Obispos de América
del Sur y del Norte examinan situación de inmigrantes en EEUU
CNS/Bogotá
Las diócesis de Estados Unidos están ampliando sus programas para
sufragar las necesidades de las diferentes olas de inmigrantes,
lingüística y étnicamente diversos, de acuerdo con un informe
preparado por los Servicios de Inmigración y Refugio de los
obispos de Estados Unidos (MRS, por su sigla en inglés).
Entre 600,000 y 900,000 inmigrantes entran legalmente a los
Estados Unidos cada año, y varios cientos de miles más entran
ilegalmente o permanecen más de lo debido después de que sus visas
se vencen, se informó en el informe del MRS.
Cerca de 300,000 de los nuevos inmigrantes anuales son católicos,
afirma el documento.
El informe se presentó el 9 de mayo en Bogotá, en una reunión de
dirigentes de la Iglesia de Norte y Sudamérica, responsables de
asuntos de migración. La delegación de los Estados Unidos, en la
reunión del 7 al 9 de mayo, fue encabezada por Mark Franken,
director ejecutivo del MRS.
La reunión fue organizada por el consejo de obispos
latinoamericanos con sede en Bogotá, con el fin de examinar cómo
la Iglesia puede coordinar mejor sus esfuerzos con los gobiernos y
otras agencias particulares para mejorar las condiciones de
inmigrantes y refugiados.
“Al presente, el 11 por ciento de las personas que viven en los
Estados Unidos nacieron en otro país”, se dice en el informe del
MRS.
“Los demógrafos predicen que para el año 2020 los hispanos
podrían representar la mayoría de la población católica de los
Estados Unidos”, afirma el documento.
En el informe del MRS se dice que Los Ángeles se clasifica después
de la Ciudad de México y Guadalajara en el número de residentes de
origen mexicano; y que en Chicago hay casi tantos polacos como en
Varsovia.
“Algunos de los cambios demográficos más dramáticos han ocurrido
en poblaciones rurales y ciudades pequeñas”.
“En la diócesis de Raleigh, Carolina del Norte, en 1990, dos
parroquias ofrecían Misa en español. Hoy en día, 42 parroquias
tienen Misas en español”.
Este flujo constante le representa a la Iglesia el reto “de darles
la bienvenida pastoralmente a los recién venidos de una manera que
se ajuste a su herencia cultural y lingüística; y expandir sus
recursos asequibles para ayudar a los inmigrantes en su transición
a través de los programas de servicios sociales y legales”, dice
el informe. |