ARCHIVO

BUSQUEDA

PORTADA

 ARQUIDIOCESIS MIAMI
 ARZ. J.C. FAVALORA
 CALENDARIO
 MUNDO Y NACION
 VATICANO
 LIBROS / CINE / ARTE
 IGLESIA EN CUBA
 IGLESIA EN A. LATINA
 OPINIONES
 ESPIRITUALIDAD
 REFLEX. BIBLICAS
 ENLACES
 

 

Las Consideraciones acerca del matrimonio entre homosexuales: un documento para proteger y promover la dignidad del matrimonio, fundamento de la familia y la estabilidad de la sociedad

FIDES / ZENIT
Ciudad del Vaticano

El 31 de julio fue publicado el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales. Como está escrito en la introducción al breve texto (cuatro capítulos más una introducción y conclusión), “diversas cuestiones concernientes a la homosexualidad han sido tratadas recientemente en diversas ocasiones por Juan Pablo II y por los miembros de los Dicasterios de la Santa Sede. Se trata, en efecto, de un fenómeno moral y social inquietante… que se hace más preocupante en los países en los que ya se ha concedido o se tiene la intención de conceder reconocimiento legal a las uniones homosexuales, que, en algunos casos, incluye también la habilitación para la adopción de hijos”.

Las Consideraciones expresadas en el documento, pues, “no contienen nuevos elementos doctrinales, sino que pretenden recordar los puntos esenciales inherentes al problema”, además de ofrecer argumentaciones útiles a las intervenciones de los obispos según las situaciones particulares: “para proteger y promover la dignidad del matrimonio, fundamento de la familia, y la solidez de la sociedad, de la cual esta institución es parte constitutiva. Las presentes ‘Consideraciones’ tienen también como fin iluminar la actividad de los políticos católicos, a quienes se indican las líneas de conducta coherentes con la conciencia cristiana para cuando se encuentren ante proyectos de ley concernientes a este problema”.

En el Capítulo I, dedicado a la naturaleza y características del matrimonio, se afirma: “Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. Así se perfeccionan mutuamente para colaborar con Dios en la generación y educación de nuevas vidas… No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. El matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural. Los actos homosexuales, en efecto, “cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso”.

Ante las relaciones de las personas homosexuales, “ las autoridades civiles asumen diversas actitudes”. De cualquier modo, “ante el reconocimiento legal de las uniones homosexuales, o la equiparación legal de éstas al matrimonio con acceso a los derechos propios del mismo, es necesario oponerse en forma clara e incisiva.

Hay que abstenerse de cualquier tipo de cooperación formal a la promulgación o aplicación de leyes tan gravemente injustas, y asimismo, en cuanto sea posible, de la cooperación material en el plano aplicativo. En esta materia cada cual puede reivindicar el derecho a la objeción de conciencia”.

Se ofrecen después una serie de “argumentaciones racionales contra el reconocimiento legal de las uniones homosexuales”: de orden relativo a la recta razón biológica y antropológica, social y jurídica.

El capítulo IV llama la atención sobre la responsabilidad de los políticos católicos: “En el caso de que en una asamblea legislativa se proponga por primera vez un proyecto de ley a favor de la legalización de las uniones homosexuales, el parlamentario católico tiene el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y votar contra el proyecto de ley. Conceder el sufragio del propio voto a un texto legislativo tan nocivo del bien común de la sociedad es un acto gravemente inmoral.... En caso de que el parlamentario católico se encuentre en presencia de una ley ya en vigor favorable a las uniones homosexuales”, se precisa, “debe oponerse a ella por los medios que le sean posibles, dejando pública constancia de su desacuerdo; se trata de cumplir con el deber de dar testimonio de la verdad.”

En la conclusión se afirma que “La Iglesia enseña que el respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales... Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad. La Iglesia”, afirma el texto, “no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad”.

La novedad del documento, afirma Monseñor Angel Rodríguez Luño, a quien la Santa Sede asignó el comentario del texto, es que “toca un aspecto nuevo, que es el de la ética política, y no se ocupa de la ética personal, analizada anteriormente en otros documentos”. documentos”.El documento “quiere mostrar que hay razones comprensibles, racionales, biológicas, sociales y jurídicas, en las cuales se apoya la enseñanza de la Iglesia para oponerse a la equiparación de las uniones homosexuales con el matrimonio”. El filósofo aclara que el hecho de que se publique ahora “es porque, cuando se quiere legislar al respecto, el tema ya no es personal, sino político”.

El profesor Rodríguez, docente de moral en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma, constata que “con la equiparación de las uniones homosexuales al matrimonio el problema es que el matrimonio quedaría redefinido, cambiado”.

“No se trata en ningún caso de discriminación a las personas homosexuales –advierte–  sino de garantizar la justa actuación del Estado en este campo concreto”.

“Iluminar el problema ético-pólitico que las uniones homosexuales plantean a legisladores y gobernantes en distintas partes del mundo” es, por tanto, el objetivo del texto, dirigido tanto a católicos como a no católicos, afirma.

En la nota de monseñor Rodríguez Luño, publicada por la Oficina de Prensa de la Santa Sede al distribuir el documento, recuerda que “todas las grandes culturas del mundo han dado al matrimonio y a la familia un reconocimiento institucional especifico”.

Para este consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, “el relieve público del matrimonio no se funda en el hecho de ser una forma cualquiera institucionalizada de amistad o de comunicación humana, sino en su condición de estado de vida estable que desarrolla una función esencial y multiforme a favor del bien común: orden de las generaciones, supervivencia de la sociedad, educación y socialización de los hijos”.

Desde esta perspectiva, “la pretendida equiparación o asimilación entre las uniones homosexuales y el matrimonio es manifiestamente infundada”.