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Congreso prohíbe
“uno de los actos más nefandos perpetrados en contra de un bebé
por nacer”
Nancy Frazier O’Brien
Catholic News Service, Washington
La votación de la Cámara de 282 votos a favor y 139 en contra, del
4 de junio, para la prohibición de abortos con nacimiento parcial,
pone a la nación un paso más cerca de lograr una meta anhelada por
la mayoría de los estadounidenses, dijo el cardenal Anthony J.
Bevilacqua, de Philadelphia, en una declaración.
“Al votar por la prohibición de este procedimiento, uno de los
actos más nefandos perpetrados en contra de un bebé por nacer, el
Congreso está en consonancia con la vasta mayoría de
estadounidenses que consideran este violento acto intolerable, y
al que quieren ponerle término”, dijo el cardenal, quien es
presidente de la Comisión de Actividades en Favor de la Vida de
los obispos de los Estados Unidos.
La votación del Senado del 13 de marzo, fue de 64 votos a favor y
33 en contra para la prohibición. El presidente Bush ha prometido
firmar el proyecto de ley, el cual fue vetado dos veces por el
expresidente Clinton.
Pero antes de que se le presente al Presidente, el proyecto de ley
tiene que ser devuelto para su deliberación en la comisión debido
a una enmienda aprobada por el Senado. Aprobado en forma de
resolución no irrevocable, la enmienda respalda el caso de Roe vs.
Wade, decisión de 1973 que eliminó la mayor parte de las
restricciones sobre el aborto para los estados, y que afirma haber
asegurado “un importante derecho constitucional”.
El cardenal Bevilacqua no hizo referencia a la enmienda, en su
declaración, pero en una carta del 30 de mayo dirigida a otros
obispos en la que trataba de la votación por venir, dijo: “Esta
enmienda problemática tiene que ser desechada en una deliberación
de la comisión antes de que el Presidente firme la prohibición
para que se convierta en ley. No se ha dado una fecha para esto”.
Después de cualquier deliberación de la comisión, tanto la Cámara
como el Senado tendrán que someter nuevamente a votación el
proyecto de ley.
Poco antes de la votación de la Cámara, la Casa Blanca dio a
conocer “una declaración de política administrativa” en la que se
instaba a la aprobación de la legislación sin enmiendas
significativas. “Miembros de la administración creen firmemente
que la aprobación del proyecto de ley de la Cámara de
Representantes número 760 no solamente es de imperativo moral,
sino también constitucionalmente permisible”, se decía.
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