Más
de 100 laicos celebran su compromiso bautismal de servir

En esta ocasión se graduó la primera clase haitiana que recibió
toda su formación en creole. Sentadas a la derecha, al frente, la
Hna. Ann McDermott RS, directora de Ministerios Laicos y Zoila
Díaz, profesora. (Fotos: Brenda Tirado Torres)
Brenda Tirado Torres
La Voz Católica
A los 29 años de edad, ya Carlos Ramírez es ministro laico
eclesial de la Arquidiócesis de Miami. Llegó solo al sur de la
Florida a los 20 años, y la soledad le llevó a la depresión. Pero
asegura que el Señor usó esa crisis para traerle a la Iglesia, en
la que se ha mantenido activo durante los pasados siete años.
Como buen católico nicaragüense, acredita a la Virgen María su
conversión. Se dio cuenta de que tenía la obligación de asumir un
compromiso como laico católico, y se matriculó en el Programa de
Ministros Laicos Eclesiales, a través del cual ha desarrollado la
Pastoral Juvenil para su parroquia, St. Monica, en Opalocka.
El 7 de junio, y a pesar de la intensa lluvia, 123 laicos se
graduaron de la Escuela de Ministerios, hicieron su compromiso
eclesial por cinco años o renovaron su compromiso en la Catedral
St. Mary, en Miami, para recibir el agradecimiento del Arzobispo
John C. Favalora, quien validó sus deseos de servir.
Era la víspera de Pentecostés, y el Arzobispo aprovechó la
inclemencia del tiempo para recordar que en una de las lecturas de
la Liturgia de las Horas, se compara al Espíritu Santo con el agua
que cae del cielo. Como el agua, el Espíritu penetra todo lo que
tiene vida, pero cada cosa a su manera, según lo determina Dios.
“El Espíritu Santo está vivo y actúa en todo lo que ustedes asumen
hoy”, les dijo. “El Espíritu Santo hace que la gracia divina se
ajuste a cada uno. Si así lo creen, no tendrán problemas al
invocarlo en todo lo que hagan, no tendrán problemas en llevar una
vida santa. Si así lo creen, podrán cumplir todo lo que Dios
espera de ustedes. Oramos con toda la Iglesia: ‘Ven, Espíritu
Santo, ven’.”
De los candidatos, 38 recibieron su comisión como ministros laicos
eclesiales; 41 renovaron su compromiso por cinco años más, y otros
43 recibieron certificados por haber completado los dos años de la
Escuela de Ministerios. Ésta prepara a hombres y mujeres para que
asuman su papel como líderes laicos en sus parroquias o en el
mundo y se comprometen a recibir formación teológica y pastoral
para entender lo que significa ser católico y propagar el
Evangelio.
“Esto es importantísimo para los católicos”, dice Ramírez. “Hay
que tener una base católica sólida, no limitarnos a un primer
encuentro con el Señor. Como dice el apóstol Pedro, debemos saber
cómo dar razones de lo que creemos”.
La importancia del ministerio laico descansa en el compromiso de
cada bautizado, llamado a servir. Pero esto no es una opción,
aclara la religiosa franciscana Ann McDermott, directora del
Programa.
“Esto es parte de nuestra respuesta a Cristo”, añade. “La vocación
al ministerio eclesial es igual a la del sacerdocio y la vida
religiosa; todas vienen del bautismo. Hasta el Santo Padre ha
dicho que el papel del ministro laico siempre ha sido la
transformación del mundo”.
La Hna. McDermott enfatiza que los ministros laicos son
particularmente útiles en la Iglesia de hoy, porque están llamados
a servir junto a los sacerdotes, religiosos y religiosas de la
Arquidiócesis.
“Es una vocación que ningún religioso o sacerdote tiene, porque
los laicos pueden llegar a todas las áreas de la sociedad: los
centros de trabajo, sus hogares, sus iglesias, a todo lugar. Es
una oportunidad y un reto directo a compartir a Cristo, donde
quiera que se esté”, dijo. “¡Bendito sea el Señor, de quien emanan
todas las bendiciones! Éste es un regalo para nuestra Iglesia”.
En esta ocasión se graduó, además, la primera clase haitiana que
recibió toda su formación en creole. Hace unos años, el arzobispo
Favalora expresó la necesidad de prestar atención particular a la
comunidad haitiana en el área de formación cristiana. Esto pudo
lograrse gracias al compromiso y a la dedicación de los sacerdotes
haitianos de la Arquidiócesis, quienes se han encargado de las
clases en creole, que se ofrecen semanalmente en la iglesia Notre
Dame d’Haiti, en Miami. Pero ha sido, precisamente, una ministra
laica con un ministerio muy particular, quien se ha encargado de
facilitar y representar al programa entre los católicos haitianos.
Gracias a la ayuda del P. Paul Vuturo, párroco de la iglesia St.
Bartholomew, en Miramar, Therese Letang estableció la Pastoral
Haitiana en dicha comunidad. Esa experiencia en la parroquia le
ayudó a fundar, en 1996, un ministerio de ayuda a los haitianos
que han contraído el virus del sida, o que ya padecen esta grave
enfermedad.
Lo inició mientras trabajaba para el Departamento de Salud del
condado Broward, y entregaba medicinas a los enfermos de
tuberculosis. Notó que muchos pacientes también padecían el virus
del sida, pero no podían recibir ayuda pública porque no eran
residentes legales. Tampoco podían obtenerla de otras entidades,
ya que éstas reciben fondos del gobierno.
Cuando uno de los pacientes murió de sida, fue Letang quien se dio
a la tarea de recaudar el dinero para el entierro. Esto se repitió
una y otra vez, lo que le llevó a establecer el ministerio “Amarse
unos a otros”, el cual lleva a cabo “sólo con la ayuda del
Espíritu Santo”, dice Letang.
Todos los años, Letang recauda fondos, ofrece información y crea
conciencia entre sus hermanas y hermanos haitianos sobre esta
enfermedad.
“Por lo general no recaudo mucho, pero siempre encuentro a alguien
generoso. Lo importante es que siempre haya algo que ofrecer a
quienes lo necesiten”, expresa Letang, quien cuenta con una
Maestría en Trabajo Social y ofrece servicios de consejería a las
personas que atiende a través de su ministerio. “Para ellos es muy
difícil aceptar el hecho de que tienen el virus o la enfermedad”,
explica. “Busco la manera de que lo acepten, y de que entiendan
que, a pesar de que no existe cura,la esperanza no se puede perder”.
Johnny Morales renovó su compromiso como líder laico en la
parroquia Our Lady of Lourdes por un tercer período de cinco años.
Expresó su deseo de que más párrocos sean conscientes de que los
ministros laicos están en las parroquias para ayudar, “no para
quitarles el puesto”, dice, “sino para obedecer, pues quien
obedece, no se equivoca. Estamos deseosos de llevar a Cristo hasta
el corazón de la humanidad”.
Su esposa, Gladys Morales, lleva 17 años trabajando en los
Ministerios Laicos Eclesiales. Ella dice que su mayor inquietud es
que los párrocos entiendan que no sólo los sacerdotes sienten el
celo apostólico, sino los laicos también. Y explica: “Es un celo
por que el Evangelio sea transmitido sin alteraciones, como lo
dicta el Colegio de Obispos, para que sigamos enriqueciéndonos,
para dar una respuesta a quienes necesitan consuelo”, concluyó.
Para obtener más información sobre el Programa de Ministerios
Laicos, puede llamar al (305) 762-1184, o escribir a:
laymin@miamiarch.org.

Uno de los grupos
hispanos que recibieron su comisión como ministros laicos
eclesiales, renovaron su compromiso por cinco años más, o
recibieron certificados por haber completado los dos años de la
Escuela de Ministerios.
|