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75 años de la
Acción Católica Cubana

De pie: Reynol González, P. Vicente Fernández Mariño, Manolo
Fernández, Mary Fernández, Lily Torre, Finita Ortega, Gladys
Bravo y la Hna. Pino Ortega. Sentados: Ibrahim Tellado,
Wenceslao Ortega, Teresita González y Jorge Bravo.
Manuel Fernández
Especial / La Voz Católica
Los antiguos miembros de la Federación de las Juventudes de la
Acción Católica Cubana se reunieron en el Hotel Sea View, en Miami
Beach, del 3 al 6 de julio para celebrar su asamblea bienal, más
conocida como Vacaciones Federadas, esta vez la decimoquinta. El
tema de esta ocasión fue: “Jesucristo, esperanza del mundo”.
El año para los federados empezó muy propicio. El proceso
arquidiocesano pro beatificación del Hno. Victorino de LaSalle,
fundador de este movimiento, se completó en San Juan, Puerto Rico,
lugar donde falleció. El arzobispo de San Juan, Mons. Roberto O.
González Nieves, lo entregó el 8 de enero al Hno. Meoli,
postulador de los Hnos. de LaSalle, quien personalmente llevó a
Roma todos los documentos necesarios para promover su
beatificación.
El Hno. Victorino, hombre humilde con una visión de futuro,
delineó una forma de apostolado seglar capaz de lograr lo mejor de
la juventud en servicio de la Iglesia y de la Patria. Es la
primera vez en la historia del Instituto de los Hermanos de las
Escuelas Cristianas, donde la solicitud de beatificación es
iniciada por laicos: los antiguos miembros de la Acción Católica
Cubana y los antiguos alumnos de los colegios de LaSalle de Cuba.
El Segundo acontecimiento a celebrar fue las Bodas de Diamante de
la Federación, 75 años de aquel bienaventurado 11 de febrero de
1928, en el colegio de LaSalle del Vedado, en La Habana. El Hno.
Victorino y los 50 jóvenes firmantes del acta de la constitución
no soñaron el alcance de aquella reunión. En muy pocos años
existían grupos en todas las parroquias, colegios religiosos,
institutos de segunda enseñanza y universidades.
Con esa alegría de fidelidad a la Iglesia, sentido apostólico,
santidad de su fundador y de muchos de sus miembros, algunos de
ellos fieles a Jesucristo hasta la muerte gritando “Viva Cristo
Rey”, la Decimoquinta Asamblea se llenó de federados venidos de
muchas partes: Brasil, Colombia, Puerto Rico, Venezuela, España y
muchos estados de la Unión Americana, que junto a los de la
Florida aportaron alegría y vida a la reunión. Mons. Alfredo
Petit, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de La Habana, siempre
presente en nuestras Vacaciones Federadas, trajo el mensaje de un
fraterno abrazo de federados y de la Iglesia cubana, brisa
refrescante que nos compromete a un apostolado presente y futuro.
La Madre no nos olvida y nosotros lo sabemos. Es por eso que el
primer acto siempre es en la Ermita de la Caridad. Bajo la mirada
amorosa de nuestra patrona, Mons. Agustín Román, antiguo federado,
presidió la Santa Misa concelebrada por varios sacerdotes
federados. El predicador fue Mons. Petit, instándonos a ser fieles
al compromiso cristiano. Al final de la misa hubo una iniciación
de nuevos miembros. La recepción de bienvenida se llevó a cabo en
el salón Padre Félix Varela, y estuvo a cargo de los anfitriones,
el Comité de la Florida de la Federación.
Los actos celebrados cumplieron a cabalidad los objetivos de la
asamblea: realizar el lema de la Acción Católica, “Piedad, Estudio
y Acción”.
La agenda diaria dio comienzo con la Santa Misa presidida por Mons.
Alfredo Petit y concelebrada por el P. Vicente Fernández Mariño y
otros sacerdotes.
La primera conferencia estuvo a cargo del P. Rafael Fernández, OFM,
quien habló de la Carta Apostólica del Santo Padre Juan Pablo II
sobre el Santo Rosario. De manera brillante y con una sesión de
preguntas y respuestas que consumió más del tiempo calculado, la
explicación de los nuevos misterios, la mística y teología que hay
en el rezo del rosario, dejó a los presentes con una visión clara
de la profundidad del saludo angélico y la mediación suplicante de
María en Caná de Galilea.
El P. Vicente Fernández Mariño, MD, ex presidente del Consejo
Diocesano de La Habana, con verbo claro y elocuente, disertó sobre
el tema principal de la reunión: “Jesucristo, Esperanza del Mundo”,
tema actual de los muchos problemas de la humanidad, y soluciones
que solamente pueden resolverse con la doctrina del Señor Jesús.
“La Obra de la Federación” fue explicada de una manera erudita por
Rogelio de la Torre. Desde un punto de vista social, de formación
cívica, religiosa, participando en el apostolado jerárquico de la
Iglesia, su labor catequística, educativa e integradora creó una
presencia viva en la sociedad cubana. Esa mística está vigente en
todos los federados, en Cuba y en la diáspora.
En la tarde se celebraron elecciones, y en la noche hubo música y
cena. Los federados más jóvenes y muchos de los más viejos,
marcaron pasos de viejos danzones que nos recordaron la patria y
la juventud.
El tema “Las Hijas de la Caridad en la Cuba de hoy” estuvo a cargo
de Sor Hilda Alonso, HC. Sor Hilda nos hizo un recuento histórico
de la presencia de las Hijas de San Vicente en nuestra patria y
las obras de fe, esperanza y caridad que llevan a cabo en Cuba.
Hubo sorpresas que no estaban en el programa. Mons. Román nos
llevó el vídeo de los funerales de Mons. Eduardo Boza Masvidal en
Venezuela. El cariño y el profundo sentimiento de dolor de todos
los presentes en la catedral de los Teques, nos conmovieron en lo
hondo del corazón. El P. Armando Rodríguez, quien trabajó por
muchos años con Mons. Boza, nos relató detalles de sus últimos
días, de su vida y de los deseos de nuestro querido Obispo.
Una visita muy agradable nos llegó desde Pinar del Río: el P.
Oscar Galcerán, párroco de Mantua, nos habló de su ministerio
sacerdotal en ese pueblo y los pueblos aledaños, y de la vida y la
esperanza de nuestros compatriotas en esa región de nuestra
patria.
Nuestra asamblea fue una confirmación del compromiso de los
federados de la Acción Católica Cubana con la Iglesia y con la
Patria.
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