado fue en 1991, durante un retiro al que asistió antes de que viniéramos a los Estados Unidos, y creo que esa experiencia le ayudó. Educar a los hijos en la fe es muy importante.

Cuando José me habló de su inquietud, le dije que pensara bien lo que quería, porque el sacerdocio no es una carrera como otra cualquiera, sino que es algo muy especial y diferente.

Los padres no podemos elegir lo que deseamos para nuestros hijos; son ellos quienes tienen la palabra, porque es algo que realizarán por toda la vida.”

Mirian Morataya, Madre de José Alfaro

Wilfredo Contreras: Su padre y su abuela despertaron el llamado

El sacerdote dominicano Wilfredo Contreras, recibe un abrazo de su madre, Beatriz Franco (foto de la izquierda). Ella dice que su hijo deseaba ser sacerdote desde niño. A la derecha,  Contreras promete respeto y obediencia al Arzobispo de Miami y sus sucesores, antes de recibir el sacramento del orden sacerdotal.

El Padre Wilfredo Contreras nació el 23 de agosto de 1963 en Bonao, República Dominicana. Obtuvo una licenciatura en comunicaciones de la Universidad de Miami en 1986. Trabajó para la industria bancaria por más de 13 años, antes de ingresar al seminario.

Durante sus años de formación obtuvo educación Clínica Pastoral en el Baptist Hospital, asistió al Instituto de Formación Sacerdotal de Creighton University, y trabajó en las parroquias Our Lady of Perpetual Help y St. Brendan, de la Arquidiócesis de Miami. Ha sido nombrado vicario parroquial en la iglesia St. John Bosco.

“Realmente, mi proceso de discernimiento fue gradual, pero me motivaron las preguntas de mi abuela, quien me dijo si yo había pensado ser sacerdote.

Estudié en la Universidad de Miami y luego trabajé en la industria bancaria por más de 13 años. A la misma vez, trabajaba con un grupo de jóvenes y estaba muy activo en la Renovación Carismática. Allí mi vocación echó raíces y dio fruto en 1997, cuando entré en el Seminario St. John Vianney. La vocación quizás me la transmitió mi papá. Él entró al seminario, pero mi abuelo lo sacó. Mi padre ha visto en mí su propia vocación. A mi mamá le tomó un tiempo aceptarlo porque yo tenía mucho éxito. Veía que yo era religioso, que iba a misa, que podía tener mi familia, pero Dios tenía otros planes. Y ahora está contentísima.

Es muy significativo que me ordene sacerdote en este tiempo. Lo peor para la Iglesia ha pasado y creo que estamos en un período de renovación. Siento que nosotros, los recién ordenados, ya mirando el pasado, sabemos que tenemos que ser hombres de fe, llamados a la santidad. Y veo que en la Iglesia hay bastante esperanza en todos los que se están ordenando.

En una de las oraciones que rezamos ante el Santísimo, pedimos, ‘Señor, danos sacerdotes santos’. A eso es a lo que aspiro: a ser un sacerdote santo.”

Padre Wilfredo Contreras

 

“Dios es maravilloso. Me siento muy orgullosa de ser la madre de Wilfredo.

La decisión de ser sacerdote ha sido solamente de él. Yo creo que desde que nació, deseaba ser sacerdote, así que lo logró. Recuerdo que era muy devoto de la Virgen de Fátima, y siempre prefería las cosas de la Iglesia a las fiestas y otras actividades.

Las familias deben educar a sus hijos en la Iglesia, enseñándoles los principios morales y las reglas de nuestra fe. Con eso tienen la base. Tengan amplia confianza y comunicación con los hijos; eso me ha dado buen resultado.”

Beatriz Franco, Madre de Wilfredo Contreras