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La Iglesia colombiana y el fin de la guerra
CNS
Bogotá
Una delegación internacional de obispos católicos ha secundado los
esfuerzos de la Iglesia colombiana para buscar una solución
negociada a la guerra civil del país sudamericano.
La delegación empleó una semana en Colombia, y fue encabezada por
el arzobispo Paul Cordes, presidente del Concilio Pontificio
Cor Unum (Un Solo Corazón), que coordina la ayuda papal para
los países en desarrollo.
“Apoyamos a la Iglesia de Colombia que se ha expresado a favor del
diálogo y del rechazo de la violencia”, dijo el arzobispo Cordes
el 19 de mayo, el último día de la visita.
En una declaración final, la delegación apoyó la búsqueda de los
obispos colombianos de una “solución política negociada del
conflicto armado”.
En la declaración se alababa a la iglesia colombiana por trabajar
con todas las partes involucradas en el conflicto, con la
finalidad de elaborar “una paz justa y duradera”.
Esto se dio a conocer en la población rural de Bojayá, en donde
117 personas fueron muertas un año antes, cuando una bomba de
cilindros lanzada por unos guerrilleros hizo explosión en una
iglesia católica en donde 500 personas se habían refugiado,
huyendo de la refriega entre guerrilleros y fuerzas paramilitares
que apoyaban al gobierno.
Se firmó la declaración al final de la misa celebrada en memoria
de las víctimas.
Obispos de Europa, de los Estados Unidos y de Latinoamérica
formaban la delegación. El viaje fue patrocinado por Cor Unum
y organizado por Misereor (Me apiado), la agencia de ayuda
extranjera de los obispos alemanes.
Miembros de la delegación se entrevistaron con obispos colombianos,
con el presidente Álvaro Uribe, con otros oficiales del gobierno,
con representantes de derechos humanos de las Naciones Unidas y
con víctimas de la guerra.
En la declaración también se alabó a la Iglesia colombiana por sus
programas de ayuda para “las personas que sufren las consecuencias
de la pobreza, la injusticia, la violencia y la inseguridad”.
Los efectos de la guerra en Colombia se pueden observar en el gran
número de huérfanos, viudas y personas desplazadas por la guerra.
El arzobispo Cordes dijo que era necesario que se negociara
cualquier solución dentro del marco de la democracia y el respeto
por los derechos humanos.
Los obispos colombianos han ayudado a que se celebren pláticas
abiertas entre el gobierno y los diferentes grupos guerrilleros, y
también han contribuido a abrir canales de comunicación para las
fuerzas paramilitares.
Hasta ahora, no se han firmado acuerdos duraderos.
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