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El decálogo de Juan Pablo II para Europa

Veritas
Madrid

La oficina de información de la Conferencia Episcopal Española publicó un artículo en el que se presenta el decálogo que propone Juan Pablo II para la construcción de la nueva Europa.

El análisis, escrito por Jesús de las Heras Muelas, director de la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal, lleva por título “La Construcción europea y la herencia cristiana”.

Después de hacer alusión a los dos últimos Ángelus, que el Papa ha dedicado al tema de Europa, y de sostener que los anhelos de esperanza de los europeos no serán satisfechos por una “Europa de mercaderes” sino por una “Europa de valores”, el autor propone, al hilo de la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Europa, este “Decálogo de la Ecclesia in Europa”:

  1. Europa, en su historia y en su presente, está amplia y profundamente penetrada del cristianismo. La fe cristiana ha plasmado la cultura europea haciendo un “todo uno” con su historia y, a pesar de las dolorosas divisiones entre Oriente y Occidente, el cristianismo es la religión de todos los europeos.

  2. Los valores que propugna el evangelio contribuirán a construir la Europa del espíritu, la Europa de la esperanza. De ahí que la Unión Europea no tendría solidez si queda reducida sólo a la dimensión geográfica y económica, pues ha de consistir sobre todo en una concordia sobre los valores.

  3. La inspiración cristiana puede transformar la integración política, cultural y económica en una convivencia en la cual todos los europeos se sientan en su propia casa y formen una familia de naciones, modelo para otras regiones del mundo.

  4. Las raíces cristianas son para Europa la principal garantía de su futuro. Ignorar, olvidar, ocultar la herencia cristiana en Europa es una injusticia, un agravio, un profundo empobrecimiento que tarde o temprano pasará su factura.

  5. De ahí que en la futura Constitución Europea deba figurar la referencia al patrimonio religioso y particularmente cristiano y que se respeten y reconozcan sus derechos.

  6. En el presente contexto impregnado de laicismo, materialismo y consumismo, la Iglesia ha de ser testimonio coherente de la dimensión transcendente de la existencia humana.

  7. Europa debe proseguir en su defensa y promoción de la inviolable dignididad de toda persona humana, en su entero ciclo vital y en su totalidad de derechos inalienables.

  8. La Europa del futuro será la Europa del amor y el servicio preferencial y permanente hacia los pobres y necesitados, la Europa que promueva la cultura de la solidaridad.

  9. Los fundamentos sobre los que se ha de levantar la Europa unida de la diversidad serán la acogida, el respecto, la escucha, el diálogo, la fraternidad.

  10. Por todo ello, “no temas, Europa. El evangelio no está contra ti, sino a tu favor. En el Evangelio, que es Jesús, encontrarás la esperanza firme y duradera a la que aspiras”.