|
La esperanza de Colombia

Los Heraldos del Evangelio montan guardia de honor a la Virgen
de Chiquinquirá en la Catedral de St. Mary, el 20 de julio, en
la celebración de la misa que ofició el obispo Vicente Huertas.
Padre Álvaro Pinzón
La Voz Católica
El mes de julio fue para los colombianos una maravillosa
oportunidad para encontrarse en torno a Nuestra Señora del Rosario
de Chiquinquirá, cuya fiesta es el 9 de julio, pero que celebramos
por varios días a medida que la imagen de la Virgen peregrina por
distintas parroquias.
Mons. Vicente Huertas, obispo colombiano que presidió en Miami dos
de las grandes celebraciones, instó a los colombianos a seguir
firmes y confiados en que nuestro país se restaurará. En su
homilía dijo que el pueblo ha empezado a perder el miedo ante el
terror, y que la Iglesia está dispuesta a ofrecer mártires, si es
necesario. Afirmó Mons. Huertas que algunos obispos y sacerdotes
han sido amenazados de muerte; en los últimos meses algunos han
sido asesinados.
Esto no deja de despertar el miedo, pero aun así los colombianos
imploramos a la Virgencita del Rosario que siga protegiendo
nuestra esperanza de ver a Colombia libre de todo aquello que la
aflige.
Este es el tercer año que los colombianos se reúnen en la Catedral
de St. Mary y en las parroquias San Joaquín, Santa Catalina de
Siena, Good Shepherd, St. Patrick, San Esteban, Little Flower, San
Isidro, Perpetuo Socorro, Nativity, San Mateo, Santa Martha, San
Bonifacio, a todo lo largo y ancho de la arquidiócesis para orar
juntos por la paz del mundo, pero en particular por Colombia.
Algunos nos preguntan qué significan estas celebraciones para los
colombianos en Miami. Y la respuesta no es otra que el reflejo del
amor que Colombia tiene a la Virgen María, pues Ella misma ha
inspirado en los colombianos la construción de más de 24
santuarios donde millones de peregrinos acuden sin cesar en busca
de refugio y consuelo, en medio de tantas dificultades que abaten
a nuestra bella nación.
Esto es signo de contradicción, pues mientras algunos la veneran
con todo su corazón, otros opacan su manto protector con acciones
terribles que dejan a cualquiera sin respuesta ni explicación.
Invito a todos los colombianos a clamar al cielo por que la paz
venga pronto, para que este cáncer de la guerra y el terrorismo
en nuestra patria se apague para siempre. Que jamás vuelva a
resucitar en esa tierra bendita que nos vio nacer y que por
ninguna razón podemos olvidar.
Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina de Colombia por
siempre serás. Amén.
|