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Eleanor Roosevelt:
pionera de la libertad religiosa

Eleanor Roosevelt sostiene un ejemplar de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, que fue presentada por ella a
la Organización de Naciones Unidas (ONU). La Asamblea General de
la ONU adoptó la declaración el 10 de diciembre de 1948. En el
texto se afirma que “toda persona tiene el derecho a la libertad
de pensamiento, de conciencia y de religión”. (Foto cortesía de
las Naciones Unidas)
Tracy
Early
Catholic News Service
Eleanor
Roosevelt y quienes trabajaron con ella para incluir la libertad
religiosa en la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
fueron pioneros “en modelar una forma de llevar sus convicciones
morales a la plaza pública”, según Mary Ann Glendon, profesora de
la Escuela de Leyes de Harvard.
“A la
vez que se mantenían fieles a sí mismos, se esforzaron grandemente
en explicar sus opiniones en términos accesibles a los hombres y
mujeres de buena voluntad, y por escuchar con atención cuanto los
demás tenían que decir”, explicó recientemente en Nueva York.
Glendon
dijo que voces como las de ellos “han ido desapareciendo de los
escenarios internacionales”, pero que “la turbulencia de los
tiempos actuales” podría llevarnos a una época en que “los caminos
que parecían cerrados desde hace mucho tiempo, volvieran a abrirse”.
Glendon,
católica que ha desempeñado un papel prominente en el tratamiento
de cuestiones religiosas, hizo estos comentarios al recibir la
Medalla de Canterbury del Fondo Becket para la Libertad Religiosa.
Con la
inscripción “Por el coraje en defender la libertad religiosa”, la
medalla es otorgada anualmente a una figura pública que se haya
“negado decidida y abiertamente a entregarle al César lo que es de
Dios”.
El Fondo
Becket –con sede en Washington– se llama así en honor de St.
Thomas Becket, el arzobispo de Canterbury que fue asesinado en
1170 por soldados que actuaban por instigación del rey inglés
Enrique II, y cuenta con un equipo de abogados para trabajar en
casos que involucren la libertad religiosa.
El
fundador y presidente de esta agencia interreligiosa, Kevin J.
Hasson, es católico, y su junta de asesores incluye a Glendon y al
P. Richard J. Neuhaus, del Instituto de Religión y Vida Pública, y
a otros católicos.
Glendon,
autora de A World Made New: Eleanor Roosevelt and the Universal
Declaration of Human Rights (Un mundo renovado: Eleanor
Roosevelt y la Declaración Universal de los Derechos Humanos),
habló sobre la motivación religiosa que la viuda del presidente
llevó a su trabajo al encabezar la comisión que redactó el
borrador de la declaración.
Eleanor
Roosevelt “estaba tan firmemente convencida de que el éxito del
experimento democrático de nuestro país se basa en sus fundamentos
religiosos, que escribió un libro titulado The Moral
Foundations of Democracy” (Los fundamentos morales de la
democracia), dijo Glendon.
Y añadió
que cuando Eleanor Roosevelt presentó la declaración a la Asamblea
General de las Naciones Unidas para su aprobación, “insistió en
vincular la libertad religiosa a los fundamentos mismos del
proyecto sobre los derechos humanos”. Roosevelt asumió una
posición “diametralmente opuesta” a la que después adoptaría el
presidente Kennedy, y lamentó la posición de esos cristianos y
judíos que “se comportan como si la religión fuera algo encerrado
en un compartimiento de sus vidas”, y a lo que aparentemente no
le permiten influir en “sus circunstancias y actividades”, dijo
Glendon.
La
escritora católica señaló que el compromiso religioso de Eleanor
Roosevelt era algo que se ignoraba con frecuencia en la actualidad,
a pesar del abundante material disponible.
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